lunes, 24 de octubre de 2011

ANÁLISIS DE LA HOJA DE AIRE

LA HOJA DE AIRE




(Joaquín Gutiérrez)
-Novela-



CONTENIDOS
Joaquín Gutiérrez
Estudio de la novela La hoja de aire
Organización secuencial y comentarios
Mundo mostrado (Espacios)
Personajes
Código apreciativo
Relaciones texto-contexto
Género literario: novela
Movimiento literario: Realismo
Contexto sociocultural

ANEXOS
La hoja de aire como la búsqueda imposible
Joaquín Gutiérrez Mangel, un autor comprometido con la revolución social

BIBLIOGRAFÍA







JOAQUÍN GUTIÉRREZ
(1918-2000)


Escritor costarricense nacido en Limón. Reconocido intelectual y extraordinario jugador de ajedrez, fue uno de los escritores más representativos de la literatura contemporánea de este país. No sólo destacó en la literatura, con obras como Poesía (1937), Jicaral (1938), Cocorí (1947), Manglar (1947, su primera novela), Puerto Limón (1950), La hoja de aire (1968), Murámonos, Federico (1973), Volveremos (1974), Te acordarás, hermano (1978), Chinto Pinto (1982), Vietnam. Crónicas de guerra (1988), Crónicas de otro mundo (1999) o Los azules días (1999), sino que fue reconocido mundialmente por la calidad de sus traducciones de obras de autores clásicos, como Shakespeare, y por su trabajo periodístico, tanto en la Guerra de Vietnam, como en diarios de Chile, país donde vivió 25 años. Además fue locutor, traductor y reportero, siendo amigo personal de Pablo Neruda y de Salvador Allende, quien personalmente lo puso al mando de la Editorial Quimantú (El Sol del Saber, en mapudungún). Esta editorial fue el proyecto librero de mayor envergadura que ha conocido Chile. Joaquín Gutiérrez Mangel que creó el personaje infantil de Cocorí, que se hizo mundialmente famoso, indagó la historia e identidad costarricenses, defendiendo valores como la independencia de pensamiento, la soberanía, la justicia y la solidaridad.

***
Oficiante de la vida a manos llenas, y las suyas eran grandes, Joaquín Gutiérrez Mangel no se dejó casi nada en el tintero y hasta tuvo tiempo de escribir sus anecdóticas memorias, Los azules días.

Trotamundos, ajedrecista consumado, cronista de guerra, traductor -incluso de Shakespeare, con muy buen tino-, fabulador de magníficas novelas, cuentos y poemas, perteneció a la legendaria generación de escritores de 1940, que en el país alumbraron los mejores frutos literarios del siglo XX.
El personaje Cocorí (1947) su libro más conocido internacionalmente, le brincaba a Joaquín desde sus ojos chispeantes y uno sentía a ese negrillo subido en sus hombros -atalaya: el escritor era muy alto, con vozarrón tonante y cejas hirsutas y traviesas.

El más cosmopolita de sus compañeros de generación, Joaquín nació en 1918 en medio de los humedales caribeños de Puerto Limón, pero ya venía andariego y de una solvente familia que propició las salidas del hijo rebelde, en un principio a Estados Unidos. Ese origen caribeño tiene gran repercusión en su literatura, especialmente en sus novelas, donde personajes y paisaje reflejan la exuberancia tropical.
Sus crónicas periodísticas y sus memorias dan cuenta de andanzas por Estados Unidos, China, Vietnam, la antigua Unión Soviética y Chile, donde residió largo tiempo con su esposa chilena, Elena Nascimento, dedicado a la labor editorial, hasta la caída del gobierno de Salvador Allende en 1976. De regreso a Costa Rica, recibió el apoyo de su país e impartió talleres literarios en la Universidad de Costa Rica, instalado definitivamente en su casa de Sabanilla, refugio de amigos y discípulos.

Conversador deleitoso sobre incontables anécdotas de sus viajes, en sus recorridos conoció a personajes inolvidables, como Pablo Neruda y Ho Chi Minh.

Publicó sus crónicas periodísticas en diarios de Chile, así como en la Unión Soviética.

Su novelística, en la cual destacan La hoja de aire (más bien un cuento largo, 1968), Manglar (1947), Puerto Limón (1950), Murámonos Federico (1973), Te acordás, hermano (1978) ha sido destacada por la crítica como innovadora en el medio nacional, por incorporar técnicas que serían luego desarrolladas en la literatura latinoamericana en boga.

Como sus compañeros de generación, Joaquín Gutiérrez llevó una vida consecuente con sus creencias políticas de izquierda, signadas en todos ellos por un gran idealismo y honda sensibilidad hacia la injusticia social.

Su estatura como de palmera y su humor cambiante eran inconfundibles, así como su amistad con Carmen Lyra, Carlos Luis Fallas, Fabián Dobles, Manuel Mora y otras personalidades de su época.

Su obra más popular, Cocorí, una pequeña historia dedicada a los niños, entre novela corta y cuento largo, ha sido traducida a más de diez idiomas -incluido el braille- y ha vendido más de 750.000 ejemplares.

Además del Magón en 1975, recibió el Premio Casa de las Américas en 1978 por la novela Te acordás, hermano, y el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Costa Rica en 1992.

Joaquín Gutiérrez falleció en octubre del año 2000, a la edad de 82 años.

“Jamás me he arrepentido de haber llevado –y obligado a los míos a llevar- una vida trashumante, pues gracias a ella y a la diversidad de continentes, oficios, trabajos cargos que he tenido, puedo ahora decir, citando a no recuerdo quién: No he conocido nada, sino el mundo. No me ha pasado nada, sino la vida. Hasta luego, lector!”





ESTUDIO DE LA NOVELA
La hoja de aire

Tipo de narrador


Protagonista (N = P)
Es cuando el narrador sabe igual que los personajes. Es el que cuenta su propia historia (primera persona, singular o plural).

Ej. “Yo le propuse que nos fuéramos a bañar, ella no sabía nadar…”

“En Managua nos despedimos, pasé la noche en una banca de un parque, como quien dice en un hotel de Somoza, y al día siguiente escogí ventanilla en el bus.”

