lunes, 24 de octubre de 2011

ANÁLISIS DE VIAJE AL REINO DE LOS DESEOS

VIAJE AL REINO DE LOS DESEOS





Rafael Ángel Herra

CONTENIDOS

Rafael Ángel Herra, biografía.
¿De qué trata la obra?
Género literario
Movimiento literario
Contexto sociocultural
Aproximación hacia el significado de la obra
-El título
-La estructura a partir del título
-El viaje de Orellabac
-El viaje de Tremolán
-El viaje del niño
Esquema capitular de los principales hechos
Espacios
Personajes
Intertextos
Intratextos
Parodia
Código apreciativo
Registros del habla

Bibliografía



RAFAEL ÁNGEL HERRA

Rafael Ángel Herra (Costa Rica, 1943). Miembro de número de la Academia Costarricense de la Lengua. Doctor en Filosofía por la Universidad de Maguncia, estudios de filosofía, filología clásica, filología románica y literatura comparada. Excatedrático de filosofía de la Universidad de Costa Rica y profesor huésped en la Universidades de Bamberg y de Giessen, Alemania. Fue Embajador de Costa Rica en Alemania y en la UNESCO.
Ha publicado las colecciones de cuento: "El soñador del penúltimo sueño" (San José, 1983) y "Había una vez un tirano llamado Edipo" (San José, 1983); las novelas "La guerra prodigiosa" (San José, 1986); "El genio de la botella" (San José, 1990); "Viaje al reino de los deseos" (San José, 1992); la obra de radioteatro "Narciso y las dos hermanas" (San José, 1992); y el poemario "Escribo para que existas" (San José, 1993).
En ensayo, ha publicado "Sartre y los Prolegómenos a la Antropología" (San José, 1968); "Unmittelbare Vermittlung der Leiblichkeit. Interpretative Ausführungen zu Texten von E. Husserl" (Maguncia, 1973); "Violencia, tecnocratismo y vida Cotidiana" (San José, 1984); "El desorden del espíritu. Conversaciones con Amighetti" (San José, 1987); "Lo monstruoso y lo bello" (San José, 1988); "Las cosas de este mundo" (San José, 1990); "¿Sobrevivirá el marxismo?", Compilador (San José, 1991); y "Autoengaño. Palabras para todos y sobre cada cual" (San José, 2007).

¿DE QUÉ SE TRATA LA OBRA?

Viaje al reino de los deseos narra la historia de Maese Pedro, un titiritero que enloquece un día de tantos y, en su delirio, observa la lucha a muerte de un Caballero y un dragón. Es así como surge el Caballero Metálico, quien se va por el mundo en busca del Libro de los Deseos, el anillo de once capas y la espada negra. Pero, a la par de este relato, se cuentan también las historias de Tremolán, un payaso o arlequín que anda entre las gentes, en los carnavales y en los circos haciendo piruetas. Al final, el Caballero Metálico y Tremolán resultan ser la misma persona.

Para encontrar esos tres objetos, el Caballero Metálico debe enfrentar muchos peligros: es así como cada capítulo es una nueva historia con muchas aventuras y peligros. Pese a que esta novela tiene características propias de la fábula, los textos pueden leerse como un cuento para niños o como una historia de aventuras para adultos, ya que uno de los propósitos de esta obra es dejar una enseñanza.

GÉNERO LITERARIO:
ÉPICO (Narrativa, novela)

Es una novela de aventuras que relata cómo el ayudante de un titiritero perdió la razón, se creyó máquina con circuitos integrados e inicia una serie de aventuras como castigo dado por la Joven Vieja en Daduic, quien lo condena a buscar el Libro de Los Deseos, para que logre conocer el sentimiento y ser convierta en hombre.
La fantasía lleva de la mano a Orellabac (=caballero, a la inversa), en su viaje al Reino de los Deseos, donde conoce el dolor, con él a la muerte y el deseo de vivir.

MOVIMIENTO LITERARIO
Vanguardismo: Como proceso de transformación permanente en la literatura. Se innovan las técnicas narrativas para plantear la ficción literaria en búsqueda del mundo interno del hombre.
Características: Presenta alteración del tiempo y del espacio. Exalta la ciencia y la técnica. Presencia de lo inconciente, entre otras.

ORGANIZACIÓN SECUENCIAL

La historia del ayudante de Maese Pedro es lineal, Tremolán deambula por Uruq en los días de carnaval.
Como Orellabac su historia es perturbada, hay digresiones temporales como en el relato de Tenebrante; el hilo de unión entre varias aventuras está constituido por la intervención de los Sembos de Tava-Catú.
Asimismo, la historia del niño que disfrutaba leer historietas es perturbada, se deja inconcluso el relato y se retoma en el capítulo último de la novela. En esta historia podemos concluir que Baltasar fue en realidad Tremolán, tomemos en cuenta el traje de mago que vistió ante el niño; además este divisó dentro del cofre una espada negra con la hoja hecha trizas como la de Orellabac.


CONTEXTO SOCIOCULTURAL


La obra no se ubica en un contexto determinado, sino que alude a todos los tiempos, donde predomina la fantasía del ser humano, y a todas las sociedades del mundo.
El escritor manifiesta que la literatura nace de la diversidad y el cambio, se crea en las batallas imaginarias libradas por un ser humano con sus pesadillas, sus delirios y sus obsesiones.


APROXIMACIÓN AL SIGNIFICADO DE LA OBRA

EL TÍTULO: La importancia del estudio del título radica, entre otras razones, en lo siguiente: es el nombre que se le da a un trabajo con el lenguaje; es el primer contacto del lector con un texto; funciona como condensador de sentido y sirve como programador de lectura. Por eso un título, además de seducir al lector, anuncia y sugiere sobre contenidos del texto. En el caso de esta novela, la palabra VIAJE implica desplazamiento, movimiento, traslado, migración, partida, etc. Nos refiere también a otros viajes fantásticos, como los de Julio Verne, para sólo citar el ejemplo más conocido. REINO, que remite al género de la literatura maravillosa, tiene además connotaciones de grandeza, inmensidad, amplitud, infinitud. DESEOS, se ubica en el ámbito de la sensibilidad y el sentimiento, y cubre un espectro semántico bastante amplio, del que destacaremos: voluntad, esperanza, aspiración, pasión vehemencia, etc. La unión del núcleo VIAJE, con la extensión preposicional, AL REINO DE LOS DESEOS, nos recuerda la literatura fantástico-maravillosa y connota un inmenso espacio, ilimitado e inabarcable. De esta forma, el título condensa lo que se expanderá en el interior del texto.

LA ESTRUCTURA A PARTIR DEL TÍTULO: Al relacionar el título con la totalidad de la narración, formada por 53 apartados, el VIAJE se bifurca, a su vez, en tres viajes que se intercalan, cada uno de ellos con un personaje principal.

 El viaje de Orellabac (29 apartados). Es el más extenso cuantitativa y cualitativamente. Corresponde al género de aventuras, con un héroe impugnador, que contradice y cuestiona aspectos de la realidad; por sus rasgos, remite también a la literatura de ciencia ficción.

 El viaje de Tremolán (22 apartados). En un lugar más ubicable temporal y espacialmente. Por su atmósfera de misterio se acerca a una narración psicológica.

 El viaje de un niño a un anticuario (2 apartados). Es un corto pero significativo viaje: hacia un anticuario y, en el interior de este, hacia un cofre que encierra un misterio.

EL VIAJE DE ORELLABAC: VIAJE AL REINO DE LOS DESEOS

Es el viaje que narra la LOCURA de Orellabac. Es también, el relato más extenso, el que da título a la obra y en el que la imaginación y la fantasía aparecen desbordadas. Orellabac, Caballero Metálico y Errante, héroe de aventuras fantásticas tiene un problema, cual es, dejar de ser robot y, por una maldición, debe aprender a SER HUMANO. Sus aventuras consisten, entonces, en un cruento proceso de desrobotización que lo llevará hacia una eventual humanización. Para lograr lo anterior, es necesario DEBILITARSE, es decir, aprender a desear, a sentir, a sufrir; dejar la PERFECCIÓN del robot. Debe realizar una larga búsqueda del LIBRO DE LOS DESEOS a través de muchos avatares, pruebas y acontecimientos insospechados.

