lunes, 24 de octubre de 2011

ANÁLISIS DE PROMETEO ENCADENADO

PROMETEO ENCADENADO






Esquilo

CONTENIDOS
Esquilo
Estudio de la tragedia. De qué trata
Argumento
Organización secuencial
Contexto
Personajes en el contexto griego
Mundo dramático (espacios)
Código apreciativo
Intertextos
Género dramático
Características de la tragedia griega

ANEXOS
Reforzamiento temático
Opinión
El mito de Pandora
Prometeo Encadenado obra del período
clásico
Cuestionario



ESQUILO
Eleusis, actual Grecia, 525 a.C.-Gela, Sicilia, 456 a.C.) Trágico griego. Esquilo vivió en un período de grandeza para Atenas, tras las victorias contra los persas en las batallas de Maratón y Salamina, en las que participó directamente. Tras su primer éxito, Los persas (472 a.C.), Esquilo realizó un viaje a Sicilia, llamado a la corte de Hierón, adonde volvería unos años más tarde para instalarse definitivamente.
De las noventa obras que escribió Esquilo, sólo se han conservado completas siete, entre ellas una trilogía, la Orestíada (Agamenón, Las coéforas y Las Euménides, 478 a.C.). Se considera a Esquilo el fundador del género de la tragedia griega, a partir de la lírica coral, al introducir un segundo actor en escena, lo cual permitió independizar el diálogo del coro, aparte de otras innovaciones en la escenografía y la técnica teatral.
Esquilo llevó a escena los grandes ciclos mitológicos de la historia de Grecia, a través de los cuales reflejó la sumisión del hombre a un destino superior incluso a la voluntad divina, una fatalidad eterna (moira) que rige la naturaleza y contra la cual los actos individuales son estériles, puro orgullo (hybris, desmesura) abocado al necesario castigo. En sus obras, el héroe trágico, que no se encuentra envuelto en grandes acciones, aparece en el centro de este orden cósmico; el valor simbólico pasa a primer término, frente al tratamiento psicológico.


ESTUDIO DE LA TRAGEDIA GRIEGA

PROMETEO ENCADENADO


DE QUÉ TRATA

Prometeo encadenado es una tragedia de la antigua Grecia, tradicionalmente atribuida a Esquilo, pero actualmente es considerada por muchos eruditos el trabajo de otra mano, quizás durante el siglo IV a. C. Sin embargo, todavía es incluida normalmente en las ediciones de Esquilo. Hay pruebas que era la primera parte de una trilogía, pero de las otros dos partes, Prometeo liberado y Prometeo portador del fuego, sobreviven sólo fragmentos.
Prometeo es encadenado por Efesto (Hefesto), quien afirma que le falta ánimo para encadenar a su propio hermano, sin embargo debe cumplir con el mandato de Zeus.
Prometeo es encadenado en un peñasco abandonado, cercano al mar.
La razón por la que fue encadenado es que este le dio el fuego a los seres humanos. Este don del fuego era uno de los más valiosos de los dones. Además de esto, los enseña a construir, a trabajar la tierra, en otras palabras los convierte en seres inteligentes.
Todas estas acciones cometidas por Prometeo enfurecieron a Zeus. El padre de los Dioses no lo pudo aceptar, a razón de que él planeaba crear una nueva raza.

Prometeo viéndose en la situación en que se encontraba se lamenta de su suerte. Luego se aparecen las ninfas oceánides y el propio Océano para aconsejarle que obedezca al castigo de Zeus. Asimismo Ío se llega, quien escapa de la ira de Hera, a razón de que Zeus se ha enamorado de ella, se presenta como una doncella con cuernos de vaca en la frente. Prometeo le narra sus penurias a Ío y las que le faltan por pasar, y le aconseja a ella que debe hacer. Prometeo reitera al coro que Zeus se casaría y que el tesoro de sus hijos lo sustituiría en el trono. Zeus quiere enterarse de su destino por lo que envía a Hermes, sin embargo Prometeo jamás revelará el secreto. Zeus entonces enfurecido envía su rabia y el peñasco y la obra termina en el comienzo de la destrucción de los peñascos. Prometeo termina haciendo una invocación a su madre.
ARGUMENTO
Prometeo es encadenado como castigo por parte de Zeus por extralimitarse y no obedecer al mandato divino, entregando a la humanidad conocimientos que no tenía que haber brindado.

Sin consentimiento de Zeus, Prometeo entrega a los seres humanos el fuego, siendo por esto que recibe el castiga de quedarse encadenado en una roca por el resto de su vida, expuesto a todos los sufrimientos posibles.

Su heroica vida la debe afrontar cargando con el duro castigo que le fue impuesto, siendo víctima de los ataques constantes de un buitre (águila de Zeus) que le comía su hígado todos los días.
Al despertar al otro día volvía a estar en su estado normal hasta que era nuevamente atacado y devorado por la fiera como parte del castigo.

El dolor que siente Prometeo es mucho más profundo que el simple sufrimiento, mientras tanto nunca pierde la esperanza de recobrar la libertad en algún momento que se apiaden de él.


ESTRUCTURA

La tragedia clásica griega se estructura en las siguientes partes. No se conoce cómo se desarrolló realmente esta forma de composición, por la ausencia de autores, pero es seguro que son los tres trágicos griegos principales (Esquilo, Sófocles y Eurípides) adquiere su plenitud.

• Prólogo: Es una parte completa de la tragedia que precede a la entrada del coro. A veces se incluye y a veces no. Su desarrollo está a cargo de un dios, diosa o algún protagonista, puede ser monologado o dialogado, y expone el asunto por tratar en la obra.
• Episodios: Es la parte de la tragedia que se halla entre cantos completos del coro. Constituye los diálogos entre los autores o un actor y el corifeo y equivale a los actos de las tragedias posteriores.
• Cantos del coro: Esta forma estructurada constituye uno de los rasgos originales de origen dionisíaco de la tragedia. Es de una importancia central, ya que es, por decirlo así, el que da unidad a la pieza dramática. La entrada del coro se denomina PÁRODOS, y sus cantos ESTÁSIMOS. La salida de éste, ÉXODO.


ORGANIZACIÓN SECUENCIAL

La organización secuencial es lineal. Las acciones se presentan organizadas en una secuencia continua, con la presencia constante de Prometeo. Sin embargo, este relata a sus visitantes acciones ocurridas con anterioridad, las cuales no se representan sobre el escenario.

CONTEXTO

La obra está basada en el mito de Prometeo, un titán. Etimológicamente, el nombre del titán proviene de "Pro", antes y "Metheus", cuidado, previsor. Prometeo había engañado a los dioses haciendo que recibieran la peor parte de cualquier animal sacrificado y los seres humanos la mejor. Además, había robado el fuego para entregárselo a los mortales y por eso fue castigado por el dios Zeus. Además, Prometeo poseía el conocimiento profético de la persona que un día derrocaría a Zeus, pero rechazaba divulgar esta información.

