lunes, 24 de octubre de 2011

ANÁLISIS DE EL REINO DE ESTE MUNDO

EL REINO DE ESTE MUNDO




-Alejo Carpentier-
(Novela)


CONTENIDO

Alejo Carpentier
Estudio de El reino de este mundo
Argumento de la obra
Organización secuencial (resumen capitular)
Mundo mostrado (Espacios)
Espacio físico
Espacio histórico
Espacio mítico: el vodú
Espacio religioso
Espacio ético
Espacio económico
Espacio social
Planos narrativos
Registros del habla
Personajes
Relación texto - contexto
Género literario: novela
Movimiento literario: realismo
Contexto sociocultural
Intertextualidad

ANEXO

Rasgos de la ironía en El reino de este mundo

BIBLIOGRAFÍA



ALEJO CARPENTIER
Alejo Carpentier y Valmont (n. La Habana, 26 de diciembre de 1904 - m. París, 24 de abril de 1980) Novelista, periodista, ensayista y musicólogo cubano, influyó notablemente en la literatura latinoamericana durante su famoso periodo de auge. A pesar de su corta producción literaria, está considerado como uno de los artífices de la renovación de la literatura latinoamericana, en particular a través de su estilo de escritura, que incorpora todas las dimensiones de la imaginación —sueños, mitos, magia y religión— en su idea de la realidad.
Carpentier era hijo de una profesora de idiomas rusa y un arquitecto francés. A los 12 años se trasladó con su familia a París y asistió al liceo de Jeanson de Sailly, donde empezó a estudiar Teoría de la Música. A su regreso a Cuba comenzó estudios de Arquitectura, los cuales nunca completó. En 1924 empezó a trabajar como periodista en la revista Carteles y colaboró con los movimientos de izquierdas, en 1927 fue encarcelado durante siete meses por haber firmado un manifiesto en contra del dictador cubano Gerardo Machado y cuando salió de la cárcel se exilió en Francia con la ayuda del poeta Robert Desnos, permaneciendo en este país por once años. Allí le presentaron a los surrealistas, André Breton, Paul Eluard, Louis Aragon, Jacques Prévert y Antonin Artaud. Mientras residía en Francia realizó varias visitas a España, durante las cuales desarrolló su fascinación por el Barroco.
Después de una breve visita, que realiza en 1936, Regresa a Cuba en 1939 en donde por muchas años realizó programas radiales. En una ocasión asistió a una ceremonia vudú, lo que despertó su interés por el Afro-cubanismo. Llevó a cabo importantes investigaciones sobre la música popular cubana. En 1943 conoce al actor Louis Jouvet quien le invita a realizar un viaje, crucial para él, a Haití, donde visitó la fortaleza de La Ferrièr y el Palacio de Sans-Souci, ambos construidos por el rey negro Henri Christophe, y en donde Carpentier encontró el sujeto de su novela: El reino de este mundo, que se trata del monarca haitiano Henri Christophe.
Carpentier, ampliamente conocido por el estilo barroco de sus escritos y su teoría de "lo real maravilloso", tiene entre sus obras más famosas Ecue-yamba-o! "Alabado sea el Señor" (1933) sobre el folclore y mitología afrocubanos, El reino de este mundo (1949) y Los pasos perdidos (1953). Fue en el prólogo de El reino de Este Mundo, una novela sobre la Revolución haitiana, en el que describió su visión de "lo real maravilloso" o lo maravilloso real, que algunos críticos interpretan como sinónimo del Realismo mágico.
De 1945 a 1959 vivió en Venezuela, visitando a algunas inhabitables zonas cerca del río Orinoco lugar que, obviamente, le inspiró para su anónimo país sudamericano en el que sitúa buena parte de Los pasos perdidos.
Regresa a Cuba tras la Revolución de 1959 y trabaja como director de la Imprenta Nacional y desempeñó diversos cargos diplomáticos para el gobierno revolucionario. Carpentier recibió la influencia directa del surrealismo, y escribió para la revista Révolution surréaliste, por encargo expreso del poeta y crítico literario francés André Breton. Sin embargo, mantuvo una posición crítica respecto a la poca reflexiva aplicación de las teorías del surrealismo e intentó incorporar a toda su obra la maravilla, una forma de ver la realidad que, mantenía, era propia y exclusiva de América. A pesar de su corta producción narrativa, Carpentier está considerado como uno de los grandes escritores del siglo XX. Él fue el primer escritor latinoamericano que afirmó que Hispanoamérica era el barroco americano abriendo una vía literaria imaginativa y fantástica pero basado en la realidad americana, su historia y mitos. Su lenguaje rico, colorista y majestuoso está influenciado por los escritores españoles del Siglo de Oro y crea unos ambientes universales donde no le interesan los personajes concretos, ni profundizar en la psicología individual de sus personajes, sino que crea arquetipos —el villano, la víctima, el liberador— de una época. En 1977 recibe el Premio Cervantes y en 1979 el Premio Médici francés. Murió en 1980 en París, donde era embajador de Cuba.
Otras obras [editar]
• El reino de este mundo (1949)
• Los Pasos perdidos (1953)
• Guerra del Tiempo (1958)
• El siglo de las luces (1962)
• La ciudad de las columnas (1970)
• El recurso del método (1974)
• Concierto barroco (1974)
• La consagración de la primavera (1978)
• El arpa y la sombra (1979)
• "Viaje a la semilla"