En la Hoja de aire hay predominio del narrador protagonista.

ORGANIZACIÓN SECUENCIAL DEL MUNDO NARRADO Y COMENTARIOS

Siendo Alfonso un niño de siete años, es trasladado desde Limón hasta Cartago, para curarle del paludismo. Se hospeda, junto con su padre en un hotel cartaginés, donde conoce a Teresa Gómez, hija de los propietarios de la fonda, en una velada.
La descripción minuciosa que hace Alfonso del hotel y de la forma extravagante en que se presenta Teresa esa noche –según Lucrecia Oviedo (1993)- son detalles que contribuyen a ubicarla dentro de una clase social más alta que la suya.
Este primer encuentro de Alfonso con Teresa motiva una segunda reunión, en la que ella le hace entrega de una hoja de aire.
Esta hoja de aire tiene un simbolismo que el narrador procede a explicar: “Una hoja de aire, un sueño grande del que nacen otros sueños menores y de éstos otros cada vez más modestos, hasta llegar al último, el pequeñito, el que se lleva el viento. Así ha sido mi vida, mi viejo, como una hoja de aire.”

Alfonso describe la hoja de aire que Teresa le regla: es una hoja grande que cuelga en la puerta del patio de su casa, de ella nacen muchas otras, hasta que nace la última, la más pequeñita, la que se lleva el viento.
Esta hoja que se lleva el viento simboliza –según Oviedo- la vida errabunda de Alfonso. Este tuvo un sueño grande, el de ser actor, para denunciar desde el escenario los graves problemas sociales de la época, por eso viaja a México. Este sueño no logra hacerlo realidad; de él nacen otros sueños más pequeños hasta que derrotado por no alcanzar ni siquiera una vida modesta, regresa a Costa Rica a buscar a Teresa; pero esta última esperanza se frustra: Teresa está muerta.
El protagonista es consciente de que la hoja de aire, simboliza su propia vida desorientada, a la deriva, igual a una hoja que se lleva el viento. Cuando Alfonso le cuenta a Quincho su historia, primero hace un preámbulo en el que le explica el origen y simbolismo de la hoja de aire; que en sí resume su propia historia. Su vida ha sido un constante caminar sin llegar a ninguna meta.
Aunque la narración no brinda detalles concretos acerca de la posición social del protagonista, sí da algunos indicios que lo sitúan en una clase social más baja que la de Teresa. Diferencia social que repercute en la no consolidación del amor colosal que nace entre ambos personajes.
Alfonso, motivo por el gran amor hacia Teresa, se va a México a especializarse como actor para ascender socialmente, ya que, según la novela, Costa Rica es pequeña y poco desarrollada culturalmente. Esta perspectiva crítica del protagonista, en torno a nuestro país, está vinculada con factores que imposibilitan su realización e impulsan la búsqueda.
Se fusionan en esta primera etapa (s. Op.Cit) dos grandes problemas que persisten a lo largo de la obra: uno personal y otro social. La frustración personal se aprecia en su fracaso amoroso con Teresa, pues a pesar de ser un gran amor, éste se ve frustrado por la familia de ella, que no aprueba las relaciones. Y, en el plano social su fracaso intento de educarse como actor de cine, pues, como ya se afirmó-, no recibe el apoyo social necesario.
El punto de vista narrativo apoya la posición de Alfonso en la denuncia de la sectorización social que enfrenta el país y el subdesarrollo cultural en que se encuentra. Asimismo deja ver la incomunicación de éste con el mundo social que lo rodea.