Diremos que Orellabac es un HÉROE-ROBOT PROBLEMÁTICO que no acepta su realidad y que tiene aspiraciones. SER HOMBRE. Y es en este punto, donde, implícitamente, aparece una de las características de la ciencia ficción.

A nivel simbólico, Orellabac es el hombre robot (¿la computadora de la quinta generación?) que fue programado con memoria. Sin embargo tiene un faltante, no sabe desear: impugna LA CALMA INFINITA y la tranquilidad del robot: mecanización/deshumanización/automatización.

Así LA MALDICIÓN que recibe es ir al encuentro del DESEO, pues encontrar el deseo es encontrar al hombre y, en última instancia, hallar la IMPERFECCIÓN.
Este proceso de APRENDIZAJE se logra y lo conforma, en gran medida, el fenómeno de la intertextualidad ya que leemos, reelaborados y cargados de innovadoras imágenes y sentidos, desde textos y personajes de la literatura clásica y del discurso bíblico hasta los tradicionales cuentos para niños, pasando por las aventuras adolescentes, cuentos de hadas, fábulas, y otros. No escapan los textos pictóricos. Nos encontramos en esas REGIONES MARAVILLOSAS, con un nuevo infierno del Dante, un sofisticado Paraíso Terrenal, otra Venus de Botticelli, una exótica Bella Durmiente, las sirenas de Ulises, historias de piratas y muchos otros personajes y aventuras. Desfilan, ante nuestros ojos, intertextos de toda índole que cada uno de los lectores reconstruirá según su acervo cultural y su vivencia con la literatura.

Todas esas aventuras tienen como rasgo dominante la transgresión a los principios de la lógica. Veamos algunos ejemplos:

La lógica espacial se trasgrede ya que Daduic es una ciudad que aparece en el REVERSO de los mapas y pergaminos y toda su estructura y dinámica social, funciona al revés.

Se rompe la lógica de las leyes de la naturaleza: “lagos inclinados”, “la lluvia brotaba del suelo”, “en verano saltaba la nieve”, “el agua rodaba hacia arriba”; la de las formas: “perfil invisible”, “huevos cúbicos” y la cronología de la existencia humana “joven vieja”. No se incluye el rompimiento de la lógica social, valga el ejemplo de que es una sociedad donde nadie quiere gobernar ni tener poder; la discusión de las asambleas se lleva a cabo en silencio.

Es en este primer viaje (el del Titiritero por la locura) donde se manifiesta con nitidez la tendencia innovadora y la osadía imaginativa del escritor: el rasgo de subversión a los principios de la lógica, la presencia constante de la intertextualidad, los temas fantástico-maravillosos, y las exóticas y extrañas aventuras, llegan a convertirse en una forma alucinante e hiperbólica.

VIAJE DE TREMOLÁN: BÚSQUEDA DE LA MEMORIA

Insertado dentro del torbellino de aventura de Orellabac, corre paralelo el VIAJE DE TREMOLÁN. Aunque las características de este personaje son opuestas a las del anterior, él también tiene un problema, busca algo y no sabe a ciencia cierta qué es.

Esta búsqueda atraviesa toda la narración mientras Tremolán se desplaza con una actitud introspectiva, siempre solitario y silencioso, dentro del más absoluto anonimato. Es espectador, pues no interviene en lo que sucede a su alrededor.

No se comunica ni responde, si lo interpelan, pues lo motiva la necesidad imperante de estar consigo mismo. El proceso evoluciona de la indiferencia al SOBRESALTO cuando un rostro le EVOCA algo, elude los encuentros, mientras continúa en su BÚSQUEDA MINUCIOSA. Solamente una vez habla y lo hace por medio de una interrogación.

Por último, cae en un estado de FIEBRE, DELIRIO Y EXALTACIÓN, se pone el disfraz de Caballero andante, descubre que él es Orellabac y encuentra la lucidez.

El problema de la búsqueda de la memoria, se aclara, finalmente, con la resolución de la personalidad escindida.

VIAJE DEL NIÑO AFICIONADO A LAS HISTORIETAS

Es el tercer viaje y está inserto, nada gratuitamente, dentro del primero, como uno de los acontecimientos del mundo de Orellabac. Sucede que Mimbo, personaje de estas aventuras, le lee a él (Orellabac), en la Casa de la Memoria (biblioteca) un relato: el de Baltasar y un “niño aficionado a las historietas”. Este niño, acostumbrado a deambular por un anticuario, llega a éste un lunes en la noche, día en que también enloquece el Titiritero y, sin poder resistir la seducción que ejerce el cofre, lo abre y sale algo indefinible que RESPANDECÍA: había llegado al Reino de los Deseos. Baltasar, dueño del anticuario, cuando descubre la falta, no lo sanciona sino que le dice que le contará la historia del Reino de los Deseos y de un hombre que se creía máquina. Baltasar y el niño vuelven a aparecer en el episodio final. Laquelee (personaje del mundo de Orellabac) cierra el texto leyendo un libro en el cual Baltasar toma la palabra y le dice al niño que ha finalizado la narración de las aventuras del Reino de los Deseos y guarda los manuscritos en el cofre: las aventuras vuelven, como succionadas, a su lugar de origen.

ESQUEMA CAPITULAR
DE LOS PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS

1 Una vez un titiritero se creyó máquina. La historia de su locura inició en el teatro de Maese Pedro, donde trabajaba escribiendo un libreto. Oyó un estruendo y vio entre les muñecos y disfraces "los fantasmas de su delirio". Escribía sobre la lucha a muerte de un Caballero y un Dragón: ellos surgieron con vida propia, independientes del texto de ficción. El titiritero presenció el combate que describía al enloquecer. "El Dragón derramaba escamas a los pies del titiritero." El Caballero tenía el yelmo abierto. Los dos seres poseían cuerpo metálico. El Dragón arrojaba fuego, el Caballero hería al Dragón; al jinete se desprendían cables y circuitos integrados; el caballo era alto, blanco y de ojos tristes.
El ayudante de Maese Pedro decidió atravesar la línea de combate, Caballero Dragón detuvieron la lucha; el primero contempló al hombre enloquecido con ojos de cólera, la espada lanzó un destello y el titiritero quedó ciego de tanta luz, en él conoció la furia.

La ruta de regresó se cerró. El ayudante "debía elegir entre la espada del guerrero y la triste cólera" del Dragón; pero la bestia se apartó y el Caballero le sonrió, le habló y le dijo muchas cosas que él olvidó en las brumas de su locura; su gran esfuerzo es recordar, su delirio "creer que él mismo titiritero y escritor de ficciones, era aquel Caballero Metálico, fabricado por Maese Pedro."

2 El narrador protagonista cuenta que a él lo fabricó Pedro, quien antes había sido un titiritero que manipulaba los muñecos prodigiosos y viajaba por todos los países del mundo. Disfrutaba de su arte y de la alegría de los espectadores. Un día decidió construí un reparto de autómatas, trabajó día y noche hasta diseñarlo y construirlo a él: su ayudante y libretista, prueba de su talento creativo.

Se define como un robot, muñeco de hierro y cables eléctricos. Pedro le creó memoria, llenándole los circuitos de números y datos e incluso de fantasías, así como de todos los registros de la palabra y lo vistió con vestidos comunes, sin embargo, luego cambió de idea y lo disfrazó de caballero errante, sobre un caballo y con armadura puesta. Después, lo enseñó a imitar a la humanidad.

El único detalle que lo diferenciaba de los hombres era que él "no sentía nada, ni goce, ni sufrimiento, ni culpa. No deseaba ... Era perfecto."

Durante mucho tiempo Maese Pedro y el Caballero viajaron juntos por el mundo. Este imitaba todos los sentimientos y agitaba las pasiones sin sentirlas.


3 Una noche llegaron a Daduic, única ciudad en el mundo señalada por el reverso de los mapas, porque ahí todo sucede al revés; penetraron las murallas de la ciudad y Maese Pedro se esfumó; se quedó solo: sin caballo ni carreta ni Maese Pedro.

Investigó a Daduic; ahí se hablaba al revés (comenzando las frases por el final, se caminaba de manos ...). Lo bautizaron Orellabac, un caminante le pide ayuda para que el hombre más miserable de Daduic acepte gobernarlos. A él lo amenazaron con látigos para convencerlo, pero huyó: ellos lo siguieron, pero retrocedieron, "no soportaron las cosas del mundo al derecho", un daduiciano lo llamó, él regresó para encontrar a Maese Pedro.