Encadenamiento

Fuerza y Violencia, junto con Hefesto, llevan preso a Prometeo para que este sea encadenado en una roca, en la región de Escitia.
Fuerza apremia a Hefesto para que cumpla la orden de Zeus y encadene al titán. Hefesto tiene sus dudas, porque Prometeo es pariente suyo, pero sabe que no puede desobedecer a Zeus, así que cumple la orden. Una vez encadenado, Prometeo se lamenta por su destino:
Por haber proporcionado un privilegio de los mortales me veo uncido al yugo de esta necesidad, desdichado.

Prometeo explica el origen de sus males

Un coro de Oceánidas ha acudido a tratar de consolarle.
Prometeo dice que preferiría haber sido arrojado al Tártaro para que nadie pudiera ver su desgracia. También señala que Zeus acudirá a suplicarle para que, por sus conocimientos proféticos, le revele el plan por el que se le pretenderá despojar de su calidad de rey de los dioses. Prometeo insiste en que no piensa revelarlo hasta que no sea liberado de sus cadenas.
Luego explica que estuvo de parte de Zeus en la lucha que mantuvo contra los titanes. Sin embargo, se opuso a que la raza de los mortales fuera aniquilada por Zeus, concediendo a éstos el fuego así como ciegas esperanzas.
Después llega Océano. En primer lugar aconseja a Prometeo que deje de injuriar a Zeus puesto que podría sufrir por ello peores castigos y además le ofrece su ayuda, diciéndole que intentará conseguir su liberación. Prometeo, sin embargo, insiste en que se mantenga alejado del asunto para evitar sufrir castigos como ya sufrieron Atlas o Tifón.
Océano se va y Prometeo sigue explicando cómo benefició a los mortales: les enseñó a predecir el movimiento de las estrellas, los números, la escritura, el uso de los animales para trabajos agrícolas, las medicinas, el arte de la adivinación, el modo de interpretar los sueños, el modo de hacer señales con el fuego y los minerales bajo tierra.

La transformación de Ío

Llega después Ío, que había sido transformada en ternera.
Ío explica a las Oceánidas la causa de su transformación: constantes sueños la habían advertido de que Zeus deseaba unirse a ella y tras consultar y obedecer los oráculos, Ínaco, su padre, la había expulsado y desde entonces se había transformado en ternera y había sido vigilada por Argos por orden de Hera hasta que éste murió, pero desde entonces seguía siendo constantemente picada por un tábano y caminaba errante por el mundo.

Profecía sobre el destino de Ío

Ío había pedido a Prometeo que profetizase cuál será su futuro y éste le dice que, tras atravesar la tierra de los escitas, llegará a la de los cálibes. A continuación debe atravesar el Cáucaso hasta llegar a tierra de las Amazonas, que le indicarán la ruta a seguir, que será atravesando el estrecho del Bósforo hasta llegar a Asia. A continuación debe llegar a una llanura llamada Cístene, donde viven las Greas y cerca de ellas sus hermanas, las Gorgonas. Debe prevenirse contra los grifos y contra los arimaspos. Luego debe proseguir hasta la primera catarata del río Nilo y la corriente de este río la guiará hasta un territorio donde ella y sus descendientes fundarán una colonia (Náucratis). Allí, en el delta del Nilo, Ío será devuelta a su forma de mujer y Zeus engendrará en ella descendencia. Cinco generaciones más tarde, cincuenta doncellas (las danaides) regresarán a Argos y matarán a sus primos excepto a uno de ellos. Entre la descendencia de la doncella que no mató a su primo se encontrará un varón famoso por su arco (Heracles) que será el que libere por fin a Prometeo.

Profecía sobre el destronamiento de Zeus

Prometeo explica también que Zeus será destronado, a través de una boda de la que no puede dar más datos pero que producirá un hijo más fuerte que su padre. Solo podría librarse de este destino si un descendiente de Zeus lo libera de sus cadenas.
En ese momento aparece Hermes, a quien Zeus ha enviado para instar a Prometeo a que revele con claridad la profecía. Prometeo se niega e indica a Hermes que prefiere ser desgraciado a ser un siervo de Zeus como es él. Pero Hermes le amenaza con que si se niega a hablar primero Zeus provocará una tempestad que hará que la cumbre de la montaña bajo la que está caiga encima de él y más tarde un águila acudirá todos los días a devorar su hígado. Prometeo dice que no piensa ceder y que todo eso que le anuncia ya lo sabía.
La tempestad anunciada por Zeus ya da comienzo.