La realidad histórica. Una forma de enfrentar la realidad histórica es cuando el protagonista enfrenta el viaje a México.
De acuerdo con la narración, México tiene problemas de clase aún más acentuados que Costa Rica, y además, el extranjero no es bien visto por los mexicanos, lo que le imposibilita conseguir un trabajo bien remunerado.
A duras penas logra colocarse en el Teatro Universitario de Guanajuato, en donde desempeña algunos papeles secundarios que no lo satisfacen, por lo que decide en una representación de un drama no hacer bien su papel, en esta oportunidad muestra su talento como actor aunque le cuesta la despedida de su trabajo.
Sus sueños de artista terminan aquí: su vida empieza a complicarse. Realiza algunos trabajos poco remunerados de donde lo echan al poco tiempo.
Conoce a Infantina (Abundia) con quien vive algún tiempo, relación que culmina con la traición de esta cuando se colocan a trabajar en un circo. Situación que afecta bastante la vida de Alfonso.
En la obra se manifiesta la búsqueda de autenticidad de Alfonso: por ejemplo, por un lado riñe con los hombres del circo por haber conquistado a Infantina y por otro, da la sensación de que ésta no significa nada en su vida porque su único y verdadero amor es Teresa.
Esta derrota personal de Alfonso está unida a su derrota social, de modo que su vida en México, a estas alturas del relato es un absoluto fracaso. Tampoco logra en esa ciudad una auténtica comunicación.
Después de dejar el circo su vida se complica más. Desempeña varios oficios, pero en ninguno se le da buen trato. Llega un momento en que no consigue más trabajo y empieza a pasar hambres. El único amigo que le ayuda muere. Alfonso enferma de la mente y pasa varios días en un hospital.
Su vida tanto en lo personal como en lo social ha fracaso, quiere regresar a Costa Rica, pero no tiene dinero, y el consulado de su país en esa ciudad no le quiere brindar ayuda, situación que destaca el protagonista, pues quiere denunciar la problemática social de este tipo de organismos y la negligencia de las personas que tienen a su cargo la dirección de estos.
La búsqueda de un mundo que le permita una plena realización como actor es un fracaso. Durante ella comprende que la sociedad mexicana es también una sociedad clasista que atenta contra la autenticidad del ser.
La incomunicación de Alfonso se acentúa en esta etapa. No logra la comprensión ni apoyo de la sociedad mexicana y sus relaciones amorosas con Infantina son un fracaso, todo esto deteriora su imagen personal.
Alfonso para poder regresar a nuestro país vende todas sus pertenencias. Conforme se acerca a San José, experimenta fuertes emociones. No obstante, desde los primeros momentos que pasa en la ciudad se siente defraudado.
EL primer amigo con quien se encuentra es Pedo de Culebra, un alcohólico que se había hecho abogado para defender a los ricos en los juicios de trabajo, situación que lo degrada bastante, no comparte con él la forma de pensar y lo deja rápidamente.
Luego cree toparte con Teresa, pero en realidad no es ella. La sigue durante largo rato, hasta que la joven es recogida por un automóvil de lujo; Alfonso se queda a la deriva.
Después de este incidente, Alfonso decide buscar a su hermana, la encuentra viviendo en una cómoda residencia en barrio Aranjuez. La condición social de su hermana es diferente a la suya, sin embargo, allí se ubica durante un día. Continúa la búsqueda de Teresa, nuevamente cree encontrarla en la Biblioteca Nacional, pero es sólo una ilusión, no logra comunicarse con ella.
Vuelve a la casa de su hermana quien le manifiesta que no puede quedarse allí pues no quiere tener problemas con su esposo, un distinguido industrial. Alfonso se despide con tristeza, comprende que su hermana pertenece a una clase social privilegiada de la cual siempre ha sido víctima.
Su fracaso absoluto tanto social como personal lo lleva a la soledad, al aislamiento, a la locura. Sentado en una banca lo encuentra Quincho, su amigo, a quien Alfonso le cuenta su historia.
El texto encierra el desencanto del protagonista frente al mundo: la historia de su vida es denuncia de los graves problemas sociales y económicos que se padecen en una sociedad clasista, cuyo poder lo ejerce una de ellas, la más poderosa, la cual delimita la plena realización vital de aquellos menos favorecidos económica y socialmente.
Quincho le advierte sobre la muerte de Teresa, pero Alfonso, en su locura no le cree y proyecta su viaje hacia Cartago.
No obstante, hace patente la incomunicación con su amigo y por consiguiente, la incomunicación social de que ha sido víctima y el deseo de que lo entiendan para poder continuar viviendo. El protagonista realza así la estructura significativa del relato: la nostalgia de la comunicación, pues la incomunicación provoca en él un aislamiento social que lo conduce a la locura.
Es la incomprensión, la incomunicación total con la sociedad lo que hace de él un fracasado social y sentimentalmente.
En resumen, la novela presenta un proceso de intensidad en los fracasos del protagonista tanto en el plano personal como social: sus aventuras amorosas con Teresa como con Infantina son un fracaso y su carrera artística se frustra, primero en Costa Rica y luego en México, ambos países ofrecen como característica en común la sectorización social, y este fenómeno social, así lo manifiesta el punto de vista narrativo, constituye el principal obstáculo, en la realización de Alfonso. La nostalgia, la incertidumbre y la soledad de este personaje son consecuencia de la incomunicación que sufre a nivel social.
Cuando Alfonso le pide a Quincho que lo entiendan está precisando las causas de su fracaso. No lo entienden, la mediocridad del mundo que le rodea, la apariencia y los convencionalismos sociales no le permiten una verdadera comunicación y eso lo aliena socialmente y lo lleva a la soledad y desesperanza. (Cfr. La incomunicación como tema literario, Lucrecia Oviedo)


MUNDO MOSTRADO (Espacios)

ESPACIO FÍSICO Y SOCIAL

Las acciones se desarrollan en Costa Rica (Cartago, Limón, San José) y en México.
En La hoja de aire nos muestra un mundo marginal cargado de luchas persistentes que lleva a acumular frustraciones pero que, a la vez, exige no renunciar a los sueños. También se muestra la ruptura y enfrentamiento en la cotidianidad que, sin embargo, tienen como referente los acontecimientos mundiales altamente valorados.
“Los rusos se pasean por la Vía Láctea, al Papa se le atragantó la píldora y los vietnamitas se la están dando a los yanquis. Una maravilla el mundo en que vivimos.”

Hay referencias y acontecimientos vividos, sobre todo en espacios urbanos, tanto de San José como de la ciudad de México, aunque se añoran los espacios rurales y caribeños de la infancia perdida. No obstante, tanto los espacios físicos como sociales, son enteramente marginales.

“….esta historia que no es ejemplar, ni épica en torno a un héroe positivo…// …¡Qué historita la mía! Un pobre iluso que quería ser actor.

ESPACIO PSICOLÓGICO

Sin embargo, los mayores detalles del mundo mostrado corresponden a una lucha por la sobrevivencia: la vida del protagonista; un personaje que se reconoce poco pretencioso; quizá por ello, no pueda llamársele propiamente crítico, pues no cuestiona a los “profetas”, ni a las filosofías de la historia que suponen un inevitable e inexorable progreso de la humanidad hacia un mundo mejor (socialismo), sino solo pretende realizar aquello que juzga como sus humildes aspiraciones (ámbito privado). La obra no tiene respuestas a los llamados grandes problemas, tampoco discute respecto de ellos, ni intenta siquiera deslegitimarlos: simplemente intenta realizar una vida, SU VIDA, en el ámbito privado, sin pretender hacer de su pretensión un proyecto que revierta la valoración de sus potencialidades; así, solamente atina a considerarse un sentimental romántico.
Alfonso se deja llevar por el sentimiento (sinrazón) y resulta inmaduro, incapaz de razonar y de comprenderse, dice:
“Y ahora sé que vas a sermonearme y a decirme que la vida tiene un sentido y que mañana que canta y todo eso. Y eso es precisamente lo peor, que yo sé que sí lo tiene, pero ¿qué le voy a hacer, decime vos, qué le voy a hacer?”
Puede advertirse que alguna culpa posee el personaje por no poder ser profeta, pues renuncia a defender su vida tal cual es, limitándose a admitir su personalidad como simple incapacidad o insuficiencia.

“…no todos nacemos con pasta de mártires o de profetas…// Pero a mí se me ocurren cosas estupendas…”


ESPACIO ECOLÓGICO

Se compara la pureza del aire tico con la contaminación del aire de México. “Volvía a la Patria, era marzo y yo sabía que me iba a encontrar florecidos los robles de sabana y los cafetales. Respiraría por fin otra vez aire puro después de tantos años de respirar el aire tan viciado de la metrópoli azteca. Olmeca o tontoneca.”