Llegó a una torre con campanas, debajo estaba sentada una JovenVieja, sólo era visible de frente o desde atrás, de costado era invisible; ella le dice que se alegra de verlo, por eso su llanto helado. Luego se sentó a escribir en una máquina con aire misterioso y torpe; repentinamente se incorporó y corrió a repicar las campanas de la torre. Tornó a sentarse y escribió durante mucho tiempo. Al fin se levantó y se fue. Él se acercó a ver qué había escrito, pero las hojas estaban en blanco.

La JovenVieja regresó, le grita que se ha hecho acreedor de un delito, ella es legisladora y verdugo: hace mil lunas vino a ese mundo, la llegada del Caballero coincidió con el solsticio y las mil lunas de su nacimiento; por ello será premiado por su delito. Profetiza que Orellabac sentirá deseos; antes debe matar al Dragón, para ello necesita la espada negra de fuego y para hallarla debe vencer muchas pruebas. Al final, leerá el libro "en el que está escrito cómo lograr la satisfacción del deseo". El castigo quedó registrado en su memoria.

4 Tremolán inició una extraña búsqueda por Uruq.

5 Orellabac imaginó la desesperación de Maese Pedro, no le dolía el abandono, pensó en desenredar los enredos de Daduic, para buscar el Libro de los Deseos.

Buscó y buscó, no hallaba la salida de la ciudad que sólo existe en el reverso de los mapas. Llegó Mimbo a auxiliarlo; parecía un perro, mutua su forma, le dice que es un Mimbo y su nombre a veces es impronunciable, por lo que basta con imaginárselo; le confiesa le gustaría cambiar de nombre en cada una de las metamorfosis (Mimbo, Mbo, M...), se transmuta hasta en -libro cuando cuenta relatos.

Mimbo afirma que ayudará al hombre mecánico, le aconseja seguir hacia adelante, al descender los riscos del mediodía encontrará señales; dio un salto y se fue convertido en ángel. El Caballero cree que Mimbo es otra ilusión de Daduic, se pregunta si los castigos anunciados por la JovenVieja también lo son.

6 Orellabac halla un huevo amarillo, enorme, cúbico, sin fisuras; llegó un pájaro enorme, el ayudante de Maese Pedro se oculta; el ave se posó a empollar el huevo cúbico. Al Caballero le fue imposible contar los días que duró aquel nacimiento. El ave se alejó, el huevo se abrió en dos y nació un avecilla inmensa; Orellabac salió dispuesto a atacarla, pero se contuvo cuando el polluelo le dijo que era su amigo; el Caballero Mecánico le responde que él no es amigo ni enemigo, sino máquina y está encerrado en Daduic. El polluelo reafirma su amistad porque él vio su huevo resquebrajarse y fue testigo de su nacimiento, le pregunta dónde quiere que lo lleve. Orellabac le pide lo lleve al Libro de los Deseos porque la JovenVieja le lanzó una maldición y lo reprogramó.

El polluelo desplegó las alas y cogió a Orellabac por la cintura; voló durante tres días con sus seis noches (el sol se ponía dos veces en Daduic). Cuando se posó en tierra era ya una ave magnífica, era Acayú, el Pájaro de la Dicha. Deja al Caballero en la isla y le advierte que no hable, sin importar lo que suceda y le recomienda no subir a la barca del barquero con cara de pescado muerto.

El Caballero piensa en Maese Pedro, quien tal vez lamente su desaparición, se pregunta qué es la nostalgia.


7 Tremolán vestido de payaso deambula por Uruq, su caballo lo seguía plácidamente, busca algo.

8 Reapareció Acayú, la tierra empezó a temblar, se desgarró y formó un vórtice que se tragó a Orellabac: vio primero una bóveda excavada en la pared (siete hombres silenciosos se inclinaban sobre un fuego verde y leían la lengua de las llamas). Después se abrió un ojo de buey, había una mujer que comía pétalos rojos, despedía por los ojos un incendio de geranios. A su lado tenía un cuerno de la abundancia repleto de bulbos.

Más abajo corría un arroyo, en el agua se reflejaba un gusano enroscado a un árbol de frutos dorados, una joven desnuda caminaba hacia él. Luego conoció las barcas de ébano y la ciudad flotante, donde vigilaba la mujer de dos cabezas, exhalando flores de fuego Siguió descendiendo y conoció muchas novedades, entre ellas al genio empotrado en la roca, a la dama de la concha sobre el mar, al hombre lobo que también era murciélago candoroso. Conoció a las Esfinges de bronce y hierro; a los Sembos junto a una fragua de todos los metales. Cuando empezó a "discernir el Libro de los Deseos, la espada negra de fuego y el Dragón dibujado en las páginas de un libro abierto" perdió la memoria, giró y quedó un absoluto silencio.

Quedó en la cúspide de un cono por donde soplaban los seis vientos de aquellas regiones. Caminó lentamente, el crepúsculo dorado bañaba la línea del mar, se detuvo a mirarlo; pensó que si tuviese sensaciones como los hombres estaría triste y sin fuerzas.
9 Tremolán había elegido el disfraz de payaso para no ser reconocido, quería estar solo con sus pensamientos, no con sus amigos que lo arrastrarían al placer.


10 Orellabac caminó montaña abajo, imaginando las delicias y tormentos de los hombres.

Llegó a Zatar, la isla de las piedras transparentes; unos hombres lo amenazan, espada en mano, uno le pregunta por qué lleva coraza, si es para ocultar las piedras. El Caballero no contesta, le envía una señal de fuego con la mirada; otro hizo dos disparos al aire; luego lo apresaron, lo amarraron y lo llevaron en un bote a un barco con muchas velas y una bandera negra de calaveras pintadas.

Lo interrogan, él no responde, recuerda el consejo de Acayú, el Pájaro de la Dicha. Ellos le dicen que son piratas, traficantes de las piedras de Zatar. Uno afirma que ha comprendido que no es de ahí y seguro busca piedras para que lo lleven al Libro de los Deseos; le dice que él, el de la pata de palo, gancho en el brazo izquierdo y pañuelo rojo, lo llevará hasta el libro y le dirá cómo leerlo. Antes debe encontrar un anillo de once capas: una de estaño, dos de níquel, tres de cobre, cuatro de oro y una de plata.


11 Tremolán se encontró con un actor borracho que venía hablando solo.

12 Los piratas y Orellabac llegaron a un valle cerrado por farallones perpendiculares, Bosques rojos y colinas de hielo, entre ellas había pantanos de agua hirviente. Un hongo plano, gelatinoso atajo a dos de los piratas, los fue ingiriendo poco a poco.

Divisan un castillo translúcido, rodeado de fosos de los que manaban humo y sangre. Un pirata le explica que se esconden ahí porque nadie los busca, les temen a los hongos, las leyendas sobre el lugar espantan a la gente.

Dentro del castillo de cristal sólo había cestos de piedras. Recorrieron recámaras, pasillos, escaleras, torres, sótanos. Vio a una mujer hermosa cubierta por un lienzo vaga¬mente translúcido que se agitaba sobre el contorno de su cuerpo. El pirata le dice que esa joven lo ayudará a encontrar el anillo, duerme hace 100 años, debe besarla para que sueñe un sueño visible, cuyas imágenes vagarán en torno del cuerpo dormido y les dirán dónde hallar el anillo; este les servirá a ellos para vencer a los enemigos y a él para ver el Libro de los Deseos.

El ayudante de Maese Pedro pensó que el titiritero se había equivocado cuando diseñó los programas, no lo previó todo; ahora estaba inmóvil, paralizado por un embeleso impropio de las máquinas. La doncella respiraba lánguidamente. Orellabac gritó brutalmente su belleza, fue un grito de placer. Se produjo un crujir de cristales rotos, el eco se reprodujo y el castillo empezó a derrumbarse; recordó al Pájaro de la Dicha, quien le había advertido que no pronunciara ninguna palabra.


13 Tremolán caminaba en torno a la ciudad. Quería regresar y buscar minuciosamente por todas partes y, tal vez, pensar en sí mismo.

14 El castillo caía en pedazos, una mano tibia lo arrastró: la doncella del castillo cristal le pide que se quede con ella y lo olvide todo. Él se da cuenta que despertó sin sus besos. La joven se identifica como el olvido; afirma que en el Jardín del Olvido será dichoso, pues los deseos destruyen, por ello no debe buscarlos; en su reino todo le será satisfecho de inmediato, olvidará que una vez lo condenaron a desear.