PERSONAJES EN EL CONTEXTO GRIEGO

Los gritos desgarradores de Prometeo despertaban la misericordia de quienes se arrimaban a él, pero nadie era capaz de liberarlo ni de aliviar su gran sufrimiento.
EL único que fue capaz de detener el sufrimiento fue Hércules, quien al pasar por el lugar y ver la agonía de Prometeo logró matar de un flechazo al águila depredadora.
El legado que quedó durante varios siglos fue la historia de quien por amor a los seres humanos, fue capaz de desafiar el poder de los dioses y afrontar las consecuencias.
Seguidamente se resumen las características de cada personaje de PROMETEO ENCADENADO.
PROMETEO.- Uno de los titanes, conocido como amigo y benefactor de la humanidad, hijo del titán Jápeto y la ninfa Clímene o Asia.
Sus hermanos son: Atlas, Menecio y Epimeteo. Tuvo varios hijos y, entre ellos a Deucalión. Prometeo era un gigante de enorme estatura, pero también de gran inteligencia e inventiva. Según una leyenda, fue él quien cogiendo un trozo de arcilla formó el primer hombre. Según otros, no lo creó, pero tuvo por los hombres un gran afecto. No quiso que los hombres estuvieran sin fuego y para ello robó unas centellas del carro del Sol y escondiéndolas en el tallo de una férula, se las entregó. Otra vez mató un toro y puso a un lado toda la carne y las entrañas, cubierto todo con la piel y al otro los huesos, pero cubiertos de apetitosa grasa blanca. Prometeo dijo a Zeus que escogiera para sí la parte que quisiera. Zeus miró la blanca y escogió los huesos. Encolerizado por la burla, Zeus imaginó la venganza. Enviaría los mortales a Pandora con la caja de todos los males y en cuanto a Prometeo, le hizo encadenar a una montaña del Cáucaso con unas ataduras de acero. Cada día, un águila venía a roerle el hígado que le volvió a renacer. Zeus juró por la Estige que no se libraría jamás de esas cadenas y de esas rocas. Sin embargo, Prometeo le avisó a Zeus de la desgracia que le sobrevendría si tenía un hijo de Tetis (sería destronado). Zeus le quedó agradecido y se alegró cuando Heracles mató al águila roedora del hígado de Prometeo, de un flechazo. Para cumplir el juramento por la laguna Estige, que obliga también a los dioses, Zeus le impuso la obligación de llevar siempre consigo un anillo hecho de acero que le tenía atado y que tuviera engastado un trozo de roca a que había estado unido. Además cuando, cuando el centauro Quirón fue herido por una flecha de Heracles y deseó morir. Prometeo cargó con su inmortalidad. Prometeo indicó a Heracles el modo de tomar las manzanas de oro de jardín de las Hespérides por mediación de Atlas. Anunció también el diluvio y la manera de salvarse en él, a su hijo Decaicalión.
En la obra de Esquilo: Prometeo, su nombre significa: “El que prevé las cosas.” Es el símbolo de la compasión, acepta el sufrimiento a cambio del bien hecho a los seres humanos. Primer consejero caído del joven tirado. En la figura de Prometeo se mezcla el político con el sofista que usa su poder para ayudar a los hombres.
Dios bienhechor de los hombres; robó el fuego para ofrecérselo a los mortales, sin respetar a los dioses ni someterse al dominio de Zeus. Los dioses lo castigan a sufrir tormentos por milenios. Su esposa es Hesiones.
Prometeo es sagaz, altivo, orgulloso, rebelde, compasivo con los mortales. Ha visto caer a dos reyes.
PODER.-
En la obra de Esquilo, Poder se caracteriza por ser lleno de audacia, pero no compasión; violento, rudo, inflexible.
FUERZA (CRATOS)
Colérica, vengativa, violenta.
VIOLENCIA (BÍA).-
HEFESTO (o EFESTO).- Hijo de Zeus y de Hera o, según otra versión, de Hera sola, celosa como estaba porque Zeus había tenido a Atenea sin el concurso de ella. Hefesto (o Efesto) tiene un aspecto feo y cojea de ambas piernas. La razón de esta cojera fue que Zeus le arrojó del Olimpo por haber tomado partido por su madre en una querella entre Hera y Zeus. Hefesto cayó sobre la isla de Lemnos quedando cojo para siempre. Según otra versión, fue la propia madre la que le arrojó al mar al verle tan feo. Hefesto fue educado por Tetis y tuvo por esposas a varias diosas, pero sobre todo a Afrodita que le fue infiel muchas veces, especialmente con Ares. Hefesto es el dios de las forjas y de la metalurgia que hace las armaduras de los dioses. Hizo la armadura de Aquiles, el tridente de Poseidón, la coraza de Heracles, la égida de Zeus… Su inventiva era grande y realizó una trampa para cazar a Afrodita y Ares en pleno adulterio para que los dioses se rieran de ellos. También fabricó un trono para su madre pero construido de tal modo que luego la diosa no se podía levantar de él. Con ello Hefesto quería vengarse del abandono en que le tuvo Hera, pero luego la liberó a condición de que él fuera admitido en las asambleas de los dioses. Los romanos le identificaron con su dios Vulcano.
En la obra de Esquilo, Hefesto (o Efesto) es el Dios del fuego, cree que los lazos de sangre, así como los de la amistad son fuertes; compadece a Prometeo.
CORO DE OCEÁNIDAS.
En la obra de Esquilo, El Coro de las Océanidas son hijas de Tetis y de Océano. Se compadecen de la suerte de Prometeo. Lloran los males presentes: Odian a los traidores.
OCÉANO .- Personificación del agua. Los griegos representaban el océano como un río que rodea la Tierra que, para ellos es como un disco plano. Es hijo de Urano y Gea. Es padre de todos los ríos de la Tierra y, como esposo de Tetis, es el padre de las Oceánidas. En la obra de Esquilo, Océano es el que rueda en torno a la tierra inmensa. Visita a Prometeo, participa con dolor de sus antiguas angustias, amigo del dios, ajeno a adulaciones vanas.
ÍO.- Sacerdotisa de Argos, hija del rey Inaco o de Yaso y Léucane. Fue amada por Zeus que tuvo que metamorfosearla luego en ternera para que no la descubriera la celosa Hera. Pero ésta pidió a Zeus que le consagrase el animal. Hera encargó su custodia a Argos de los cien ojos que nunca dormía con más de cincuenta ojos. Zeus encargó a Hermes de liberar a Ío. Así lo hizo matando a Argos, pero Hera envió un Tábano a Ío, por lo que la ternera tuvo que correr, loca por las picaduras, por todo Grecia, por el Bósforo (paso de la vaca), hasta Egipto donde volvió a su figura y dio a luz a Epafos. Se le identificó con la diosa Isis y también con la Luna, diosa en figura de mujer con cuernos de oro.
HERMES.- Hijo de Zeus y de Maya, una de las Pléyades, nacido en una cueva del monte Cileno (Arcadia). Recién nacido, salió de la cuna y se dirigió a Tesalia donde su hermano Apolo cuidaba los rebaños de Admeto. Como Apolo estaba distraído, Hermes le robó parte del ganado y lo escondió en una caverna borrando las huellas con unas ramas que colgó de sus colas. Cuando volvió a su cueva encontró una tortura y con su concha hizo una lira. Mientras tanto Apolo se enteró del robo y también de su autor. Se fue al monte Cileno pero al oír el sonido de la lira construida por Hermes se congració con él cambiando el ganado por el instrumento. Hermes inventó también la siringa o la flauta de Pan.
Por esta flauta Apolo le entregó el cayado de oro que él empleaba para el pastoreo. Este es el “caduceo” que figura entre los distintivos de Hermes. Pronto fue promovido a heraldo de los dioses y aparece de continuo en ocasiones de servicio de los inmortales: lleva a Hera, Afrodita y Atenea ante Paris para que éste juzgue sobre su belleza; mata a Argos el guardián de Ío convertida en vaca; instruye a Ulises sobre el uso de la hierba moly para evitar el encantamiento; lleva a Circe el mandato de los dioses de dejar salir a Ulises y los suyos; ofrece a Nefele el carnero de vellocino de oro para salvar a Frixo y Hele; ofrece armas incomparables a Heracles y a Perseo. Hermes es además, el dios encargado de conducir a las almas hasta el reino de Hades sin que equivoquen su camino. Es también el dios del patrón de los oradores, inventor del alfabeto, de la música, de las pesas y medidas, de la astronomía, entre otros. Es, en definitiva, un dios con personalidad polifacética que, con su casco alado, sus aletas de los pies y su caduceo, se halla como en un campo intermedio entre el Olimpo y la Tierra, un poco más familiar para los mortales.
En la obra de Esquilo, Hermes es el Mensajero de Zeus, ministro del joven tirano, usa un lenguaje altisonante y lleno de soberbia.