ESTUDIO DE LA NOVELA EL REINO DE ESTE MUNDO, DE ALEJO CARPENTIER

ARGUMENTO DE LA OBRA

Cuando joven Ti Noel escuchaba fascinado los mitos de Mackandal, un negro rebelado contra los blancos. Estas historias, ocurridas en los grandes reinos africanos donde hombres y animales se ayudaban mutuamente y donde los héroes eran capaces de manipular mágicamente los elementos, alimentan las ansias de libertad de los esclavos, quienes se lanzan a la lucha y proclaman la rebelión, envenenando al rebaño y la gente. Mackandal, investido de Altos Poderes, puede transformarse en animal de pezuña, en ave, pez o insecto.

Aunque el alzamiento fracasa y Mackandal perece en la hoguera de los amos franceses, los esclavos creen en sus poderes, que cantan al son de los tambores por todos los rincones de la isla, poseídos de una fe colectiva inquebrantable.

Pasan los años, y un maduro Ti Noel asiste con nuevas esperanzas a la rebelión del caudillo Bouckman, el jamaicano que trae las noticias de una lejana revolución francesa que ha declarado ilegal la esclavitud, pero que no consigue imponer sus teorías en Haití. Después de batallas perdidas, fracasos, represiones y peligros sin fin, Ti Noel emprende el regreso a la hacienda de su juventud por una tierra en que la esclavitud (eso cree) ha sido abolida para siempre. Pero un día se detiene a contemplar maravillado el espectáculo más inesperado en su larga existencia: el Palacio de Sans-Souci, que miles de esclavos negros vigilados por húsares negros construyen para el rey negro de Haití, Henri Cristophe, el nuevo tirano, antiguo cocinero de una posada de Ciudad del Cabo.

Había largos cobertizos, una cúpula asentada en blancas columnas, terrazas, estatuas, arcadas, jardines, pérgolas y laberintos de boj. Jóvenes capitanes de bicornio, constelados de reflejos, sonaban el sable sobre los muslos en la explanada de honor. A las ventanas se asomaban damas coronadas de plumas. Pero, cuando Ti-Noel está admirado, un garrotazo en el lomo inicia su vuelta a la esclavitud. Deberá trabajar para el rey Christophe en la construcción de una fortaleza, más impresionante que el palacio: el castillo de La Ferrière. Ésta se alza en la cima del Gorro del Obispo, florecida de hongos encarnados, mole de ladrillos tostados, levantada más arriba de las nubes, con tales proporciones que las perspectivas desafiaban los hábitos de la mirada. Henri Christophe instaura allí una corte napoleónica, rica de entorchados y libreas doradas, reluciente de uniformes y botas de charol.