ESPACIO ECONÓMICO

La pobreza rodea al protagonista, porque no logra ascender socialmente, por consiguiente plantea una crítica acerca de las posibilidades de surgir en una sociedad clasista, cerrada a los extranjeros. “…eso de ser bueno o cínico o amargado depende muchas veces de la posibilidad de tener donde bañarse, de que no lo gritoneen ni lo amenacen con llamar a la policía…”

ESPACIO POLÍTICO

“…te diré que en el Consulado jamás quisieron oírme cuando les pedía que me repatriaran.” Reúne esta frase una gran realidad, una gran crítica a la verdadera función de estos entes del gobierno que no cumplen su función de dar ayuda cuando se les pide.

ESPACIO SOCIAL

México es un país aún más clasista que Costa Rica, los talentos no se miran por sí mismos, sino que se rigen por una escala social muy propia, la cual involucra la discriminación de clases. “…para ellos en el mundo existen los mexicanos, los gachupines y los gringos, y si vos no sos mexicano, manito, te miran feo.”
Se manifiesta la división de clases sociales, aunque la narración no especifica la condición social de Alfonso, sí podemos apreciar sus diferencias sociales con Teresa y con su propia hermana, quien logró subir de categoría al casarse con un industrial. “Busqué y encontró el whisky, los industriales siempre tienen por lo menos una botella, y me serví un vaso grande.”

PERSONAJES

ALFONSO AGÜERO

Protagonista y narrador. Actor desempleado, ocupado en diversos oficios marginales y transitorios. Sumamente sensible y romántico. Con algunos trastornos mentales, un buen sentido del humor, transformador y soñador.


TERESA GÓMEZ

La amada de Alfonso. La descripción más clara que se da de ella es cuando fue niña. De cabellos rizados poseedora de un porte estilizado y una gracia natural. Simboliza el ideal amoroso de Alfonso y su obsesión vital, aún cuando ella está muerta.

JOAQUÍN GUTIÉRREZ

También llamado QUINCHO. Las características son expresadas por el personaje narrador:

“Decímelo vos Joaquín Gutiérrez, con todo tu ajedrez y tu bigote de morsa”.

Evidentemente se trata del mismo narrador que aparece como personaje al cual el narrador le cuenta la historia.

INFANTINA

La mujer con la que Alfonso convive en México. Cuando la deja, ella se queda trabajando en un circo.

PEDO DE CULEBRA

El primer conocido de juventud que Alfonso encuentra al regresar a Costa Rica. Solo se le conoce por su apodo, posiblemente porque está inspirado en alguna persona real en Costa Rica. Abogado laborista; defiende a los patronos en los juicios laborales; alcohólico cirrótico.


LUCINDA AGÜERO

Hermana de Alfonso. Ama de casa sencilla y amorosa, sin mayores complicaciones o aspiraciones.


EL OCHAS

Amigo de Alfonso; murió en México quemado, mientras dormía, en un accidente producido por él mismo en medio de una embriaguez.


CÓDIGO APRECIATIVO

La obra trata sobre la dramática y desesperante tensión humana por la trascendencia (realización de los sueños). En efecto, mientras por una parte el protagonista anhela llegar a ocuparse de las grandes aspiraciones y anhelos que requieren de grandes escenarios (espacios), se ve obligado, por otra parte, a ocuparse de su pequeño mundo (su realidad).

La lagartija y la hoja de aire atada con un cordel azul –color que convoca la calma-. Son dos símbolos de este enfrentamiento que algunos han visto como dicotomía o dualidad a lo largo de la historia de la humanidad: la realidad (lagartija: animal pequeño, no muy agraciado y casi prehistórico) y los sueños (hoja de aire: tan débil que cualquier viento la amenaza, por su carencia de raíces en la tierra-realidad).

Esta dualidad se observa en la sociedad moderna, cuya industrialización obliga a romper con la tierra (sociedad agrícola). En la obra, la necesidad de trascender obliga a abandonar el pequeño terruño, al que siempre regresa para encontrar lo que tanto se ha buscado en otras tierras.

“El Castillo va hyuendo, pero es el Castillo el que se mueve ¿entendés?, es el tren”.

Ella, su infancia, sus sueños primeros y humildes –su Teresa- está ají, porque es ahí en donde puede ser reconocido por los otros…

“Y es que en el fondo eso es lo único que quiero: que me entiendan, que me entiendan aunque sea un poquito siquiera.”

El contrapunto ideal-realidad se revela también en el mundo de los sueños (mundo onírico) cuando:

 La niña amada vestida de azul –Teresa- baila graciosamente y lanza la lagartija.
 El protagonista es amarrado a los rieles de un tren por unos indios, lo que le impide ayudar a Teresa niña, que es perseguida por unos cuchillos con patas.
 Una máscara –falsa identidad- que saca la lengua, la cual finalmente se torna en fuego.
 El vuelo a medio metro del suelo de Alfonso como señal de un viejo anhelo aunque con pocas pretensiones, humilde pero suficiente para ser admirado y reconocido.

Al final, es el último sueño –que también es el primero- el que importa: “que me entiendan aunque sea un poquito siquiera”. En ese mundo no tendrá que fingir y ya no será necesario actuar –ya no será más actor –pues no habrá peligro de andar en carne viva; en este mundo, la autenticidad es posibilitada al permitir el reconocimiento por los demás –seres queridos- de manera transparente: con el alma a flor de piel; tal es el contenido del sueño que representa Teresa. Se advierte así que Teresa trasluce la utopía de una pequeña sociedad transparente. Este es el sueño aparentemente más modesto y delicado que, precisamente por eso, requiere de mayor cuidado y dedicación.

“Ahora sí me entendiste, ¿no es cierto? Esa erala hoja de aire que te digo, con la que me fui.”

Tal es lo que Alfonso pide, desde el primer instante, con tanta vehemencia a Joaquín. Y también será la última confesión.

“Yo solo tengo un problema -…- Tengo una vieja herida y la vida se me está yendo por la herida”


Es la misma pequeña hoja con la que se había ido: la primera y la última; en ese momento se percata que siempre le había acompañado.
Puede resultar claro ahora, que el personaje protagonista, cuando este le insiste que Teresa está con vida esperándolo en el lugar de siempre (su castillo).