MUNDO DRAMÁTICO (ESPACIOS)

Físico: Región de los escitas, pueblo nómada que habitaba en la actual Ucrania y aun más al este.
La acción se desarrolla en un roquedal, en un desierto. Le enumeración de países y pueblos muestran la omniscencia del héroe, por ejemplo, cuando le dice a Ío qué regiones ha visitado, cuáles visitará y dónde radicará, libre del tormento impuesto por Hera.
Psicológico: La soberbia de Prometeo, la prepotencia de Zeus, el dolor de los visitantes.
Ético: Los dioses, al igual que los hombres, no son leales, sino traidores.. Se convierten en enemigos de Prometeo, sin pensar que fue quien los ayudó a llegar al poder. Ni siquiera interceden por él ante Zeus, pues apoyan las decisiones del joven tirano. El único que se sale del esquema es Océano, quien se compadece de Prometeo y le dice que intercederá por él ante el rey. Por eso, como lectores se adopta una actitud positiva por Prometeo y una de censura por las actitudes de Zeus y sus aliados.
Político: Prometeo atentó contra el poder de Zeus al darles el fuego a los seres humanos y luego no quiso decirle a Zeus quién lo destronaría y se convertiría en su sucesor.
Jurídico: Zeus es el que dicta justicia entre los dioses y determina el destino de los humanos. Sólo impera su opinión, aquel que lo contradice es castigado por su rayo y su soberbia.

CÓDIGO APRECIATIVO DE LOS PERSONAJES

• La injusticia de Zeus.
• La soberbia de Prometeo.
• La prepotencia de Zeus al querer a Ío, aunque esté casado con Hera.

INTERTEXTOS

• El mito de Pandora. Según relata el poeta Hesíodo (S VII a.C., Zeus sintió temor de que los hombres se hicieran demasiado fuertes, gracias al fuego que les entregó Prometeo. Entonces, creó a Pandora, la primera mujer según este relato mitológico. Todos los dioses otorgaron a Pandora una cualidad (su nombre significa “llena de virtudes”, pero ella recibió también una caja que nunca debía abrir. Cuando Pandora la abrió, todos los males se salieron de esa caja y se derramaron sobre la humanidad.

(Ver EL MITO DE PANDORA en anexos)


GÉNERO DRAMÁTICO (CARACTERÍSTICAS)
• Reúne elementos líricos (expresión de sentimientos) y épicos (narrativos).
• El autor permanece fuera de la obra.
• Presenta conflictos humanos y sus consecuencias.
• Debe mantener vivo el interés de los espectadores por medio de la creación de situaciones dramáticas verosímiles.
• Los personajes se han de encarnar ideas de carácter universal, pero ser ellos mismos a la vez.
• Posee diálogo, acciones, escenario, acotaciones, actores.


CARACTERÍSTICAS DE LA TRAGEDIA GRIEGA

La tragedia clásica es el producto de una serie de procesos. Concluye su perfeccionamiento con la eliminación del drama satírico y con la introducción del diálogo y del locutor; éste comparte con el coro la acción y acaba por ser quien, principalmente, la realice y la mantenga. Estos cambios dan cabida a un conjunto de reglas que determinan cómo debe ser una tragedia y, más aún, si se le debe considerar CLÁSICA o digna de ser imitada.

El objeto de la tragedia

La tragedia se propone la imitación de las acciones bellas de los hombres dignos de estima (imitación que debe tener algún fin dentro de la obra) y la de los hechos que sean capaces de excitar el TEMOR y la COMPASIÓN. A su vez, el temor tiene como objeto a los hombres iguales a todos, y la compasión tiene como objeto a los hombres que merecen su desgracia. Hay que mencionar que existe una situación intermedia entre el temor y la compasión producida por la HAMARTÍA, es decir, un error de juicio, bien inevitable y del todo inocente, bien fruto de una negligencia moderadamente culpable que tiene como objeto al hombre que, sin ser eminentemente virtuoso, ni justo, cae en desgracia, no en razón de su maldad, sino como consecuencia de dicho error. El temor y la compasión causan placer, es decir, las lágrimas y las lamentaciones originan cierto goce que está emparentado con la CATÁRSIS, o sea, la purificación de las pasiones por medio de la emoción estética.
Características más generales:

• Los personajes que presentan son de elevada condición social: dioses, como en el caso de Prometeo encadenado.
• Busca en el auditorio una catarsis o purificación del espíritu.
• Se representaba al aire libre.
• Los papeles eran siempre representados por hombres, aún los papeles femeninos.
• Los asuntos eran tomados de la tradición épica.
• La tragedia tiene final catastrófico, presenta una acción que les sucede a los personajes importantes.
• La fuerza del destino guía la vida de los personajes, provoca compasión, miedo, temor y liberación de las emociones.