Allí hace tocar a las bandas militares las músicas europeas y ordena cuando le place la muerte de un perezoso o la ejecución de los peones tardos. Pero su reino es efímero, un decorado falso de imitación europea, con disciplinas impuestas sin sentido y falaces emulaciones de otros poderosos del Viejo Mundo.
Un día los tambores del relevo de guardia suenan con ritmos aciagos para el primer rey negro de Haití, desacompasándose en tres percusiones distintas producidas, no ya por los palillos, sino por los dedos sobre los parches. Están tocando el manducumán, que anuncia el fin de la monarquía. En la noche "truenan los tambores radás, los tambores congós, los tambores de Bouckman, los tambores de los Grandes Pactos, los tambores todos del Vudú, en vasta percusión que avanzaba sobre Christophe, apretando el cerco".

El rey, asediado por los rebeldes, se suicida en la soledad de sus vastas habitaciones.

Ti Noel reemprende la vuelta a su antigua hacienda, un largo peregrinar de sufrimientos, porque ahora surgen nuevos amos en las llanuras del Norte: son los Mulatos Republicanos, que declaran obligatorias las tareas agrícolas y reclutan otra vez a los esclavos. Esta nueva aristocracia se apoderaba de las antiguas haciendas, de los privilegios y de las investiduras. El látigo no cesa. Amos blancos, amos negros y amos mulatos: "El anciano comenzaba a desesperarse ante ese inacabable retoñar de cadenas, ese renacer de grillos, esa proliferación de miserias, que los más resignados acababan por aceptar como prueba de la inutilidad de toda rebeldía. Ti Noel temió que lo hicieran trabajar sobre los surcos a pesar de su edad, pero el recuerdo de Mackandal volvió a imponerse en su memoria".

Y el anciano esclavo reflexiona en torno al destino del hombre "Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros, que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada. Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, pues allí todo es incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo".

RESUMEN CAPITULAR

-I-
I. LAS CABEZAS DE CERA

La novela comienza hablándonos sobre Ti Noel, un esclavo negro, y su amo Monsieur Lenormand de Mezy, obviamente blanco.
El esclavo tenía pericia en entrenar potros y era por esto que su señor lo apreciaba. En su caminata por el pueblo de Cabo Francés, se detuvieron en una barbería, la cual tenía cuatro cabezas de cera en su vitrina adornadas con pelucas. Ti Noel fijó su atención en éstas, admirándolas por un rato, pero lo que le pareció aún más interesante y gracioso fue que la carnicería colindante exhibiera cabezas de terneros desolladas. Esto lo llevó a imaginarse las cabezas de cera preparadas para un banquete, es decir, servidas como comida; arregladas y sazonadas para la ocasión.
Fue en ese momento cuando divisó en un local más allá de la carnicería otras cabezas colgadas. Eran estampas europeas, con reyes grabados en ellas, todos blancos y todos majestuosos. Pero lo que verdaderamente le gustó fue un grabado de cobre que estaba al final, éste representaba un hombre blanco siendo recibido por gente negra en medio de una selva. Luego de preguntarle al encargado, éste le explicó que era un rey del país de los esclavos. Al recibir esta información, Ti Noel recordó a un amigo de la hacienda de su amo, llamado Mackandal, quien era otro esclavo y conocía muchos cuentos e historias que a Ti Noel le hacían vincularse con su raza. Entonces, hizo un paralelo entre los nobles blancos y los nobles negros. Él afirmaba que los de su raza eran mucho más sagaces y tozudos -y a la vez valientes- que los caucásicos. En eso, su amo compró una cabeza de ternero, se lo pasó a su esclavo y él, resignadamente la llevó en sus brazos arriba de su caballo, recordando aún a su amigo de la hacienda.

II. LA PODA

Este breve capítulo tiene como escenario la hacienda, más específicamente el lugar donde estaba el molino, que era arrastrado por el más viejo de los corceles del amo. Ti Noel estaba junto a Mackandal, escuchando un relato de éste, quien describía comparativamente a Cabo Francés con las ciudades de Guinea. De pronto, el viejo caballo cayó fatigado sobre sus patas delanteras, haciendo que el trapiche atrapara un brazo de Mackandal y escuchándose un grito desgarrador. El amo, al llegar, mandó a buscar el machete para proceder a la amputación.