Teresa es su anhelo, su aspiración; aún más, es tu utopía, aquella por la que se lucha parea realizarla pero siempre se escapa y se niega a ser realidad, manteniéndose siempre con un sueño. Por eso, en una vida honesta y auténtica, la utopía no debe morir. Y en una vida como la de Alfonso, ello remite a los pequeños y primeros sueños de infancia. Él trata de recuperar lo que ya se había abandonado tiempo atrás, en la juventud, justamente por pequeño, minúsculo, por ser de cortos vuelos; pero, finalmente, ahora en la etapa de madurez de la vida, intenta recuperarlo pues reconoce que en lo pequeño también hay grandeza; y quizá se deba, precisamente, a su dimensión pequeña. Pero tal extremo ya no se encuentra en la obra, aunque ella admite la grandeza en las dos dimensiones.

“…pero vos sabés que existe el infinito grande y el infinito pequeño”

En lo pequeño, al igual que en lo grande, también hay infinitud, trascendencia. Pero en los pequeños espacios, tanto como en los grandes, que son admitidos sin cuestionarlos, hay infinito, grandeza: trascendencia. No obstante, el pequeño, por su debilidad, necesita y merece la pena ser cuidado. El protagonista insiste al final.



RELACIONES TEXTO-CONTEXTO


GÉNERO LITERARIO: NOVELA

La novela surge a partir de otros géneros literarios y va evolucionando junto con la búsqueda de los gustos de la gente de cada época, ya que aunque sea ficticia siempre es verosímil y se caracteriza por reflejar los pensamientos de cada época como por ejemplo en el siglo XIX, el siglo del apogeo de la novela. La novela realista correspondiente a ese periodo construye “tipos” literarios que “representan” tipos sociales y tiene relación con el desarrollo de las ciencias “positivas”, fundamentalmente la sociología y la psicología.
La Sociología se forma durante el final de la Edad Media y el comienzo del Renacimiento. En el siglo XIX va a ser importante, ya que por estudiar las sociedades humanas el autor empieza a darle importancia a la gente de esa época en sus relatos y narraba las características de estas sociedades.
La Psicología se formó en el mismo tiempo que la Sociología, teniendo la misma percusión en el siglo XIX, e influye en la novela analizando la memoria, el amor obsesivo, entre otros.
La novela es una percepción literaria y que además dentro de esta hay una Lógica temporal y posee un punto de vista móvil.

MOVIMIENTO LITERARIO: REALISMO

Se trata de una narrativa encabalgada entre dos tipos de literatura; una intimista y otra llamada de realismo social, dualidad expresada en el personaje protagónico. No obstante, de manera precisa, se trata de un cuestionamiento pasivo y benevolente de la literatura social desde el tipo de literatura más intimista y personal; las aparentemente humildes y personales historias insertas en la cotidianidad, no obstante, tienen como referente los grandes problemas que no cuestionan, ni se encaran “de frente”.

Para la mayor parte de los críticos la ubican dentro del movimiento REALISMO, porque la obra refleja algunas de las particularidades de un determinado período de nuestra historia social.

Características del Realismo presentes en la obra.

1. Acercamiento a la realidad. Alfonso, protagonista de la obra, relata su propia historia a su amigo Quincho, diminutivo de Joaquín, autor de la obra. En ella involucra lugares propios de nuestro país.

2. Problema que conlleva a una visión problemática de la realidad: La historia de Alfonso pone en evidencia la división de clases sociales, la incomprensión y la incomunicación del hombre en una sociedad clasista.


3. Se narran hechos cotidianos. La obra relata la vida cotidiana de Alfonso: sus alegrías, sus travesuras, sus ideales y sus fracasos.

4. Presencia de personajes humildes: Alfonso, Teresa, Pedo de Culebra e Infantina son personajes del pueblo.

CONTEXTO SOCIOCULTURAL

La década de los sesenta es una época en la cual nuestro país vive las consecuencias del proceso integracionista propiciado por la Ley de Fomento Industrial y el Mercado Común Centroamericano.

La burguesía agroexportadora entra en una etapa de decadencia no sólo en el campo ideológico sino también en el rol productivo del país, pues su mismo carácter le imposibilita incorporarse realmente a la actividad industrial. Surge, entonces una burguesía gerencial, ligada fuertemente al capital extranjero, que imposibilita el crecimiento autónomo de una industria nacional.

La nueva tecnología provoca a la vez una fuerte tendencia a la desocupación, dada la economía de mano de obra. Desaparecen importantes sectores de la pequeña empresa artesanal. Los nuevos grupos intelectuales son víctimas de la industrialización: sufren dificultades para educarse y profundas limitaciones para proyectarse en la vida social, política y cultural del país.

Alfonso, el protagonista del relato, canaliza toda esta situación, a través de su frustrada vida como artista y como persona. Además su soledad e individualismo dan pie a pensar no solo en la desorientación de los sectores medios y en la poca oportunidad gremial que ofrece la clase gerencial, así como la inestabilidad laboral provocada por el nuevo proceso productivo.



ANEXOS

La hoja de aire como la búsqueda imposible



El texto de Joaquín Gutiérrez, La hoja de aire, plantea, a partir del regreso de un costarricense a su patria, la búsqueda de la mujer amada y el fracaso que esta búsqueda implica. Alfonso no logra cuajar la búsqueda de Teresa, aunque la locura que lo gobierna le permite continuar el imposible hallazgo. El desencuentro que se manifiesta con cada uno de los que cruzan su camino no es más que el prólogo de lo que ha de significar su regreso a Costa Rica. La literatura plantea, en esta corta novela, lo que ha de ser la no renuncia a un sueño imposible: el encuentro con el pasado y la negación de un presente que lo despoja, pero al cual enfrenta refugiado en la esperanza. El texto es, por lo tanto, el desarrollo de esa esperanza que comporta Alfonso.