ANEXOS
REFORZAMIENTO TEMÁTICO ACERCA DE
PROMETEO ENCADENADO

Analizando la versión que hace Esquilo, (considerado el “Padre de la Tragedia Griega”), del mito de Prometeo, éste se ha rebelado contra los dioses y ha cometido el delito de regalar el fuego a los seres humanos sin el consentimiento de Zeus,( padre de los dioses, garante del orden y de la justicia) y quien le condena por haberse extralimitado en su poder y le castiga a vivir atado a una roca y a que su sufrimiento esté expuesto a la vista de los dioses y mortales.
Prometeo a todas luces nos aparece como el más famoso de los genios benéficos, ya que al robar el fuego del cielo y ofrecerlo a los humanos los sacó del estado de ignorancia en que se encontraban y les enseñó a cultivar las artes. Zeus por el contrario no quería la prosperidad del hombre, ya que ello disminuiría su grandiosidad, de allí su indignación y lo horrible de su castigo para con Prometeo: dejarlo atado a una roca a merced del buitre que devoraba su hígado día y noche, y que renacía eternamente.
Prometeo nos emerge así todo lleno de heroísmo, y aún siendo culpable por lo que hizo, es una víctima de los castigos de Zeus, sostenido sólo por su conciencia mientras sufría el suplicio. Con un orgullo justo en su dolor se atreve a exclamar, cuando habla de su verdugo “Yo tuve lástima de los mortales y él no me ha juzgado digno de compasión”.
Este Prometeo de Esquilo, es un filántropo que siente amor por los hombres (“mi extremado amor a los mortales”) y trata de ayudarlos rebelándose contra la actitud despótica de Zeus. Sabe honrar a los hombres, en contra de los dioses. Se siente generoso ya que por él han dejado los mortales de mirar con terror la muerte, a pesar de que esa piedad demostrada no ha tenido de vuelta la misericordia para con él.
Esta obra sigue la estructura trágica clásica: Comete un error, (de propia voluntad), por lo cual debe ser castigado (Hibrys) con el dolor (Pathos) y el sufrimiento y el cual le enseña por medio de esa experiencia dolorosa que los dioses, ni siquiera a los que Prometeo ha beneficiado, sienten compasión o vienen en su ayuda (a excepción de Hefesto y Océano) a quienes muestra su generosidad aconsejándole que no se involucren no vaya a ser que la furia de Zeus caiga sobre ellos también.
Este dolor que tiene y siente Prometeo es un dolor que va más allá del sufrimiento, ese dolor se vuelve invencible en el afán de Prometeo de no desmayar con la esperanza de verse libre. Es un dolor redentor, ese dolor que no quiere que se extienda a otros: “ya que soy desdichado, no quisiera por ello que a más que a mí alcanzasen mis desdichas”. Prometeo quisiera que su dolor se conservara en sí mismo hasta que deviniera algo que lo liberara, tal como él prevé que vendrá.
Prometeo tiene la capacidad para enfrentar su destino y aceptar su dolor: “Forzoso me es llevar mi destino lo mejor que pueda, como quien conoce que el rigor del Hado es invencible”. Así vemos también que cuando Hermes, el mensajero de Zeus, y considerado el dios de la trasgresión que rompe los tabúes, le amenaza con todos los males y el Coro le exhorta a “deponer tu pertinacia y seguir la sabía cordura”, Prometeo no cede y acepta ese destino “Caiga sobre mí el afilado rizo del fuego…” y aún más, a pesar de los malos presagios su orgullo le dicta la frase: “¡Cómo quiera no podría darme la muerte!”
Prometeo se siente a pesar de estar sometido a las cadenas, seguro de sí mismo, ya que conoce el secreto de cómo sucumbirá Zeus, el cual no le revelará en tanto no lo suelte de sus ásperos hierros y le dé satisfacción por el ultraje, lo cual a juicio del coro lo hace temerario. De esa manera también lo ve Océano, quien le echa en cara su poca humildad, ya que el castigo marca la lengua temeraria.
Prometeo conoce el futuro de desdichas que le espera a Io y a Zeus. Lo cual lo hace altanero. Conoce también cual será el final de su destino y por ello se muestra despectivo y orgulloso con el mensajero Hermes, quien le reprocha su arrogancia. No se deja ablandar y está dispuesto a que “caiga sobre él la llama abrasadora”, antes que decir a manos de quien caerá Zeus de su tiranía, sino es liberado de sus afrentosas cadenas.
Hasta el final de la obra se nos presenta la figura de un Prometeo fuerte, un rebelde que no se deja vencer y reclama la injusticia de lo que padece.