El Caballero la siguió hasta un bosque de hongos negros, muchos eran esféricos y dentro se movían figuras indefinibles. Llegaron a un valle verde; a lo lejos se extendía un huerto y en el centro había un árbol de frutas rojas donde vivía enroscado un gusano.

Ella le dice que ya sabe que es máquina y busca el. Libro de los Deseos, pero la luz de ese jardín lo hará olvidar todo.

Pasaron los días y las noches, recorría una y otra vez el huerto, los hongos esféricos le sugerían algo, aunque no sabía qué. Un día le preguntó a la Doncella del Olvido, le contestó que eran los predecesores, náufragos y aventureros del deseo, ahora gozaban del paraíso, eran casi vegetales, todo lo habían olvidado dentro de las esferas regidas por el silencio y la embriaguez de la nada; sólo piensan en ella.

El séptimo día comenzó a entrar en los sueños, le fallaba la memoria; no podía asociar ni disociar datos; por las noches la Doncella del Olvido se tendía a su lado y le contaba cómo se volvieron mansos y tibios los que llegaron a su jardín.

Un día escuchó las voces de Mimbo, esa mañana se aproximó al riachuelo, en el centro de los reflejos sobresalía el gusano, este le habló mediante su imagen duplicada en el agua: le dice que hace bien en no mirarlo directamente a los ojos, porque sería su fin, sería una máquina muerta; para lograr la libertad de ambos debe seguir sus instrucciones: debe arrancar un fruto rojo del reflejo y dárselo a su reflejo para que lo palpe y se lo coma. Así lo hizo.

A sus espaldas escuchó aullidos misteriosos de la Doncella que empezaba a conocer la soledad; el gusano bajó del árbol y le pidió navegase sobre él. Llegó a los pantanos, los hongos esféricos reventaban, de su vientre salían los hombres encerrados. Una vez más creyó reconocer un rostro. Los prisioneros corrían en todas direcciones.

Llegaron al mar, a un atracadero; el gusano le pide al Caballero que descienda, ahí se separarán. Le dice que sólo el Barquero podrá ayudarlo, le aconseja llevarse una concha de ese litoral y echarla al agua cuando esté en peligro.

15 Tremolán sintió un sobresalto, sólo fue un rostro evocador.

16 Hacía dos noches el gusano se había ido, el Barquero arribó al atracadero, llama al Caballero, dice ser el señor de las aguas y le pide compañía, promete llevarlo a todos los puertos. Orellabac piensa en Acayú, quien le presagió el peligro si se embarcaba con el Barquero; pero el gusano del árbol de frutos rojos le dijo que solo este podía ayudarlo a reencontrar la ruta. Piensa en esta contradicción y su sobrevivencia; recoge la concha blanca en forma de abanico que destellaba por dentro y saltó a la barca. El Barquero le cuenta sobre los lugares que conoce:

• En un pueblucho de tejados negros la mentira es ley;
• en un caserío de muchas cúpulas reinan el ocio y la abundancia;
• en las inmediaciones sólo valen los guiños voluptuosos y el amor carnal;
• en otra ciudad las mujeres andan con una águila encadenada a la espalda como escudo, porque la traición pertenece a las buenas maneras del trato social;
• En otro pueblo, la gente ignora todo, hasta su nombre y está permitido insultara los padres ya los hijos;
•también existe una ciudad de las vanidades.

Navegaron, pasó el tiempo, nunca se aproximaron a ningún puerto; de pronto el Barquero le dijo al Caballero que su rostro se había reflejado muchas veces en el agua, sabe que es muñeco de latas y alambre. Le habla de unos árboles que producen pájaros azules, el que atrape uno se hará digno del Libro de los Deseos; hay que cogerlos en su nido. Si se queda con él, lo llevará a buscarlos.
Le cuenta el secreto de sus tres deseos; el primero que su sueño fuese realidad; el segundo no haber deseado y el tercero convertirse en el dueño de las aguas; por eso vive vinculado para siempre a ese reino de olas y espuma.

Dice que lo va a encadenar para que no sufra de vértigo; pero es para encadenarlo y llevarlo junto unto a él en ese mar infinito. Orellabac cayó de rodillas, el Barquero le ató un collar de castigo en el cuello, pero el ayudante de Maese Pedro abrió la mano y expuso la concha; el sortilegio se le reveló, el Barquero palideció de ira, de los ojos muertos le goteó sangre; la concha lo trastornó, se la arrancó a Orellabac y la arrojó por la borda.


17 Tremolán escuchó un chapoteo, se sentó sobre una piedra y contempló los cuerpos resplandecientes de tres muchachas desnudas que pasaron corriendo a su lado.


18 Escuchó una voz, le dice que el Barquero se proponía reprogramarlo y esclavizarlo.

La concha flotó y creció, una señora descendió del cielo y se posó encima; miró con enojo al Barquero y le ordenó abrir la argolla y liberar a ese huésped del Reino de los Deseos. Así lo hace.

Orellabac saltó a la concha y se acurrucó como un niño. Arribaron a una playa de piedrecillas blancas. El Caballero le dice que no sabe lo que hace, lo ha olvidado. De pronto recordó todo y le pregunta a la señora si sabe dónde se encuentra el Libro de los Deseos, quiere leerlo para poder desear, así lo reprogramaron: para buscar el deseo. La dama promete ayudarlo a cruzar la Yerma Región de las Sombras.

19 Tremolán contempló otra vez a las tres doncellas y continuó la búsqueda a paso tranquilo.


20 Al amanecer la Señora de la Concha despertó. Caballero y dama emprendieron la marcha; después de mucho caminar entraron a un terreno muerto, sin fin y totalmente silencioso. Era la Yerma Región de las Sombras. La señora le explica que las Sombras se nutren de todas las cosas, si alguien (hombre o máquina) toca los jugos pestilentes que dejan tras de sí perdería el cuerpo y se haría sombra; le advierte que no pise ninguna de sus huellas.

Las Sombras los rodean, la dama le explica que no son peligrosas mientras se mantengan en los confines del Reino de los Deseos y no desborden la Yerma Región y se arrastren por otras comarcas. Con el ocaso desaparecieron las Sombras y la Señora de la Concha, Orellabac no se atemoriza porque a las máquinas no las asusta el destino, sólo a los hombres.


21 Las antorchas comienzan a extinguirse, son la defensa de la ciudad y de todas las comarcas de Tava-Catú (la Ciudad Limítrofe); su fuego ahuyenta a las Sombras.
Tava-Catú era la ciudad de la alegría, los habitantes se acobardaron, luego reflexionan en la llegada del caballero sin caballo a través de la ruta del desierto, sin haber sido devorado por las Sombras. En la ciudad predomina la melancolía.


De pronto se abrió una puerta y dos manos halaron al Caballero, hasta un taller de orfebres, donde vio a dos Sembos decrépitos. El Sembo (Kunko) le dice que ha llegado oportunamente, Kunka afirma que es el salvador. Los sembos se hallan apesadumbrados porque las antorchas que los separan de la Yerma Región de las Sombras se están extinguiendo: se aproxima la hora del reino de las Sombras.

Kunko le dice al Caballero de hierro que es hora de vencer a Tenebrante, el Señor de las Sombras. Le explica cómo salvar La Ciudad Limítrofe. Esa hazaña lo llevará al Libro de los Deseos. Debe traer la lámpara de hojalata de las siete llamas que arden perpetuamente, una sola gota de sus resinas inflamables alimentarán todas las antorchas que ¡Os protegen de las Sombras.

Para lograrlo debe descender al fondo de la tierra y enfrentarse al Genio. Kunko le fabrica un anillo, el cual lo hará invisible cada vez que lo haga girar tres veces, después de humedecerlo en una lágrima del Genio del cubo de escarlata (el que dicen los piratas sólo es un mito). Kunka le dice que cuando el anillo no surta su efecto mágico deberá desearlo intensamente. Le indica que en el centro de La Ciudad Limítrofe existe unas cascada, detrás de ella, junto a un roble de cinco ramas iguales, hallará una-gárgola, debe darle media vuelta a la cabeza de piedra, se abrirá una grieta, debe arrastrarse por ella y buscar.