III. LO QUE HALLABA LA MANO

Luego de que le fuera amputado su brazo, Mackandal fue destinado a hacer trabajos menores. Por la falta de ocupación, él se dedicó a admirar plantas de todo tipo, semillas, hasta hongos. Todo esto lo metía a una bolsita de cuero y lo llevaba donde una vieja que vivía en el valle: Mamán Loi. Con ella, Mackandal charlaba sobre los hongos y semillas e incluso sobre mezclas entre humanos y animales y supuestas licantropías. Ti Noel concurría a veces a estas reuniones, y se impresionaba por lo extraño del lugar y por la vieja, que no se quemaba al meter las manos al aceite hirviendo.
Cierto día, a Mackandal se le ocurrió la idea de hacer probar a un perro del amo un hongo que recientemente había analizado, y que por desgracia fallecería al momento. Al día siguiente el amo lo llamó y éste se dio cuenta de que se había escapado por miedo a represiones. El amo no lo mandó a buscar, declarando que un manco no era peligroso para nadie.


IV. EL RECUENTO

Ti Noel se sentía muy apenado con la desaparición de Mackandal, ya que su partida significaba también la partida de todo ese mundo maravilloso que relataba. Ti Noel se aburría de la vida monótona que llevaba y lloraba mucho en las noches, hasta que un día se encontró con la viejita del valle, quien tenía un recado de Mackandal. El esclavo siguiendo las indicaciones penetró dentro de una lúgubre cueva, llena de cosas extrañas y pociones que lo asombraban, y en el fondo divisó a su amigo. Ahí se dio cuenta de todo el trabajo que Mackandal había realizado desde la noche de su fuga, esparciendo recados a lo largo de la hacienda y en otros lugares también, y adquiriendo colaboradores para su obra. Ti Noel por fin entendió para que lo quería su amigo. Es así como un día, dos de las mejores vacas del amo fallecieron inusitadamente, dando éste una explicación absurda para ocultar la fechoría de haber envenenado al ganado.

V. DE PROFUNDIS

Pero el veneno no sólo se difundió entre el ganado, ya que también arrasó con familias enteras, y mucha gente de toda la comarca. Los campos hedían a carroña y el veneno se expandía cada vez más rápido.
Un día, cierto esclavo por miedo a ser dado de baja, habló y delató a Mackandal. Explicó que había sido investido con poderes del más allá y que su objetivo era crear un nuevo reino de negros libres, matando a todos los blancos para cumplirlo.

VI. LAS METAMORFOSIS

Luego de la delación, la muerte recobró su vida normal, ya que Mackandal se había escondido por temor a que lo persiguieran. Durante varias semanas, soldados y gente de la comarca registraron los campos, sin encontrar nada, y se empezaron a apaciguar en la tarea de búsqueda. Varios meses pasarían sin señales del manco.
Los negros, sin embargo, sabían que Mackandal no se había escondido, sino que se ponía disfraces de animales para camuflarse y así vigilar las acciones. Ahora, sus poderes eran ilimitados, podía convertirse en lo que quisiera. Además, una negra parió un hijo con cara de jabalí, todo por obra suya. Algún día el manco daría la señal para la insurrección negra, y ese sería el día en que los blancos caerían de sus sitios. Pero incluso así, pasaron cuatro largos años de espera. Se supo entonces, que Mackandal habría vuelto nuevamente a su faceta de hombre, escondiéndose en su guarida.

VII. EL TRAJE DE HOMBRE

En la hacienda estaban prestos a celebrar la Navidad, debido al matrimonio del amo con una viuda devota. Pero Ti Noel no estaría presente para esa fiesta, ya que escaparía hacia una hacienda vecina, donde solo entre gente de su raza celebrarían felices. En la mitad de la fiesta, Mackandal se apareció con su forma humana. Lo llaman Mackandal Hombre, El Manco, El Restituido, El Acontecido. Ti Noel lo veía por primera vez luego de sus metamorfosis. Luego se pondrían a cantar himnos de su raza, que exclamaban penas que les causaban los amos, los hombres blancos. La algarabía llegaría a tal extremo que los de la casa los escucharían, y como opresores blancos que eran, los aprehenderían. Incluyendo a Mackandal.