OPINIÓN
El mítico personaje central de esta tragedia, Prometeo, es un dios particular en la mitología griega, ya que es el que guarda una estrecha relación con la especie humana.
Cuenta la leyenda que Prometeo, cuyo nombre más o menos significa el que prevé, fue comisionado, junto con su hermano, Epimeteo, nombre que significa el irreflexivo, para crear la vida en la Tierra. Dícese que el irreflexivo le entró con ganas al asunto y púsose a obsequiar a los animales, grandes e importantes atributos, a tal grado que cuando le tocó otorgar a la especie humana los atributos que deberían diferenciarla de las otras especies animales, simple y sencillamente ya no supo qué hacer, por lo que se vio obligado a solicitar el auxilio de su hermano, el que prevé.
Así las cosas, a Prometeo le tocó otorgar a la especie humana sus particulares atributos como lo fueron el hacer que caminara erguida, que pensase, hablase, utilizase sus manos para tomar cosas ... pero, también, ocurriósele obsequiarle el fuego, el cual robó a Hefestos (personaje mítico que en la mitología romana se convertiría en Vulcano), y, por si todo esto fuese poco, Prometeo se aventuró incluso a engañar al mismísimo Zeus, cuando otorgó a la especie humana el atributo de alimentarse con carne.
Cuéntase que Prometeo colocó la carne y las vísceras de un buey, en el interior de un estómago de este animal, y, paralelamente, separó los huesos cubriéndolos de grasa. A continuación suplicó a Zeus que escogiese entre los dos alimentos cuál debería quedar destinado a los dioses y cuál a la especie humana. El glotón de Zeus, como era natural, se inclinó por la grasa, suponiendo que ahí encontrábase, de hecho, toda la carne del buey pero... ¡cuál sería su sorpresa al descubrir que debajo de la grasa sólo había huesos! El enojo de Zeus fue enorme, pero como dios que era, hubo de conformarse por tener como dieta el tragar grasa y chupar huesitos ... sin embargo, la muina que hizo se convertiría en la base del eterno odio que el padre de los dioses tendría para con el personaje central de esta tragedia.
Dícese también que Zeus, después de haber destronado a su padre Cronos, tenía en mente hacer desaparecer a la especie humana desatando un diluvio, a lo cual, por supuesto, Prometeo opúsose de manera terminante. Finalmente el padre de los dioses, Zeus, ordenaría a su séquito celestial que aprehendiese a Prometeo y le encadenase como punición por haber robado el fuego a Hefestos entregándoselo a los humanos, quedando el mismísimo Hefestos encargado de llevar a cabo tal encomienda.
Entonces, tenemos que Prometeo, el que prevee, vendría siendo el creador de la especie humana, algo así como su santo patrono, que habría de purgar una buena dosis de sufrimiento por haberse aventurado a otorgarle divinos favores como lo fue, por ejemplo, la donación del fuego y una alimentación superior a la de los dioses.
Aparte de la importancia que guarda para entender la particular concepción cósmica griega y también la visión social filosófica de su autor, Prometeo encadenado es una obra entretenidísima que se lee con una facilidad sorprendente, invitando al lector a adentrarse en un mundo fantástico, pudiéndose recrear tanto a los personajes como al drama en sí... o sea, invita a soñar despierto.
EL MITO DE LA CAJA DE PANDORA
Uno de los temas que han inquietado el interés de los hombres a lo largo de toda su historia es la creación del mundo. Los antiguos griegos tenían su propia forma de contar la historia, que era como sigue:
Antes que fueran creados la tierra, el mar y los cielos, todas las cosas tenían el mismo aspecto, al que llamaban Caos, una masa confusa y sin forma, un peso muerto en el cual, sin embargo, estaban las semillas de las cosas. Como la Tierra, el Aire y el Agua estaban mezclados, la tierra no era sólida, el mar no era fluido ni el aire transparente.
Dios y la Naturaleza pusieron fin al desorden, separando la tierra del mar y al cielo de ambos dos. Luego, Dios y la Naturaleza se las arreglaron para disponer mejor la Tierra y distribuyeron los ríos, las montañas y las bahías, dibujaron los valles, los bosques y las planicies. El aire se esclareció y las estrellas fueron apareciendo. Los peces tomaron posesión del mar, los pájaros del aire y las bestias de cuatro patas se apropiaron de la tierra.
Pero era necesario un animal más noble, y entonces se hizo al Hombre. Prometeo tomó un poco de tierra, donde todavía se mezclaba con un poco de cielo, y mojándola con un poco de agua, moldeó en el barro al hombre, haciéndolo a imagen de los dioses, erguido, para que al revés de los otros animales, el hombre se levante hacia los cielos y observe las estrellas.
Prometeo fue uno de los Titanes, una raza de gigantes que habitó la Tierra antes de la creación del hombre. A él y a su hermano Epimeteo fue encargada la tarea de hacer al hombre, y proveerlo, tal como a los otros animales, de las facultades necesarias para su preservación. Epimeteo fue el obrero y Prometeo vigiló el trabajo. Así fueron otorgando a los diferentes animales de coraje, fuerza, rapidez, sagacidad; garras para uno y alas para el otro, etc... Pero cuando llegó el momento de dar sus dones al hombre, que tenía que ser superior a todos los demás animales, Epimeteo había sido tan pródigo con sus recursos que ya no le quedaban dones.
Prometeo entonces, para subsanar la situación, subió al cielo y, con la ayuda de Atenea, encendió su antorcha en el carro del Sol, y le regaló el fuego a los hombres. Este don hizo al hombre mucho más que todos los animales. El fuego permitió al hombre fabricar armas para vencer a los animales y herramientas para cultivar la tierra, pudo calentar su casa para independizarse del clima, y finalmente introdujo las artes y la moneda, lo que significa intercambio y comercio.
La mujer todavía no había sido creada. La leyenda cuenta que Zeus hizo a la mujer y la envió a Prometeo y su hermano para castigarlos por haber robado el fuego... y también para castigar al hombre por haber aceptado el don.
La primera mujer fue Pandora. Fue hecha en el cielo y todos los dioses contribuyeron en algo para perfeccionarla. Afrodita le dio belleza, Hermes la persuasión, Apolo la música, etc... Así equipada, Pandora fue llevada a la Tierra y presentada a Epimeteo que la aceptó feliz, a pesar de los temores de su hermano, que no confiaba en Zeus y sus regalos.
Epimeteo tenía en su casa una habitación donde guardaba algunos objetos que no había alcanzado a repartir por la Tierra. Entre ellos un baúl. Poco a poco fue creciendo en Pandora una gran curiosidad por conocer el contenido de dicha caja; finalmente, un día quebró el sello y abrió la tapa para mirar dentro. Pero en ese mismo momento escaparon de la caja una multitud de plagas para atormentar a los hombres, como la gota, el reumatismo y los cólicos para el cuerpo, y la envidia, la ira y la venganza para el alma, y estos males se repartieron por todas partes.
Pandora se apresuró en cerrar la caja, pero ya era tarde, todo el contenido de la caja había escapado, exceptuando una sola cosa que yacía confundida al fondo, esa era la esperanza. Desde entonces, aunque los males nos acechen, la esperanza nunca nos deja por entero. Y mientras tengamos un poco de esperanza, ningún mal puede derrotarnos completamente.
Otra versión de esta misma historia cuenta que Pandora fue enviada por Zeus al hombre como un signo de bendición. Como regalo de matrimonio, ella fue dotada por todos los dioses con bienes que guardaron en una caja. Pandora abrió accidentalmente la caja y todos las bendiciones escaparon, menos la esperanza.
Según varios comentaristas, esta es la versión correcta porque ¿cómo podría una virtud tan sutil como la esperanza estar guardada con todo tipo de males?
Sigue contando la leyenda griega que desde cuando la Tierra estuvo poblada, han sucedido las edades. La primera fue una era de inocencia y felicidad, llamada la Edad de Oro. La verdad y el derecho permanecían siempre vigentes, aunque no estaban obligados por ninguna ley escrita, ni hubiese magistrados encargados de hacerlos cumplir, ni castigos para los infractores.
En esa época los bosques no eran talados para construir navíos, ni tampoco para levantar fortificaciones alrededor de las ciudades. No había espadas, lanzas ni yelmos. La Tierra entregaba lo suficiente para la supervivencia de los hombres, sin que fuera necesario el trabajo de sembrar o recolectar. En esa edad, decían los griegos, reinaba una eterna primavera, y los ríos fluían con leche, vino y miel amarilla destilados de los arces.
A esta era feliz, sucedió para los hombres, la Edad de Plata, inferior a la del Oro, pero superior a la de Bronce, que vendrá después. Al comienzo de la Edad de Plata, Zeus acortó la primavera y dividió el año en estaciones. Se endurecieron los extremos del frío y el calor, y fue necesaria la construcción de las casas. También fue necesario desde entonces sembrar los granos para conseguir una germinación adecuada. Y se comenzaron a redactar las primeras leyes y nacieron los primeros funcionarios encargados de vigilar su cumplimiento.
La Edad del Bronce fue más salvaje, las leyes se transforman en códigos y los hombres se muestran dispuestos a atacar apenas ven a otro más débil.
Pero la era más dura, la peor, es la Edad del Hierro. Dicen los griegos que en esa época, el crimen se entronizará en la sociedad humana; la modestia, la verdad y el honor no serán considerados más que como palabras vacías, el lugar que ocupaban como valores humanos, serán reemplazados por el fraude, el engaño, la violencia y el enfermizo afán de ganancia. Los marinos navegarán por todos los mares y los árboles serán desprendidos de las montañas. La Tierra, que hasta ahora había sido cultivada en común, comenzó a ser dividida en posesiones particulares y los hombres, insatisfechos con la producción de la superficie, comienzan a horadarla para extraer las riquezas de su interior. Entonces se produjo el engañoso hierro y el oro, más peligroso aún. Usando ambos metales como armas, la guerra se extenderá por todas partes. El visitante no estará a salvo en la casa del amigo; hijos y padres, hermanos y hermanas, maridos y mujeres desconfiarán el uno del otro; los hijos querrán que sus padres mueran, para heredarlos; desaparecerá el amor familiar y la Tierra se cubrirá de risas falsas y los dioses la irán abandonando uno a uno. La última en dejar la Tierra será Astrea, la inocencia y pureza, hija de Themis, la justicia.
Viendo este estado de cosas, Zeus arderá de ira y convocará a un congreso de dioses. Todos obedecen el llamado y toman camino hacia el palacio de los cielos. El camino, que uno lo puede ver claramente en las noches, en el centro de cielo: la Vía Láctea. A lo largo del camino se encuentran, según los antiguos griegos, los palacios de los dioses más ilustres, los seres corrientes del cielo viven en cambio a ambos lados de la Vía.
Una vez reunidos los dioses, Zeus se dirige a la asamblea describiendo el espantoso estado de la Tierra y termina anunciando su decisión de destruir a la totalidad de sus habitantes para crear una nueva raza, distinta de la anterior, que sea más feliz de vivir y así alaben mejor la grandeza de los dioses.
Apenas terminó de hablar, Zeus toma uno de sus rayos y cuando iba a arrojarlo contra la Tierra para destruir mediante el fuego a sus habitantes, cuando se dio cuenta de que una conflagración así pudiera poner en peligro a los propios cielos y cambió de táctica.
Amarró al viento del norte y soltó las cadenas que aprisionaban al viento del sur. Pronto un manto de nubes negras cubrió la Tierra dejando caer torrentes de lluvia. Las plantas de granas se tendieron y la labor de los campesinos quedó destruida en menos de una hora.
No contento aún, Zeus llamó a su hermano Poseidón, el dios de las aguas terrenales. Éste sacó de madre a los ríos que inundaron la Tierra al mismo tiempo que ordenaba un terremoto que hizo caer el flujo de los mares sobre las playas. Castillos, hombres, animales y casas fueron barridos por las aguas embravecidas.
Cualquier gran edificio intacto era asaltado por las olas y pronto sus torres quedaban sumergidas.
Los textos y las tradiciones clásicas se explayan en la descripción de esta destrucción hasta que finalmente no quedó sino agua sobre la superficie de la Tierra, sólo el Parmaso, elevado sobre todas las montañas, se levantaba sobre las aguas.
Allí buscaron refugio los únicos sobrevivientes. Deucalión y su mujer, Pyrra, ambos de la raza de Prometeo. Él era un hombre justo y Pyrra una mujer con gran fe en los dioses.
Apenas Zeus vio que estaba todo devastado y sólo quedaban estos sobrevivientes, soltó al viento del norte para que despejara las nubes y separase los cielos de la tierra. Poseidón ordenó a Tritón que soplara su cuerno. Las aguas obedecieron y poco a poco recuperaron su cauce normal, aparecieron otra vez las playas y los ríos volvieron a sus cauces.
Entonces Deucalión habló así a su esposa: "Esposa, única mujer sobreviviente, antes nos unió el matrimonio y la crianza de los hijos. Ahora nos une un peligro común. Tal vez haya recaído sobre nosotros el poder de nuestro antepasado Prometeo, y tendremos que renovar la raza humana tal como él lo hizo la primera vez. Pero como no estamos seguros, vamos al templo y preguntemos a los dioses lo que debemos hacer".
Entraron al templo, deformado por el cataclismo y se acercaron al altar donde ya no ardía el fuego sagrado. Se postraron en tierra y rogaron por una inspiración divina que les permitiera resolver la miserable situación en que estaban. El oráculo respondió así: "Abandonen el templo con la cabeza velada, las vestiduras sueltas y vayan arrojando detrás los huesos de vuestra madre".
Escucharon asombrados. Finalmente Pyrra comentó: "No podemos obedecer, ¿cómo vamos a profanar los restos de nuestros padres?"
Ambos cayeron después en una profunda meditación. Hasta que Deucalión dijo: "O me engaña mi inteligencia o hay una sola forma de cumplir este mandato sin caer en la impiedad. La Tierra es la gran madre de todo y las piedras son sus huesos. Esos son los huesos que podemos arrojar detrás nuestro sin ser impíos... Creo que eso es lo que quiere decir el oráculo, y por último, no haremos daño intentándolo".
Así, velaron sus cabezas, se desataron las vestiduras, cargaron numerosas piedras y las fueron arrojando a sus espaldas a medida que caminaban.
Y entonces sobrevino el milagro: las piedras crecieron, haciéndose más suaves y adquiriendo formas humanas, como pedazos de rocas en las manos del escultor. Las piedras que arrojaba Deucalión se convertían en hombres y las de Pyrra en mujeres. Y así los dioses, eso decían los griegos, repoblaron la Tierra con una raza más acostumbrada al trabajo.
Este viejo mito ha de sobrevivir hasta nuestros días no sólo en las creencias y las frases populares, sino que ha sido recreado por numerosos poetas y escritores.
Así, la comparación entre Eva y Pandora es obvia y no se le escapó a John Milton, el gran poeta inglés, que la introdujo en el Libro IV de su Paraíso Perdido. A su vez, Prometeo ha sido un personaje abundantemente recogido por los escritores. Como arquetipo, Prometeo representa un poder amable, amigo de la humanidad, maestro de la civilización y de las artes. Claro que al hacerlo, transgrede la voluntad de los dioses y finalmente se hace acreedor al castigo de Zeus.
El rey de los dioses lo hizo encadenar al monte Cáucaso donde un águila le comía a picotazos el hígado que crecía tan rápido como era devorado. Este tormento, dice la leyenda, pudo terminar en cualquier momento porque Prometeo sabía un secreto que afectaba la estabilidad del trono de Zeus. Prometeo se negó a revelar dicho secreto, transformándose así en el símbolo de la voluntad resistiendo a la opresión y del magnánimo martirio ante el sufrimiento inmerecido.
PROMETEO ENCADENADO,
OBRA DEL PERÍODO CLASICA GRIEGO