Al fin lo abrazan. Kunka le aconseja fiarse de él mismo y no retroceder ante su propia imagen, ni mirar al Genio directamente a los ojos, sino usar el prisma de espejos ubicado al pie de la columna trunca.

22 Tremolán siguió el camino, vio a dos hombres que discutían, embriagados por el carnaval el aguardiente.

23 Orellabac llegó a la cascada, arrancó una hoja larga y blanca para protegerse del agua, pero no la necesitó pues había espacio suficiente para pasar sin mojarse. Halló la gárgola de bronce, apretó la cabeza de mandril y la hizo girar, se abrió la roca. Orellabac se arrastró por la fisura angosta y larga; después de un extenso trecho la cueva se abría en forma de bóveda hexagonal, cuya cúpula se apoyaba en seis gruesas columnas, en cada una ardía una antorcha. Acode lado se entreabría una puerta, empujó una, empezó a descender por la espiral de peldaños diminutos. En un descanso la escalera se dividía en dos, escogió la derecha (por asociación con el anillo que debía llevarlo siempre en el índice de la mano derecha).

Más adelante se dividía en tres nuevas escalinatas en forma de pata de gallo, volvió a escoger la derecha, bajó, llegó a un nuevo hexágono con 6 escaleras, dudó cuál escoger, el anillo se le desprendió y rodó, al recogerlo eligió la puerta que tenía al frente.

Descendió hasta llegar a una sala de muchas puertas, en su centro se levantaba un gigantesco cubo de cristal escarlata, era un enorme dado, a la derecha del dado, donde se dibujaban los puntos negros del cuatro, se apoyaba una escalera, el Caballero subió por ella, escuchó cantos, llegó a la cara superior (el seis), a la izquierda se erguía una columna trunca y frente estaba el Genio, hundido en el cristal hasta la cintura. A cinco varas relucía el prisma de espejos. Las voces se transformaron en palabras, el Genio despertó.

Orellabac cogió el prisma y miró al Genio, el tercer ojo emitía un rayo quemante; se aproximó vigilando las imágenes en el prisma. Al estar cerca del Genio, observó cómo sus imágenes dibujaban muecas de tristeza; tropezó; volvió a levantarse y los espejos reflejaron su imagen como la del Genio, extendió la mano con el anillo de las once capas (una de estaño, dos de níquel, tres de cobre, cuatro de oro y una de plata) hasta mojarlo en las lágrimas del Genio: el anillo era invisible; registró a los seres que gritaban y aplaudían, eran mitad-roca mitad-hombre, se fueron separando del mineral y retomaron la antigua forma de carne y hueso. Sonreían.

El Genio se desprendió del piso de cristal escarlata, le dio las gracias silenciosamente, tomándole de la mano. Entre los hombres de las rocas, el Caballero creyó reconocer a uno. El Genio le entregó la lámpara, de los siete brazos de hojalata brotaban llamas; le aconseja seguir descendiendo si no quiere extraviarse para siempre.

24 Tremolán se ajustó los pantalones y la blusa cuadriculada de Arlequín, los fuegos artificiales iluminaron los cielos de Uruq.

25 El genio contempló al Caballero; finalmente desapareció con olor a azufre y a papel quemado.
Orellabac descendió, piensa regresar al taller de los Sembos, en Tava-Catú a entregarles la lámpara de hojalata de las siete llamas. Caminó por largo tiempo, salió por la boca de un mandril hacia los tiempos espesos de La Ciudad Cuadriculada, donde sólo existe un presente estático. Los reyes (el rey blanco y el rey negro) combaten a la cabeza de dos ejércitos azuzados por el rencor.

El Caballero trastorné la guerra al bañar con la luz de la lámpara las penumbras. Los reyes lo echan del campo de batalla. La batalla les hiere el rostro, mitad luz y mitad sombra, en ambas partes les palpita el odio. Las dos reinas lo aprisionan y lo abandonan a las armas de los ejércitos. Le vuelven a gritar los reyes que no existe, debe abandonar el campo.

26 Tremolán no pierde la esperanza, durante las noches de carnaval.

27 Orellabac logra abandonar la plaza del tiempo detenido. Mimbo se sienta a su lado, el Caballero no lo vio llegar. Mimbo promete guiarlo a través de la Llanura de las Esfinges, pues los Sembos lo esperan.

Orellabac piensa que sus aventuras (más bien desventuras) continuarán hasta hallar el Libro de los Deseos. Mimbo lo precede. En la muralla se abrió una puerta y entraron a la Llanura de las Esfinges, se abren paso lentamente. Hallaron a la primera Esfinge, era de hierro, dormía, pasaron de lejos. Más allá, una Esfinge más grande levantó el vuelo, luego otras dos y después una bandada. El Caballero escuchó voces, aullidos, llantos de aluminio... Las Esfinges vuelan alto, Mimbo le explica que no resisten nada extraño; ahora les harán preguntas horrendas. Una Esfinge les cerró el paso, miró al Caballero, él pensó que era su fin, pero ella no dijo nada. Ambos se alejan.

28 Tremolán seguía con su búsqueda minuciosa.

29 Mimbo le pide a Orellabac que piense en el deseo de estar en el taller de los Sembos para entregarles la lámpara de hojalata de las siete llamas. Así lo hizo, pero el artificio no funcionó. Al abrir los ojos se encontró en la región imprevista de las tormentas de fuego: todo era rojo.

Mimbo se transforma en niño y le dice a Orellabac que corra para que las llamas de la tormenta no lo fundan. Entraron a un templete de terracota: en la Casa de la Memoria. Mimbo le advierte que se olvide del golpe de las brasas contra los tejados y no escuche el aire silbar; si escucha las voces de la lluvia ardiente, lo olvidará todo.

La Casa de la Memoria era una biblioteca. Mimbo le dice que los cuentos, fábulas e historias sirven para salvarse del olvido. Le leerá el relato de Baltasar y del niño aficionado a las historietas, mientras pasa la tormenta.


30 Un toro se entra a la casa de los abuelos de un niño, este asustado corre a refugiarse en las historietas de la compra y venta. Baltasar era el dueño, tenía de todo, principalmente libros de aventuras, historietas y dibujos.

El niño siempre iba a leer, trabajaba los sábados ayudando a las señoras a hacer compras por las calles de Alaj, para ganar dinero e ir a gastarlo en alquilar historietas. Faltaba a la escuela, no iba a bañarse con sus amigos, con tal de leer.

Sus amigos y él llamaban a la compra y venta la cueva del anticuario (biblioteca del trópico), ahí predominaba el desorden. Existía un lugar prohibido, una cámara pequeña, cerrada siempre con candado. Él le rogó al viejo lo dejara entrar, pero siempre se había negado, hasta el lunes en que el toro se metió en la casa del niño. Ese día lo invitó a entrar al lugar de los secretos. El sitio olía a cedro, sobre una tarima estaba un cofre de madera oscura, cuando quiso tocarlo, el viejo se interpuso y le dijo que no jugara con los deseos, sus ojos chispeaban. El niño se propone abrir el cofre algún día.