VIII. EL GRAN VUELO

Se había juntado una muchedumbre en la Plaza Mayor para la ejecución de Mackandal. Semejante fiesta, semejante espectáculo, era algo insignificante e inútil para este ser ungido por grandes dioses. Estaba listo para ser ejecutado. Fue así entonces como, burlándose, se transformó en un mosquito y se fue a posar en el sombrero del jefe de las tropas. Nuevamente fue apresado, y amarrado al poste para ser quemado, pero en ese momento, Mackandal comenzó a moverse enajenadamente y gritando conjuros, y se elevó por los aires para ir a dar en medio de la muchedumbre. Luego de la confusión y el desorden, se pudo ver que Mackandal era introducido dentro de las llamas, acabando así con su persona, expirando éste con un grito. Mackandal había cumplido su promesa, permaneciendo en el reino de este mundo. Esto quiere decir que para los blancos, él había muerto, ya que no existía físicamente. Sin embargo, para su gente, él seguía vivo, permanecía omnipresente, ya que su espíritu no podía ser muerto.


- II -
I. LA HIJA DE MINOS Y DE PASIFAE

El amo de la hacienda se casaría nuevamente, debido a la defunción de su segunda señora. Su nueva mujer la había conocido durante un viaje que hizo a París, trayéndola consigo. Ella era una actriz que había fracasado en Europa.
Se habla por vez primera de Henri Christophe, un cocinero emprendedor que había comprado un boliche -La Corona- que servía de albergue a mucha gente acaudalada, quienes alababan con mucha satisfacción la cocina del negro.
Ti Noel ya tenía doce hijos de una cocinera, y la hacienda era más bella que nunca. Sin embargo, el amo se había vuelto borracho, y su mujer, que a veces también se emborrachaba, castigaba constantemente a los esclavos. Ante tanta alteración, los negros de la hacienda seguían reverenciado a Mackandal, ya que por tradición oral se había transmitido la historia. Además, ellos tenían muy en cuenta que algún día el manco regresaría a sus tierras.

II. EL PACTO MAYOR

En medio de un espeso bosque y de una intensa lluvia se realizaba un congreso de esclavos, comandados por un hombre llamado Bouckman, de origen jamaiquino. Él les explicaba que en Europa se había firmado un tratado que daba libertad a los negros, pero que sus amos no cumplirían jamás. Además, encendía a la multitud para que se reivindicaran, y lograran la libertad tan anhelada. Luego de unos sacrificios simbólicos (ya que les daban nombre de amos a los negros que se sacrificarían), se formó el pacto entre hombres de la misma raza para que en ocho días más se diera la señal para la sublevación. Ti Noel volvería en la madrugada a su hacienda, luego de, obviamente, jurar lealtad a Bouckman.

III. LA LLAMADA DE LOS CARACOLES

En el último tiempo había alerta de guerra civil, debido a diversas y nuevas ideas llegadas de Europa que promulgaban la libertad de los negros. Esto había puesto de mal humor al amo y a su señora.
Cierto día, el amo, y con intención de violar a una de sus esclavas, fue a la bodega del tabaco en donde, súbitamente resonó a lo lejos un sonado de trompa de caracol. El amo se escondió cobardemente. Ese llamado sería repetido a lo largo de sus campos, hasta las puertas de su misma casa. Era el llamado a la pelea. Las puertas de la casa principal caerían, y los negros armados matarían a los franceses que se cruzaban a su paso y destruirían imágenes de Dios. Luego de la matanza, los negros saquearían las bodegas, hasta más no poder, aprovechándose ahora ellos de sus amos. Ti Noel subiría ahora a la alcoba de la ama con intención de violarla.