La literatura del período clásico
La literatura de este período, denominado también con el sugestivo nombre de ÁTICO debido a la preponderancia espiritual conquistada por Atenas con la victoria sobre Persia y defendida, con indómita vitalidad, en el período de las Guerras del Peloponeso, es la edad de las más grandes y maduras creaciones de la literatura helénica: la tragedia, la comedia, la elocuencia, la prosa filosófica y la historiografía.

Contexto histórico (Generalidades)
Atenas adquiere, sobre los demás Estados una posición predominante que era una propia y verdadera hegemonía; pero, en el interior, veía la antigua unidad del organismo estatal disgregarse, poco a poco, en el desequilibrio producido por la afluencia de los metecos (todos aquellos no nacidos en Atenas) y de los esclavos, y por la penetración de ideas y doctrinas nuevas. La constitución se orientaba en un sentido cada vez más democrático; el pueblo se convertía, lentamente, en árbitro del go0bierno y se ponía frente a él, robustecido por la conciencia de sí mismo, por su propio afán de goce y de dominio.
Entre los acontecimientos y las manifestaciones literarias que son reflejo de los hechos, se distingue, en primer término, el período de las Guerras Pérsicas; en segundo plano, está el clima generado por las Guerras del Peleponeso, que se manifiesta a través de la experiencia de una lucha fratricida atroz, prolongada excesivamente, la cual alcanzó hasta el interior de la ciudad y, en conjunto con la peste, consiguió aguzar la sensibilidad helénica, mientras el tormento del pensar vivía su vida más intensa en la revolución operada por la sofística y por Sócrates.