Ese lunes de sorpresas, Baltasar cerró, el niño se había quedado dormido dentro de la compra y venta; al despertar era de noche, buscó unas candelas, las encendió y corrió a la habitación del gran enigma. La puerta estaba sin candado, la empujó y entró, se cerró sola a sus espaldas. Contempló el cofre, acarició las figuras talladas, giró la llave en la cerradura, pero nada sucedió. A la tercera vez triunfó. Al levantar la tapa salió un enjambre de figuras extravagantes; cinco dedos metálicos le apretaron el hombro; un viejo de barbas blancas y batán celeste adornado de estrellas le dijo que acababa de llegar al Reino de los Deseos. El niño empezó a temblar.
El viejo le explica que ese cofre es la puerta de acceso al Reino de los Deseos, le pregunta si quiere entrar; el niño responde afirmativo y reconoce a Baltasar. Este le dice que le va a contar la historia del Reino de los Deseos y un hombre que se creyó máquina. El hombre trabajaba como ayudante del titiritero Maese Pedro, se volvió loco, imaginó ser robot con cuerpo de hierro y circuitos integrados en vez de corazón, recorrió tierras extrañas y visitó el Reino de los Deseos.
Baltasar le cuenta que él también abrió el cofre siendo niño. Los piratas lo dejaron abandonado en una playa del Caribe. Lo heredó de su padre y este de su abuelo. En él se hallan las memorias de un titiritero llamado Orellabac. El niño le pide que lea los manuscritos. Así lo hizo Baltasar.
31 Mimbo levantó los ojos, hizo un gran esfuerzo para suspender la historia del viejo Baltasar y del niño. Le dice a Orellabac que es hora de partir. Se transformó en caballo y le dice al Caballero que suba sobre su lomo; darán el gran salto por los atajos del tiempo y del espacio, debe cerrar los ojos.
Llegaron a un pueblo extraño, creyó reconocer a alguien. Al fin entraron en Tava-Catú, donde las Sombras se deslizaban en todas direcciones; los habitantes de La Ciudad Limítrofe corrían desesperados. Los Sembos esperaban al pie de un roble. Se arrojaron sobre Mimbo, que era otra vez un perro blanco; le arrancaron la lámpara del hocico y corrieron hacia la primera antorcha y vertieron una gota de aceite; el cielo se iluminó, Tava¬Catú fue otra vez la ciudad del goce.
32 Tremolán tembló al cruzar bajo el almendro seco.
33 Los Sembos mandan a Orellabac a liberar a una doncella llamada DulceLuz, su padrastro la encerró en una prisión, más allá del desierto de las Sombras. Le entregan la lámpara. Orellabac tembló.
Los Sembos le dicen adiós, él cruzó la muralla de antorchas, penetró en el desierto y llegó a un bosque calcinado. Las Sombras se echaban atrás al percibir las llamas de la lámpara de hojalata. El Caballero siguió su marcha, las Sombras se reunieron en torno a una colina, protegían la casa de Tenebrante: una grieta larga, horizontal y angosta. Salió la gran Sombra, se comió hambrienta a dos Sombras menores; se ensanchó y rodeó a Orellabac con una espiral gigantesca y perfecta; se fundió en un anillo espeso, encerró al Caballero Metálico, resistiendo las palpitaciones de la lámpara de las siete llamas por varios días. Al noveno día lo liberó, solo quedó del rey Tenebrante un parche negro a sus pies.
La Gran Sombra negra expulsó sombras de palabras, le pide a Orellabac que lo siga. Al cruzar la grieta cambió de dimensión, ingresó en un espacio donde se entremezclaban todas las dimensiones. En ese espacio las Sombras pueden hablar. Tenebrante le muestra cómo una sombra toma la silueta de un toro, un toro que corre rompiendo tiestos de begonias ...
34 Tremolán despertó. Se levantó y se alejó a saltos entre disfraces del carnaval.
35 Orellabac escucha a los Sembos mandándole, por segunda vez, a salvar a la doncella. Tembló. Escuchó la voz de Mimbo, le dice que a partir de ese día deberá sacarlo de la imaginación cuando lo necesite. Entró al Reino de los Deseos, Mimbo ya no existía, las Sombras tampoco. Recorrió el desierto. Se pregunta por qué sigue las instrucciones cada vez que se las dan; se pregunta qué es el deseo.
Se estremeció al pensar en DulceLuz, piensa que una máquina no puede desear a quien no ha visto, un hombre sí teje fantasías. Se detuvo a la sombra de un PaloRojo, este era un mural alargado hacia el sol. Las hojas de papel caen torrencialmente, mientras Orellabac avanzaba hacia una puerta, esta entreabierta– le dio un empujón. Cruzó el corazón del tronco; al pasar al otro lado, la puerta se cerró, con el golpe cayeron tres vainas tiernas. Al mirar hacia atrás ya no había dibujos, sólo el árbol, las vainas, el bosque nuboso a lo lejos y, cerca, las pirámides y la esfera flotante.

36 Tremolán se sentía extraño; su búsqueda había sido infructuosa, había dormida al aire libre, entre los trasnochadores del carnaval. Se pregunta qué es lo que busca.

37 Orellabac recoge las tres vainas. Se dirige hacia la pirámide erguida sobre una colina. Llega, traspasa la pared luminosa y sube por una escalera. Presiente un gesto amenazante sobre su cabeza, miró y vio tres hojas de cuaderno que caían.

Algo ocurría, lo vigilaban. Llegó a un patio, al este, contra la pared se apoyaba un trono; al pie estaba sentada una vieja que terminaba de leer un libro. Le dice a Orellabac que llega a tiempo, le cuenta que está leyendo su historia en el libro, pero acaba con su llegada al patio del trono. El Caballero se estremeció, por segunda o tercera vez. Recordó cómo la JovenVieja de Daduic lo había condenado a sentir y a desear. Una fuerza extraña actuaba dentro de él.
Le pregunta a la vieja quién es; ella le dice su nombre: Laquelee. Le comenta que él es porque ella es Laquelee, la que lee la historia personal de Orellabac, con ilustraciones que lo retratan minuciosamente. Si alguien destruyera las hojas, él desaparecería. Le pre¬gunta si sabe porqué el episodio con Tenebrante quedó trunco, se perdieron tres páginas. Laquelee recitó un texto misterioso, lo repitió, se desgarró las vestiduras y desapareció.

38 Tremolán cruzó las calles de Uruq apresuradamente. Vio pasar el desfile por la Calle Real. Detrás de su disfraz de payaso no podía contener la angustia que lo acosaba.
39 Alguien prisionero monologa sobre su libertad, quitada por su padrastro (Rey del Reino de los Deseos) porque los magos le anunciaron que sería la causa de su ruina. Laquelee le ha hablado de un héroe que la libertará; Acayú, el Pájaro de la Dicha, también se lo anuncia. Su nodriza le pidió permiso para ir a esperar al salvador junto al trono, en el patio, si es capaz resolverá los acertijos impuestos por los magos para llegar a la doncella.

Orellabac divisó a Acayú; fue una visión efímera. Piensa en su nueva aventura, comprende que todo puede interpretarse de diversas maneras, al aproximarse al torbellino del deseo, antes ignoraba la incertidumbre. Interpreta la clave dicha por Laquelee, el acertijo se refiere a las tres vainas. Abrió una vaina, sacó la semilla y la echó junto al muro, la irrigó con agua caliente ("arrástrase el calor”); la semilla germinó, eran tres serpientes unidas por la cola al tallo y a las raíces. El Caballero les cortó la cabeza de un tajo, pero de cada cuello brotaron tres más. El ArbolSerpiente parecía indestructible.

Abrió la segunda vaina, arrojó la semilla y la humedeció con agua fría ("por las mañanas canta el frío"). La semilla no germinó, creció y se hinchó hasta reventar; saltó un gallo de colores, el cual cantó tres veces, antes de lanzarse contra las serpientes. Dando picotazos despedazó el ArbolSerpiente y se tragó los pedazos. Lanzó un canto primitivo y triunfal y se
convirtió en GalloSerpiente de mirada turbia. Subió al trono y depuso un excremento de pétalos dorados. Luego voló hasta desaparecer en la niebla, con su cola de punta de lanza. Orellabac arrojó la semilla de la tercera vaina, mezcló las dos agua y las vertió ("calor y frío apuntan al cielo"), pero nada sucedió, recordó el último verso "pero antes debe florecer la semillas": entonces le echó excremento del GalloSerpiente, agua caliente y agua tibia, así germinó y creció hacia la cumbre de la gran pirámide. El Caballero Metálico había resuelto el enigma: ya no tenía duda del cautiverio de DulceLuz; trepó por el tallo de la planta, hasta la pirámide invertida. La esfera semitransparente estaba suspendida entre las nubes; con la espada un boquete y entró de un salto.
40 Tremolán se dejó llevar por una voz melancólica que le pregunta por qué está cerca y tan ausente.
41 DulceLuz se hallaba desnuda, la cabellera le rodaba por los hombros. Le dice Orellabac que lo desea; este le contesta que vino para que lo enseñe a desear. La doncella promete enseñarle el secreto de los deseos: pide le toque la piel comenzar, después rozar el ardor, las mejillas tibias, el grito del corazón. Al levantarse el hechizo terminó. A DulceLuz le ruedan lágrimas por las mejillas. El Caballero acerca bus dedos y se los humedece; en ese instante empieza a temblar.
DulceLuz afirma que Laquelee nunca se equivoca, ya sabía, porque está escrito en un libro que lo destinaron a buscarla Orellabac escucha embriagado la voz de DulceLuz y retiene la imagen del cuerpo desnudo. La joven le advierte que deberá enfrentar la de su padrastro, Imago Rex. Este custodia la Biblioteca del Reino de los Deseos, donde se halla el tan buscado libro, por medio del cual se le cumplirán los deseos a quien lo lea e interprete. Nadie lo conoce, nadie lo ha visto.
Bajaron, la planta se marchitó. Al llegar a tierra, Imago Rex los esperaba en el trono Orellabac resuelve otro enigma: el rostro de Imago Rex era el que se le presentaba en su paso por el Reino de los Deseos (el rostro del dragón con figura de rey). El Rey le enseña los tigres de plata, las bestias CazaHierro, quienes enloquecen con el olor de los metales, pertenecen al Valle de las Esfinges. Le pregunta por qué liberó a DulceLuz, él le contesta que lo reprogramaron para representar el papel de caballero salvador. Imago le ordena a DulceLuz llevarlo a la Biblioteca, luego la encerrará para siempre; ella le dice que no lo logrará. El Rey advierte al Caballero que tenga cuidado con las dos "brujas". Orellabac trata de atacarlo, pero los CazaHierro se interponen, uno le destruye la espada.
42 Tremolán se encontró con una carroza de carnaval.
43 Esa tarde, Orellabac empezó a reconocer un murmullo interior, tal vez era felicidad. Los tres llegan a un puente de hamaca; Laquelee dice que deben llegar a La Ciudad del Palacio Gris por los acantilados y embarcarse luego en la barca de ébano; no es propicio pasar el puente. Llegaron al muelle, subieron a la barca de ébano, navegaron durante horas y arribaron a La Ciudad Flotante.
Del vientre de la barca salieron siete hombres, se sentaron en círculo con las miradas fijas en el fuego. Leían la lengua de las llamas; vivían en la nave; permanecían encadenados, pero a veces los dejaban salir a cubierta.