IV. DOGON DENTRO DEL ARCA

Luego de esperar dos días dentro de su escondite, el amo levantó cabeza y salió miedoso por la revuelta. Su casa había sido destruida entera. Sus perreras habían sido quemadas, su gente había sido matada (incluso su mujer). Varios pasaron hasta que escuchó el ruido de una montura, que resultó ser un mensajero francés. La noticia era que la sublevación había sido detenida y su líder había sido dado de baja. La cabeza del jamaiquino Bouckman se estaba pudriendo en la plaza principal de la ciudad del Cabo, en el mismo lugar donde se dio muerte a Mackandal. Se estaba llevando a cabo al mismo tiempo una exterminación de todos los negros. El amo se subió al caballo del mensajero y llegó justo a tiempo para impedir la ejecución de Ti Noel junto a doce esclavos más, que él había evaluado en una gran suma de dinero en los mercados de la Habana. Pidió que no los mataran pero si los castigaran fuertemente. Toda la comarca estaba destruida y la mayoría de los esclavos muertos.
En una conversación con el gobernador de la colonia, el amo se dio cuenta de que todo este tiempo, y en sus narices, los negros habían adorado una religión secreta, propia de su cultura (creencias sobre la divinidad de una serpiente) que alentaba y concordaba con sus rebeldías.
El amo daría un paseo por la plaza, aprovechando de ir a maldecir la cabeza de su líder Bouckmam, y haría un trato con un comerciante, dueño de una embarcación, que lo llevaría a Santiago de Cuba.

V. SANTIAGO DE CUBA

El amo se embarcaría entonces a Santiago de Cuba, llevando a sus esclavos en lo más inhóspito de la embarcación. Al llegar, el amo se dirigió al Tivoli, un teatro donde se realizaban fiestas y donde mucha gente que había emigrado se juntaba. Encontró ahí una atmósfera reconfortante, y se topó con viejas amistades de la colonia que también habían huido. En ese lugar, todo el mundo llevaba una nueva vida, cada uno de ellos despilfarraba su poco dinero que le quedaba y olvidaba las penas y las muertes de sus familiares. Un desorden general envolvía a la ciudad con sus nuevos allegados.

Ocioso, el amo comenzó a vender a sus esclavos para poder pagar la buena vida que llevaba, y ésta le cobraba intereses: estaba cada día más viejo y comenzaba a temerle a la muerte. Acobardado por esto, comenzó a pasar largas horas en la catedral de Santiago, rezando continuamente, y escuchando villancicos de un anciano llamado Esteban Salas. A éste, Ti Noel le guardaba mucho respeto, y cada vez más le tenía mayor aprecio, ya que veía en él reminiscencias del pasado. A la par, los templos de esa ciudad le provocaban lo mismo: esos lugares recargados de cosas (al estilo barroco) le hacían notar una similitud entre su religión autóctona y la que estaba conociendo ahora.

VI. LA NAVE DE LOS PERROS

Hubo un día en que una gran cantidad de perros fueron metidos dentro de un velero. Ti Noel, expectante, preguntó para donde los llevaban. Una voz irónica le respondía que los llevaban a comer negros. El negro corrió calles arriba para contarles la noticia a sus compañeros esclavos que habían llegado junto a sus amos al igual que él, pero ellos le tenían una noticia mucho más importante: la llegada de Paulina Bonaparte a la región.

Se relata toda la conmoción que le producen los paisajes y nuevas emociones a la monarca, y también toda la expectación que ella tenía de conocer el mundo nuevo a su corta edad. Se habla también de la vanidad de ella, al atraer hombres por gusto nada más, haciéndolos soñar con ella muchas veces.

Al final del capítulo, se cuenta la muerte del peluquero francés de la monarca, que muere inesperadamente vomitando sangre, a causa de “un horroroso aguafiestas que había comenzado a zumbar en el ensueño tropical de Paulina Bonaparte”. Esto quiere expresarnos obviamente, el resurgimiento de la plaga venenosa que se había manifestado en un principio.

VII. SAN TRASTORNO

El marido de Paulina, un oficial, llegó un día enfermo, con extraños síntomas nunca antes vistos. Ante el fracaso de los médicos militares, Paulina escuchó los consejos del negro Solimán, los cuales eran muy extravagantes y fieles a las creencias autóctonas. Entre ellos, estaba la oración a San Trastorno. Paulina entonces empezó a creer mucho más en la mirada del mundo del negro que en la europea. Es así como cada día más, Paulina avanzaba hacia el universo de poderes que Solimán invocaba.
Ya consumada por las creencias africanas, y luego de la muerte de su marido, Paulina estaba al borde de la demencia. Se embarcó nuevamente, encontrando por error un amuleto que el negro le había tallado especialmente a ella, que era destinado a abrirle todos los caminos que la condujeran a Roma.