En la narrativa costarricense de la segunda mitad del siglo XX, surge con fuerza el nombre de Joaquín Gutiérrez. Una serie de novelas de este autor responde a su posición ideológica. Este gran escritor, y maestro ajedrecista, a cuya autoría responden Puerto Limón, Murámonos Federico, Te acordás hermano, Te conozco, Mascarita, Cocorí y otras, ocupa un espacio dentro de una textualidad que emerge con gran fuerza en el acontecer literario costarricense como tal. El eterno viajero se posesiona de un lugar en el panorama de la narrativa de nuestro país, a partir de la cual se consagra como uno de los grandes exponentes de nuestra producción cuentística y novelística.

En relación con el texto que nos plantea este artículo, fue escrito en el año 1968 y consiste en una narración corta, con un personaje clave que presenta su historia a un escucha que corresponde al propio Joaquín Gutiérrez. El texto, por lo tanto, se desdobla entre ficción y realidad, dando paso a la interiorización del personaje y a la presencia del carácter psicológico de este, que ya ha trabajado Gutiérrez en Puerto Limón, por ejemplo, y de la cual es uno de los impulsores en la narrativa costarricense. Esta nueva dimensión de la elaboración textual se convierte, junto con la obra de Yolanda Oreamuno, La ruta de su evasión, en un nuevo orden desde el cual el personaje adquiere una nueva visión de su entorno, desde la que el lector reconoce los conflictos internos que permean al personaje, y de los cuales este mismo es incapaz de dar cuenta plena.

El texto propiamente está cruzado por la desesperanza y la nostalgia, por la derrota, pero también por la búsqueda permanente del pasado, que se convierte en la búsqueda fracasada de una realidad ya desposeída para el personaje.

Los personajes, pocos, dicho sea de paso, van tejiendo la historia alrededor de un eje básico: Alfonso es el centro de la historia y el narrador de una diégesis que pretende exorcisar a partir de la liberación del lenguaje como expresión de un saber que lo hace ser incomprendido por los otros, pues el texto lo esboza como el único que va en pos de una búsqueda de la que los demás carecen, ya que se adecuan a un presente en el cual se hacen y deshacen con el pasar de los días. Los otros están enseñoreados en el conformismo del dejar pasar, mientras que el "buscador" en realidad se mueve en un perenne ir y venir en pos de un objetivo que no logra culminar y que incluso ya lo ha hecho huir una primera vez.

La crítica manifiesta al vacío cultural en el cual se debate nuestro país se torna en una especie de leit motiv que gobierna el texto desde su inicio. La derrota parece ser no solo la del personaje sino la de una nación que se debate en la hipocresía, la mentira, la incultura, la ignorancia y el vacío de metas. Alfonso escapa a ese entorno, lo cual lo margina y hace que la sociedad se vuelva hostil hacia él. Su búsqueda interior no debe ser solo la propia, sino la de una nación sumida en el pasado, casi similar al que encuentra después de muchos años.

La somnolencia se abate sobre Costa Rica. Las pesadillas que gobiernan a Alfonso corresponden, de alguna manera, al vacío que se agiganta al volver a su patria. De allí que, tal como él mismo lo señala, su enfermedad radica en pensar y en recordar. Su dolor se mueve en el plano de lo psicológico más que en el físico. Ese vacío que lo posee, sin embargo, lo lleva dentro en la medida en que es un incomprendido, pues como actor fracasa en Méjico, no por falta de talento, sino por el rechazo de que es objeto debido a su nacionalidad. El dolor mayor es volver a la patria y no ser aceptado por los suyos. La hoja de aire que es él, se torna más y más persistente, aun contra lo que espera en su país. Esta metáfora de su existencia y su constante deslizarse de un lugar a otro se convierte en el pre-texto de la diferencia en la cual se construye. Alfonso es diferente, pues en su búsqueda inencontrada no halla más que la negación de los demás y ello lo aísla, por lo cual reconfirma su condición de hoja, que se mueve al vaivén de una especie de destino, en procura de una construcción vital que se le vuelve inasible, aun más en un medio que se torna en exceso conformista para su inquieto espíritu.


JOAQUÍN GUTIÉRREZ MANGEL, UN AUTOR COMPROMETIDO CON LA REVOLUCIÓN SOCIAL

Hemos entrado de lleno en el siglo XXI, un siglo en el que esperábamos disfrutar de todos los adelantos de la cultura universal, en donde los impetuosos avances de la ciencia y la técnica estuvieran al pleno servicio del género humano, en aras claro está, de mejorar día con día de modo sustancial la calidad de nuestras vidas.

Ese ha sido, es y será nuestro deseo perenne, y ese fue el "leiv motif" que le dio sustancia y sentido a la existencia del escritor Joaquín Gutiérrez Mangel, por eso su vida fue una eterna lucha por los principios de la justicia social, la solidaridad humana y un acérrimo enemigo del atropello de los pueblos por parte de las potencias poderosas, porque él fue un convencido de que “la humanidad camina inexorablemente hacia la internacionalización de la cultura y que en la gran escalinata de la historia mundial se vencen los límites de las naciones y los peldaños de las épocas”.

Hoy por hoy, cuando nos aprestamos a celebrar el IX Congreso de Filología, Lingüística y Literatura en homenaje a don Joaquín Gutiérrez, el mundo vive temeroso en medio de un conflicto bélico que ha empezado pero que nadie sabe cuándo va a concluir, y como siempre en toda guerra son los niños y niñas, jóvenes, adultos, quienes sufren los vejámenes que la misma provoca, entonces lamentablemente aquel ideal de que la ciencia y la técnica sea en beneficio de toda la humanidad sin distingos de ninguna índole continúa siendo una utopía, porque esa ciencia y esa tecnología está en manos de unos pocos que con su prepotencia y soberbia quieren conducirnos a otro holocausto, de ahí que sea certera la apreciación del periodista Gilberto López, cuando afirma "... quizás no sea inútil echar una mirada hacia otros factores que irritan a los pueblos y provocan tensiones, evidentes en las imágenes disponibles, en las que la riqueza de los medios de destrucción en el aire, chocan con la pobreza de los medios de subsistencia en la tierra”.