Bajaron al muelle, recorrieron la Ciudad Flotante. Orellabac contempló muchas novedades. Laquelee y DulceLuz le advierten que no abra la puerta de marfil de un monolito; sin embargo él no les hace caso; entra y camina por un pasillo en penumbras, al final no había nada, sólo el vacío total que antecede a la memoria; el ayudante de Maese Pedro sintió vértigos por primera vez. Volvió sobre sus pasos y cerró la puerta, comprendió que se había acercado a "algo indiscernible entre el infinito y la nada"

Emprenden otra vez la caminata por las galerías. Todo lo contemplado eran imágenes cinematográficas proyectadas en el muro. Laquelee les dice que Imago Rex los ha hechizado, todo está lleno de cámaras y de pantallas.

44 Al fin logran llegar a La Ciudad del Palacio Gris (vasta y silenciosa como el olvi¬do). En todas partes el Caballero reconoció a Imago Rex. Los habitantes no se asombran de ver visitantes, piensan que si buscan el Libro de los Deseos, este es una fábula, nadie lo ha leído ni visto. La leyenda dice que buscarlo significa aproximarse a la muerte o al delirio.

45 Tremolán regresó a su casa a cambiarse de disfraz. Se viste de mago, con un batán y barbas postizas. También llevaba una varita mágica.

46 Llegaron a la Torre. Orellabac pensaba en su destino. Subieron una escalera alrededor de la -Torre: alcanzaron la cima, abrieron una puerta y entraron a una cámara abierta. Hallaron a una niña muy pequeña con un libro en las manos, en cuya portada estaba escrita una leyenda con letras de fuego: "Libro que trata sobre los deseos y como realizarlos."

Todos oyeron leer a la niña. Orellabac alargó la mano para arrebatarle el libro, pero sopló un viento que lo descuadernó y dispersó las hojas. Estas flotaron y descendieron. Los tres corrieron, recogieron las hojas sueltas, luego las apilaron en el suelo; pero no pudieron leer nada porque estaban en blanco, excepto una que la niña leyó. El Caballero saltó hacia ella; la niña escapó por la puerta de acceso a los pisos inferiores. Él recordó el anillo mágico de los Sembos que había remojado en las lágrimas del Genio: lo hizo girar tres veces, se volvió invisible; la niña le dijo que de nada le servía hacerse invisible, ya no gateaba, había crecido y hablaba; le ordenó sentarse.

47 Tremolán se agitó, había perdido la fortaleza; rompió la varita mágica y se desgarró la barba, se preguntó sí debía seguir buscando.

48 Orellabac le pide la hoja a la niña, porque un destino lo arrastra hacia el Libro de los Deseos, aunque sea máquina. Cuando lo interprete podrá desear y realizar los deseos.

La niña afirma que el Libro de los Deseos no existe, todos los libros lo son, ahora que lo sabe puede leer uno y comprenderlo, le aconseja escoger un volumen de lomo azul y letras rojas. Al abrirlo, saltó un dragón de ojos tristes, cuyo dibujo había ocupado dos páginas completas; huye escaleras abajo. La niña le dice que abra otra página, ahí hallará la espada negra de fuego, uno de sus deseos; la niña le ordena meter la mano en el dibujo y cogerla; Orellabac la arrancó de un tirón, la hoja del arma despidió lenguas de fuego.
El Caballero, espada en mano, corrió detrás del dragón. De pronto se encontró bajo una carpa de circo (parecía escenario y bodega de muñecos), vio al dragón, este venía hacia él despidiendo fuego; se dispuso a herirlo, pero se interpuso Imago Rex, quien le grita que no lo mate, porque los tiranos necesitan de los dragones, aunque sean imaginarios, pues "los seres imaginarios pueden ser más poderosos que los seres reales".

49 Tremolán sentía fiebre, casi deliraba. Corrió por tercera vez al teatro de Maese Pedro a cambiarse de disfraz. Aún no sabía lo que buscaba.

50 Imago afirma que el placer de engañarse tienta a los hombres, creen que los demás son culpables del daño creado por ellos mismos. Orellabac se quita el yelmo, exhibe el rostro apasionado, la mandíbula temblorosa y los ojos calenturientos, ya es una máquina degradada por el caos de los deseos.

El Caballero se arrojó contra el Dragón, piensa que destruyéndolo, acabará con Imago y los de su estirpe. Escuchó un crujir de metales, los CazaHierro llegaron bufando, lo atacaron y chuparon el líquido rojo que derramaba a chorros: entonces Orellabac reconoció el deseo, con él, el dolor y el fin de todas las cosas. "En el vértigo de morir quiso la vida y, deseando La vida con desesperación, recordó que en realidad se llamaba Tremolán" Recordó cómo había enloquecido y se había quedado sin memoria, después de imaginarse que era un robot, al cual le sucedían aventuras incomparables.

51 Tremolán se había disfrazado de caballero andante, buscaba un Dragón, una espada y un libro. Al fin comprendió que era una búsqueda de su memoria, para triunfar sobre el delirio.

52 Orellabac, antes de morir triturado por los CazaHierro, tuvo tres visiones: A) Imago Rex le ordenaba encerrarse en el delirio. B) DulceLuz le pedía que huyese de aquel mundo engañoso. C) La vieja Laquelee tomó un libro y leyó lo dicho por Baltasar en el capítulo siguiente.

53 Baltasar le dice al niño que así fue la historia de Tremolán, ayudante de Maese Pedro y sus aventuras en el Reino de los Deseos. Manda al niño para la casa, ya deben haber limpiado los estragos dejados por el toro. El niño le dijo adiós, adiós para siempre. Recuerda que jamás olvidará que cuando Baltasar guardaba los manuscritos en el cofre, pudo ver una espada negra con la hoja hecha trizas.

LOS ESPACIOS.- Siempre en las novelas hay múltiples espacios. Es conveniente que en subgrupos los determinen. Acá solo se mencionan unos ejemplos.
Espacio físico: Daduic, Uruq, Zatar, Tava Catú, la casa de la Memoria, el Palacio Gris.
Espacio ético: La deshumanización representada por la máquina, propia de la sociedad actual.
Espacio psicológico: Las ilusiones y sueños del niño, los deseos de Orellabac, la angustia de Tremolán.
Espacio familiar: El niño prefiere estar con Baltasar que en su hogar.
PERSONAJES

 Titiritero. Su nombre es Tremolán. Flaco, de mediana edad, fantasioso, ayudante de Maese Pedro, escritor de ficciones; se cree Caballero Metálico, prueba del talento creativo del Maese Pedro.
Como robot recibe en Daduic el nombre de Orellabac (=Caballero), cree ser un muñeco de hierro y cables eléctricos, autómata. Tenía sonrisa dorada, ojos broncíneos, pómulos salidos, cara larga y una vieja fatiga de máquina.
En su locura se cree caballero andante, el cual socorre a los necesitados y a las doncellas mediante órdenes siempre programadas. Pierde la memoria y busca el Libro de los Deseos, para aprender a desear y ser humano. Cuando comprende que el deseo vive por doquier recobra la memoria, sufre el dolor de la muerte propiciada por los Caza-hierro, reconoce el deseo y desea vivir. Tremolán recobra la cordura y vaga por las calles de Uruq.