La partida de la monarca simbolizó el abandono de la sensatez de la colonia. El gobernador y todo el pueblo se entregaron a la desesperanza y el desorden cundía en todos lados. Era una orgía que no terminaba. Así es como el gobernador mandó a buscar un navío lleno de perros y otro lleno de serpientes, ambos para matar negros, que eran víctimas del desenfreno general: su matanza era un espectáculo.
En este momento, era el espíritu africano que resaltaba en las penumbras, ya que renovaban la sangre blanca, que iba decayendo debido a su tiranía. Aparecían, por ejemplo, los Padres de la Sabana, sacerdotes negros que eran tan sabios como los sacerdotes franceses, y que ponían mayor énfasis en su ministerio.


- III -
I. LOS SIGNOS

Ti Noel ahora era libre, ya que su antiguo amo (quien murió en la absoluta pobreza) lo había vendido a un terrateniente santiaguino, y éste lo había dejado en libertad debido a recientes tratados para abolir la esclavitud. Había llegado a nuevas tierras, libres también, las cuales se puso a recorrer, dándose cuenta de lo hostiles que eran, ya que tanto la vegetación como la gente eran indiferentes.
A lo largo de su camino se empezó a fijar en una serie de signos (pollos negros degollados, chivos muertos) que significaban que estas tierras habían sido “tomadas” nuevamente por la forma de vivir africana, es decir, lo autóctono de sus tierras ahora estaba enfrente de sus ojos. Se hacía presente la vegetación seca y espinosa de su tierra, y también las creencias Vuduistas. Ti Noel dio gracias al cielo por haber llegado a ese lugar, porque era a tierra donde los negros eran amos y señores.

II. SANS-SOUCI

Siguiendo por el camino, llegó a sus tierras de antaño, donde tantos años había sido maltratado por su amo: la hacienda. Estaba descansando cuando escuchó de pronto un galopar de caballos, Ti Noel los siguió y se asombró con lo que había visto: un enorme palacio y una iglesia de proporciones, que se erguían en medio del campo. Explorando con la vista, divisó unos sacerdotes, unos ministros, unas señoras e incluso reclusos. Lo más importante que vio, y con lo que más se asombró, era que toda la gente que había visto era de raza negra, incluso una imagen de la Inmaculada Concepción. Comprendió entonces que se encontraba en Sans-Souci, la residencia predilecta del rey Henri Christophe, aquel cocinero negro dueño de “La Corona” el albergue de la ciudad. Al mismo tiempo recibía un golpe en la espalda y sería llevado a los calabozos, siendo obligado a trabajar acarreando ladrillos.

III. EL SACRIFICIO DE LOS TOROS

Se hace una descripción del reino en construcción del rey negro y se explica que el sacrificio de los toros de cada día era para que su sangre fuera mezclado con el cemento, con el cual construirían este gran feudo y haría de sus fortificaciones las más invencibles e invulnerables jamás edificadas. Esto llevaba así doce años, doce largos años de esclavitud igual o peor que la recibía Ti Noel en la hacienda de su amo. Peor quizás porque aquí era un negro el que golpeaba y mataba negros, y no el opresor blanco, que incluso no llegaba a matar a sus esclavos. Es decir, se había caído en lo mismo de antes, pero esta vez en una dictadura de negros, entre negros.
Luego se relata la tiranía de Henri Christophe, y sus ansias de poderío, en esa gran fortaleza que estaba construyendo.

IV. EL EMPAREDADO

Cuando la construcción cesó, Ti Noel aprovechó la situación para escapar y se asentó en las antiguas tierras de la hacienda de su amo. Transcurrieron así varios meses, y luego de que los soldados del rey Henri ya no vigilaban, decidió ir a Ciudad del Cabo. Llegando a la ciudad, se dio cuenta de que toda la gente vivía en espera de una muerte, y que todo el pueblo centraba su atención en la calle del Arzobispado. Desde ahí se escuchaban gritos de auxilio, llantos, lamentaciones y aullidos desesperados. Era Cornejo Breille, el confesor del rey Henri. Había sido condenado a morir sepultado en su oratorio, debido a que tenía la intención de escapar a Francia a delatarle todos los secretos negros al rey europeo. Se rumoreaba al mismo tiempo, que otro fraile, el padre Juan de Dios había sido el que había delatado al confesor.
Finalmente, el emparedado de la calle del Arzobispado muere, apagándose su vida y la ciudad vuelve a la normalidad. Ti Noel, al mismo tiempo, emprende camino nuevamente, maldiciendo al rey y reflexionando si realmente había ido a Ciudad del Cabo.