El género dramático. Orígenes del drama.
Mientras en el período arcaico (700-480 a.), el Oriente y el Occidente del mundo griego pusieron de manifiesto un vivaz movimiento en diversos dominios, la madre patria (esencialmente la Hélade) se mantuvo muy tranquila. Pero allí se produjeron evoluciones que llevaron al perfeccionamiento de las formas dramáticas principalmente en el suelo ático, y crearon los requisitos para el drama europeo.
El drama griego, en un principio, no fue más que una simple entonación de cantos corales que formaban parte del rito al culto de Dionisos, que era el señor de los árboles y de los frutos: de la uva, del vino, de las vendimias y de la embriaguez; se relacionaba con la aparición del invierno y la primavera, épocas en que, supuestamente, había fenecido y resucitado. Dionisos, además, se caracterizó porque se hacía acompañar por un cortejo integrado de Sileno, Sátiros y Bacantes. Estos acostumbraban embriagarse bebiendo vino hasta caer en un estado dionisíaco o de desenfreno total, con el fin de honrar a la deidad.
Por un lado, celebraban el dolor y el sufrimiento de su muerte (en recordatorio cuando los Titanes lo descuartizaron (en donde surge la TRAGEDIA y, por otro lado, conmemoraban la alegría y el regocijo de su renacimiento, de donde se origina la COMEDIA. Éstas son, en esencia, las dos formas dramáticas griegas principales, las cuales se caracterizaron (de acuerdo con Aristóteles) porque imitan a los hombres poniéndolos en acción (MÍMESIS). La tragedia imita las acciones bellas de los hombres de estima, y la comedia imita las acciones de los hombres vulgares.
Antecedentes del drama
De acuerdo con las perspectiva del hombre que presenta el género dramática, se puede citar que, a partir de Homero, ya estaba presente: Homero manifiesta, por medio de su poesía yámbica “Margites”, el primer esquema de la comedia y, a través de sus epopeyas La Ilíada y La Odisea, el primer esquema de la tragedia.

La unidad de acción

En la tragedia clásica, la unidad de acción un lugar primordial. De acuerdo con Aristóteles, el objeto imitado no es el hombre directamente, sino una acción o PRAXIS y, en función de ella, se imita a los hombres. La acción se caracteriza porque es completa y entera, dotada de cierta extensión, es decir, que es completa porque tiene un principio, un medio y un fin. Las acciones bien construidas no deben comenzar, ni acabar, en un punto tomado al azar, sino que es necesario que se atengan a las ideas expuestas.

Son tres las acciones básicas que pueden constituir una tragedia.

-LA ACCIÓN SIMPLE: Es aquella acción unitaria y coherente, en la que el CAMBIO DE FORTUNA (el paso del bienestar a la desgracia) se verifica sin PERIPECIA (giro de la acción en un sentido contrario al que se venía siguiente) o sin ANAGNÓRISIS (transición del conocimiento a la ignorancia, reconocimiento por medio de señas, cicatrices, etc).

-LA ACCIÓN COMPLEJA: Es aquella acción unitaria y coherente, en la que el cambio de fortuna se verifica con peripecia o anagnórisis.

-LA ACCIÓN PATÉTICA: es aquella en la que se hace sufrir o se destruye, como las agonías representadas en escena, los dolores agudos, las heridas, entre otros.

El lenguaje y el estilo

El lenguaje o elocución de las tragedias clásicas aparece más refinado. En ellas está ausente todo vestigio jocoso, mordaz y chocarrero del antiguo drama satírico. El estilo adquiere grandeza y pulcritud, y los dialectos utilizados varían: los parlamentos aparecen escritos en ático, y los coros emplean, a veces, el dórico o el jónico. Este lenguaje es de carácter democrático y no retórico. Junto al lenguaje es igualmente propicio señalar el recurso del canto como medio principal para lograr el goce los espectadores.
El asunto
La tragedia ganó dignidad al dejar a un lado su antiguo origen religioso, cargado de groserías e improvisaciones y al desarrollar temas míticos tomados todos de las antiguas leyendas heroicas del ciclo tebano y el ciclo troyano, así como de las viejas historias que le interesaban a las comunidades helénicas. Diríase que el culto a Dionisos quedó imbuido, de cierto modo accidental, de los tópicos y éstos, a su vez, aplicados con enorme gravedad a los problemas contemporáneos. Es decir que, desde el punto de vista de las más íntimas convicciones de la actualidad, los mitos y leyendas se emplearon para presentar, de un modo completo, los grandes problemas de la vida y la muerte y, especialmente, los referentes a las relaciones de los hombres con sus dioses, que atormentaban el espíritu ateniense.
La trama
La trama o argumento de la tragedia se desarrolla de acuerdo con el hilo que lleve el destino del protagonista, en el que intervienen tres momentos:
-EXPOSICIÓN O INTRODUCCIÓN: es aquello que se refiere a una explicación breve de lo que tratará la tragedia.
-NUDO O COMPLICACIÓN: es aquella parte de la trama que va desde el comienzo hasta el momento último y sin esperanza, en el cual se produce el cambio de fortuna hacia la prosperidad o la desgracia.
-DESENLACE O RESOLUCIÓN: es la parte de la trama que va desde el momento de cambio de fortuna hasta el final de la obra. A veces, el desenlace se efectúa por medio de la técnica llamada DEUS EX MACHINA (expresión utilizada para aludir a algún hecho artificioso o milagroso introducido en la historieta para ayudar a resolver ciertas dificultades que pudiese presentar el argumento.)
CUESTIONARIO
COMPRENSIÓN DE LECTURA
DE PROMETEO ENCADENADO


1. ¿Cuál es la queja dolorosa de Prometeo?
2. ¿Ante quién pronuncia Prometeo su queja y por qué?
3. ¿Qué arma poderosa tiene Prometeo? Comente.
4. De qué manera presenta Prometeo a Zeus sin mencionarlo?
5. ¿Cuáles beneficios obtiene la raza humana de Prometeo?
6. ¿Qué características especiales tiene el personaje Ío?
7. ¿Tiene Prometeo alguna esperanza de liberación de su sufrimiento?
8. ¿Cree usted que el personaje central es un mero juguete del Destino o que él, por su propia deliberación, se encamina hacia el fin?
9. ¿Por qué desciende Hermes para hablar con Prometeo?
10. ¿Cuáles valores morales resaltan en la obra? ¿Cree usted que estos valores tienen vigencia en estos momentos? Comente.

5 comentarios:

  1. Muy bueno. Se echa en falta la notación de los parágrafos concretos sobre los que se trabaja.
    En todo caso, muy bueno, repito y gracias.
    Ernesto.

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  2. Muchas gracias, me fue de mucha utilidad

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  3. Muchas gracias por tenereste blog tan fantastico, me ha ayudado a estudiar

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  4. podrian ayudarme con las respuestas de la 1 a la 5?

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  5. Te fuiste pal Cuzco hermano con este trabajo. Excelente.

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