He hecho referencia a esta situación del mundo de hoy, porque sé que si don Joaquín Gutiérrez Mangel estuviera entre nosotros, ya hubiera levantado su voz de indignación por esta barbarie guerrerista, porque él en su vida cotidiana siempre levantó el emblema de que “nada de lo que es humano me es ajeno” y como sentenciaba el viejo Carlos Marx: "No se trata de interpretar el mundo que es lo que se ha hecho hasta hoy, sino que lo fundamental es transformarlo”.

Y es que, en Joaquín Gutiérrez Mangel a través de toda su obra y su acción política nos encontramos con el artista el cual concibe que “el arte debe contribuir al desarrollo de la conciencia humana, al mejoramiento del orden social" o sea desplaza de su quehacer humanístico la concepción idealista de observar y analizar el arte por el arte, porque como él enfatiza "...sí, el arte es una forma de conocimiento de la realidad”.


EL SER SOCIAL DETERMINA LA CONCIENCIA

Vivir en aquel trópico húmedo, interiorizar aquellas experiencias de su niñez en el seno de una familia de clase media, conocer paso a paso los avatares de su padre por lograr mejorar la calidad de vida, fueron sin la menor duda elementos que coadyuvaron para que desde muy temprana edad Joaquín Gutiérrez Mangel, fuera forjando una conciencia crítica de lo que sucedía en su entorno.

En esas condiciones objetivas, con un padre polifacético el cual laboró desde hacer las denominadas tabletas de "cuechas" (cacao con tabaco), fabricante de escobas, profesor de inglés, burócrata de la municipalidad de Limón, bananero nacional y político, eso tuvo una influencia muy marcada para que aquel niño abrigara en su corazón el deseo de vivir en una sociedad justa y equitativa.

Dentro de los diferentes menesteres de su padre, hay uno que es esencial y es e de haber sido productor de banano en pequeña escala, porque si bien es cierto, esto permitía un nivel de confort en sus obligaciones familiares, también debe tenerse muy en cuenta que la producción bananera en todos sus extremos estaba bajo la égida de la United Fruit , o sea, los productores nacionales pequeños o medianos, tenían que estar sometidos a las reglas impuestas por la compañía bananera, ella decidía a quienes les compraba banano cuánta cantidad y a qué precio, vale decir, una relación de dependencia muy fuerte.

No es casual entonces que durante la gran huelga bananera nacional de 1934 dirigida por el incipiente Partido Comunista en las plantaciones del Atlántico, no sólo se recibiera el apoyo del proletariado agrícola, sino que fue esencial el rol que jugaron los productores nacionales (pequeños y medianos), pues ellos también tenían sus propias reivindicaciones.
Todo ese contexto, más la influencia de las corrientes de pensamiento durante ese lapso histórico fueron un sello indeleble, él mismo nos lo dice. “Así, en esos primeros decenios del siglo 20, hizo su entrada en Costa Rica, en puntas de pie, el pensamiento de Karl Marx, de Sigmund Freud, de los esposos Curie, Max Planck, Iván Pavlov y los latinoamericanos como Martí, Hostos, Sarmiento, Zapata y Sandino...”

De ahí que, se pueda afirmar que en el caso el escritor Joaquín Gutiérrez Mangel, su acervo revolucionario en absoluto tuvo como base la casualidad, sino que la realidad objetiva con sus pro y sus contra, con sus encuentros y desencuentros, fueron el asidero de su conciencia revolucionaria, bien podemos decir que éste es un caso muy concreto en donde se demuestra que "no es la conciencia la que determina el ser social, sino que es el ser social el que determina la conciencia."

SU PRÁCTICA POLÍTICA EN PLENA JUVENTUD

En Costa Rica, el desarrollo de las ideas políticas de corte socialista, antiimperialista, patrióticas, comenzaron a gestarse en la segunda década del siglo veinte
Fueron los maestros e intelectuales Joaquín García Monge, Omar Dengo, Carlos Gagini. Aniceto Montero, Carmen Lyra, quienes comenzaron a sembrar las inquietudes sociales en la sociedad de la época. En ese entonces no existían ni Código de Trabajo, Seguro Social, Garantías Sociales, era la época de auge del liberalismo político y económico del “dejar hacer, dejar pasa”.

Las ideas de avanzada en ese momento eran difíciles de ser asimiladas por la población, pues también la Iglesia Católica mantenía posturas muy conservadoras, por ejemplo el padre Rubén Odio Herrera, años después Arzobispo de Costa Rica, advirtió en aquellos días: “que si el comunismo triunfaba, al día siguiente en todos los postes de alumbrado eléctrico colgarían los cadáveres de los ciudadanos adversarios de esas ideas exóticas”.

No obstante esas posturas, las ideas socializantes paulatinamente iban calando en la conciencia de algunos sectores de la población, y ese nivel de madurez se reflejó en hechos concretos como a ley de promulgación de la jornada laboral en ocho horas, el surgimiento del ideario político de don Jorge Volio quien fundó el Partido Reformista, el nacimiento del Partido Comunista

Fue en ese contexto que el joven liceísta Gutiérrez Mangel, se dio a la tarea de materializar sus ideas, y para el cumplimiento de tal propósito fundó la primera organización juvenil contestataria en nuestro país, el “Ala Izquierda Estudiantil”, en esta tarea trabajó al lado de Manuel García Valverde. Luis de la Ossa, Francisco Quirós, Guillermo Coto Conde, José Merino y Coronado, siendo esta organización el antecedente inmediato de la formación de la Juventud Comunista.

Siempre en plena juventud con una y miI inquietudes, Gutiérrez Mangel valora el aporte dado por el Partido Reformista, Partido Comunista, Partido Republicano Nacional, por ello él expresó con su conducta diáfana: “Y algo muy tico, yo que era volista y ahora morista, pasé a ser por unos días ricardista”.




UN REVOLUCIONARIO INTERNACIONALISTA

Yo no sé porque, desconozco las razones o más bien es una apreciación muy subjetiva, pero he podido apreciar que las personas que nacen en los puertos. Tienen a lo largo de su vida una visión de mundo mucho más amplía. Son más osados, quizás sea la influencia que tiene en ellos el vivir a la par del mar y el sentimiento de libertad que genera observar el ir y venir de las olas, de la brisa marina que inyecta una energía muy particular, y por tanto, creo que el porteño del Caribe Joaquín Gutiérrez Mangel, no escapó a ese espíritu libertario, y a esa particular idiosincrasia de quienes vienen al mundo arrullados por el murmullo de las olas.