 Maese Pedro. El mago de los muñecos, viajaba de país en país con su función de teatro de títeres. Las gentes lo aplaudían, él disfrutaba de su arte. Cargaba en un carro el pequeño escenario de caoba y terciopelo bordado, el equipo de reparaciones, los disfraces, un gallo que le daba las horas.
Hombre poderoso, cuando sufría, vaciaba todas las pasiones en las artes de titiritero.
 Mimbo. Parecía un perro de lengua roja y labios negros, con pelambre blanca. Auxilia a los necesitados. Sufre metamorfosis (cambia de forma, según sea su voluntad. Cuenta relatos.
Ayuda a Orellabac a cumplir varias misiones como el llevar la lámpara de hojalata de las siete llamas a los Sembos de Tava-Catú. Le da consejos y desaparece un día, permanece en la
imaginación del Caballero.

 Acayú. El pájaro de la Dicha, ojos tiernos, plumas brillantes. Ayuda a Orellabac a salir de Daduic, ciudad al revés.

 Doncella del olvido. Hermosa, cuerpo cálido, cabellos de color púrpura, ojos negros de fuego.
Es el olvido, voz dulce, labios carnosos, despedía pétalos de colores por la boca. Cautiva a los hombres, los encierra en el Jardín del Olvido, después de hacerlos olvidar y desear su cuerpo desnudo. Es la primera que provoca a Orellabac un estremecimiento de deseo, pero no logra hacerlo olvidar totalmente.

 El Barquero. Viste un balandrán raído, es el señor de las aguas, está solo, dueño de las riberas. Era flaco, escamoso, con ojos de pescado muerto. Hace muchos años fue ayudante de los muelles, sufría la infelicidad, quería ser poderoso y reinar sobre una flota de barcas; sonó que le serían concedidos 3 deseos: al despertar deseó que su sueño fuese realidad; la furia lo hizo desear no haber deseado; el tercer deseo fue convertirse en el dueño de las aguas; por eso está vinculado a ellas para siempre. Trata de esclavizar a Orellabac, con el fin de tener a alguien con quien hablar y contarle la infinidad de historias que conoce, pero no lo logra.

 Kunko y Kunka. Sembos orfebres, tienen una fragua incandescente, martillos y yunques diminutos para trabajar el polvo de oro; decrépitos, altos flacos, con ojillos saltones y boca puntiaguda. Se completan las frases como todas las parejas que sobreviven a las pasiones y al tiempo. Sentimentales.

Mandan a Orellabac a buscar la lámpara de hojalata de las siete llamas para salvar a Tava-Catú, la Ciudad Limítrofe, de las Sombras que se van acercando conforme se extingue la luz de las antorchas de la muralla que separa la ciudad del desierto. También lo envían a salvar a DulceLuz, la hijastra de Imago Rex (el dictador que gobierna sobre el Reino de los Deseos.

 Laquelee. Nombre simbólico (la que lee), vieja pícara, lee la historia incompleta de Orellabac, tiene fama de hechicera, nodriza de Dulce Luz, quien está encerrada porque los magos le anunciaron a su padrastro que ella sería la causa de su ruina. Ambos acompañan al Caballero a la torre de la Biblioteca, en busca del Libro de los Deseos, con el deseo de obtener poder sobre los demás.

 Las Esfinges. Este es un ser mítico que aparece en la tragedia griega de Edipo Rey. La esfinge es un animal fabuloso que tiene cabeza, cuello y pechos de mujer, así como cuerpo y pies de león.

También aparecen otros personajes en las diferentes aventuras que vive el Caballero Metálico, como los Sembos, los Piratas, la Doncella del Castillo de Cristal, la Señora de la Concha, las piezas de ajedrez, Baltasar, Tenebrante, el rey de las sombras, el ArbolSerpiente, Imago Rex, Los CazaHierro, la mujer de Dos Rostros.
INTERTEXTOS:
1.- Don Quijote de la Mancha. El ayudante de Maese Pedro se cree máquina, bajo un disfraz de caballero errante, que debe ayudar a quien lo necesite, por eso obedece órdenes, lo “reprograman”, para que realice lo asignado. Imita a la humanidad, posee todos los registros de la palabra, tenía un caballo, posee una armadura y un yelmo.
Se describe un paisaje maravilloso, semejante al episodio de la Cueva de Montecinos; el cual le muestra las aventuras posteriores: encuentro con los hombres que leen la lengua de llamas; de la mujer que comía pétalos, poseía un cuerno de la abundancia; del gusano enroscado a un árbol de frutos dorados; de las barcas de ébano y la ciudad flotante, donde vigilaba la mujer de dos cabezas, exhalando flores de fuego: ….también descubrió el genio empotrado en la roca; a la dama de la concha sobre el mar, al hombre lobo; a la mujer serpiente; conoció las Esfinges de bronce y hierro; a los Sembos; al reino de las cosas innombrables; cuando discernió el Libro de los Deseos, la espada negra de fuego… Orellabac es un Quijote con pómulos salidos, cara larga, ojos de fuego con yelmo de hierro.-
2.- El reino de este mundo. Mimbo al igual que Mackandal sufre metamorfosis, cambia la forma del cuerpo cada vez que lo desea.
3.- La Odisea.- Menciona cómo soplaban los SEIS vientos de aquellas regiones; el reino del Hades con la descripción de la Yerma Región de las Sombras y Tenebrante (Hades= el Señor de las Sombras.
4.- La Bella Durmiente. La joven que duerme hace cien años y despertará con un beso.
5.- La Biblia. El fruto prohibido no debe ser comido en el jardín del paraíso.
6. Alicia en al país de las maravillas. La Ciudad Cuadriculada donde se desarrolla el juego de ajedrez, por el poder absoluto de un Rey.
7.- La caja de Pandora. Pandora fue la primera mujer creada por los dioses, Zeus la envió a la tierra para castigar a los hombres, le dio una vasija cerrada, con instrucciones de no abrirla; ella no pudo vencer la curiosidad y levantó la tapa, en ese instante se esparcieron por la tierra los males que contenía, sólo quedó detenida la Esperanza.
INTRATEXTUALIDAD: Se produce en la relación entre los tres relatos: el de Orellabac, el de Tremolán y el del niño que le gustan las historietas (se relaciona con la infancia de autor?), huye del toro que se metió en su casa. También se da con en Don Quijote, cuando el héroe se entera que su historia está escrita en un libro.
PARODIA: Después de que usted haya leído VIAJE AL REINO DE LOS DESOS, descubrirá que el personaje principal, el Caballero Metálico u Orellabac, como también se llama, se parece de Don Quijote. De esta manera Rafael Ángel Herra hace una PARODIA con este singular personaje.
CÓDIGO APRECIATIVO.- El narrador expresa que los deseos están ocultos en todos los libros, por medio de ellos nuestra imaginación vuela y hace realidad un sinnúmero de aventuras, donde poseemos gran fuerza, poder y salvamos a los seres en peligro. Critica la tiranía que se vale de mitos para engañar a la gente y tenerla sometida a su voluntad. Al igual que los piratas fomentan el miedo en los seres humanos, eso les proporciona fuerzas.

REGISTROS DEL HABLA.
La palabra es una sucesión de sonidos, de grafismos. El escritor utiliza el lenguaje en toda su amplitud; cuando Orellabac va a perder la memoria la palabra varía a sonidos, letras y números, por ser el caballero un robot, producto de la era de la cibernética.
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NOTA: Es importante que en la lectura de la obra el estudiante busque ejemplos de NARRADORES, ejemplos de ESTILOS (directo e indirecto) REGISTROS DE HABLA, entre otros.





BIBLIOGRAFÍA


Fernández L., Mario (1995) Textos de lecturas y comentarios 10º. San José, Costa Rica, Editorial F.A.


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