En plena juventud se trasladó a la hermana República de Chile, allí se incorporó al trabajo revolucionario en un período difícil, vale decir, durante la dictadura de González Videla quien desde el año 1946, prescribió al Partido Comunista de Chile. En condiciones de gran adversidad, Joaquín Gutiérrez Mangel se mantuvo enhiesto en el trabajo clandestino de las revolucionarios chilenos.

Luego, trabajó como periodista de planta del Diario El Siglo, periódico oficial del Partido Comunista de Chile; iniciándose la década de los años sesenta, en plena guerra fría, en un momento en que la humanidad estuvo al borde de la tercera conflagración mundial dado el enfrentamiento entre los Estados Unidos de América y la Unión Soviética, por la actitud prepotente y deshumanizante de la administración norteamericana hacia el gobierno revolucionario de Cuba (abril 1961 — octubre 1962), él se trasladó a Moscú, como corresponsal del periódico para el que laboraba.
Precisamente en un reportaje que él envía desde Moscú, el 2 de mayo de 1963, titulado “Cuba: la Fuerza del Ejemplo’; nuestro escritor, apuntó: “¿Por qué temen tanto a Cuba los imperialistas? ¿Por qué se arrebatan la palabra el senador de Minnesota y el senador de Arkansas para gritar desaforadamente que a Cuba hay que aplastarla, estrangularla, ponerla en cuarentena como a los leprosos de la Edad Media, bloquearla, difamarla, calumniarla, matar de hambre a todos sus habitantes, rociarlos después con bencina y hacer una pira gigantesca con toda la isla heroica? ¿ Qué pasa con Cuba capaz de desatar semejante histeria?... ¿ Cómo es posible ese cuadro de histeria frenética, mientras el pueblo cubano se dedica a cortar caña, sembrar tabaco, enseñarle a leer a los niños, construir nuevas viviendas para los guajiros, elevar la técnica de sus obreros, desecar pantanos y bañarse plácidamente en el mar Caribe?” .

Por otra parte, ese período que Joaquín Gutiérrez Mangel, estuvo en la Unión Soviética, se caracterizó por el esfuerzo del Partido Comunista de la Unión Soviética de desestalinizar la sociedad soviética, de abrir espacios en diferentes órdenes de la vida de ese país, después de haber vivido la era de Stalin (1923-1953). Refiriéndose a esta situación, en otro reportaje que se llama “Los artistas le escriben a Jruschov”, fechado el 10 de marzo de 1963, el autor nos advierte: “Sin duda, ahora reina en la URSS, para las artes, un clima incomparablemente más favorable que en la época de Stalin. Respirando ese clima, la intelectualidad soviética deja la impresión de un convaleciente que sale al sol por primera vez después de una larga enfermedad y siente de nuevo la sangre correr gozosa por las venas”.

Trabajó también en la República Popular China, como traductor de las obras de Mao Tse Tung del inglés al español, no hay duda que fue una experiencia en grado sumo enriquecedora para su acervo revolucionario.

Luego en plena guerra de Vietnam, se trasladó a ese país como periodista para cubrir dicho conflicto bélico, estando ahí tuvo la oportunidad de conversar con el máximo dirigente vietnamita, Ho Chi Minh, quien convencido de la trayectoria revolucionaria de su pueblo, le manifestó al periodista Gutiérrez “El Plan Taylor ha fracasado, el Plan McNamara correrá la misma suerte. Aunque hagan venir la cantidad de soldados que quieran, nuestro pueblo está decidido a combatirlos y vencerlos. La guerra puede durar mucho, pero al final venceremos. Nadie puede doblegar a todo un pueblo que se decidió a morir o conquistar su libertad, su independencia y su integridad territorial venceremos y entonces reconstruiremos el país y lo haremos diez veces más hermoso”.

De regreso a Chile continuó su trabajo de escritor y periodista; tuvo la suerte de vivir aquellos años agitados, cuando los sectores populares chilenos dieron una muestra de un nivel de conciencia revolucionaria muy elevado, y, desarrollando la lucha de clases dentro de los cánones de la democracia burguesa, fueron capaces de llevar al Gobierno de la República, a la Unidad Popular y a su Presidente el compañero Allende.

Joaquín Gutiérrez Mangel. tuvo el honor de ser designado por el propio compañero Presidente Salvador Allende, Director de la Editorial Quimantú, que fue una editorial que tuvo como objetivo central, publicar de manera masiva textos de cultura general, para lograr que las grandes mayorías de la sociedad civil tuvieran acceso a conocimiento, -recuérdese que Chile es un país con un nivel cultural muy elevado- pero el gobierno revolucionario tenía entre sus planes elevar a nuevos planos ese nivel cultural; ahí, el escritor y revolucionario Gutiérrez Mangel cumplió con creces, pero su tarea fue truncada por la noche negra del fascismo impuesta por la administración norteamericana, los monopolios extranjeros, Augusto Pinochet y sus secuaces traidores de la patria.

GERARDO CONTRERAS




BIBLIOGRAFÍA

Alvarado Vega, Oscar Gerardo. La hoja de aire como la búsqueda imposible. En: Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica

Colección del Semanario Libertad correspondiente a los años 1982,1983, 1984, 1985, órgano oficial del Partido Vanguardia Popular, San José, Costa Rica.

ICER. El maestro en Casa. Español 2. Educación diversificada a distancia y Bachillerato por madurez suficiente. San Josè, Costa Rica, Editorial ICER, 2004.

Oviedo, Lucrecia. Joaquín Gutiérrez novelista. San José, Editorial Costa Rica, 1993.
Rojas, Margarita et al. 100 años de literatura costarricense. Ediciones FARBEN, San José, Costa Rica, 1995.
Varela Barboza, Marubeni y Sandino Angulo, Walter. Español 11º Año. Heredia, Costa Rica. Ediciones Marwal de Heredia, 1997.

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