V. CRÓNICA DEL 15 DE AGOSTO

Mientras se celebraba la misa en el reino de Sans-Souci, el rey Henri no estaba tranquilo, ya que sabía que su pueblo estaba lleno de malas intenciones. Sabía que en algún lugar de su territorio, alguien lo odiaba, alguien anhelaba su muerte.
De pronto, el padre Juan de Dios tropezó en el altar, y frente a toda la asamblea se apareció el difunto Cornejo Breille. Hubo un pánico general; la reina María Luisa, el padre Juan de Dios e incluso el mismísimo rey cayeron al suelo despavoridos. En ese momento, un rayo ensordecedor cayó sobre las torres de la iglesia. Musitando maldiciones, el rey sería llevado a palacio donde recibiría una gran variedad de cuidados y curaciones, produciendo un gran ajetreo dentro del alcázar.

VI. ÚLTIMA RATIO REGUM

El rey Henri, todavía medio paralizado por lo ocurrido, intenta levantarse y dar unos tímidos pasos hacia la ventana que daba hacia su reino. Al asomarse, divisa un gran movimiento en las calles, y se da cuenta que hay un ambiente de fiesta. Al mismo tiempo, su ejército procedía a tocar la diana para el cambio de guardia. Con asombro, ve que en vez de sonar cajas tocadas por palillos; se tocan tambores con las manos, como advertencia de sublevación. Se produce el desbando general, hay una gran algarabía por el feudo. Llegada la noche, su señora y sus hijas explotaban el llanto, comprendiendo que la insurrección había comenzado. Apremiado, el monarca comienza a recorrer su palacio en busca de su ejército y sirvientes, sin resultados. Sin embargo, quedaban cinco esclavos que hace algún tiempo había comprado, dándose cuenta del Última Ratio Regum por el que pasaba, vale decir, sus últimos bastiones. Luego, el monarca recordaría la Ciudadela La Ferrière, el reino por encima de las nubes que había mandado a fortificar. Éste también lo llevó a pensar en el tópico Última Ratio Regum, como última excusa para seguir vivo.

Los tambores revolucionarios cada vez estaban más cerca, cuando recordó que la sangre de toro con que había edificado su palacio era invulnerable a las armas de los blancos, sin embargo, era completamente vulnerable al ataque negro.

Como última reflexión, el rey Henri Christophe se da cuenta que los verdaderos traidores a su causa eran los mártires cristianos, y los varios símbolos de la misma índole en los que había puesto su fe y construido una cúpula. Finalmente, pide la mejor ropa, la más ceremoniosa, para que, contemplando por última vez su reino, diera por finalizada su vida en el reino de este mundo de un balazo en la sien.

VII. LA PUERTA ÚNICA

Los cinco esclavos que estaban ahí, asirían el cadáver de su monarca y, construyendo una especie de camilla, lo llevarían hacia la Ciudadela; sin despreciar el espectáculo de saqueo que ocurría en palacio. Con ellos iban la reina, las dos princesas y lacayo Solimán. Al llegar a las puertas del reino de sobre las nubes, proceden a entrar y, en medio del patio de armas, narran al gobernador de lo ocurrido. La sublevación de los presos y de los militares ahí presentes no se hizo esperar, y salieron cuesta abajo rumbo al palacio. El gobernador, examinando al monarca caído, le corta el dedo meñique y se lo pone en el escote de su reina, sintiendo nauseas por el gusaneo del meñique.

Sujetando al cadáver, el gobernador lo recuesta sobre la argamasa blanda, dejando que se hundiera, empujando al final para que se enterrara. Así fue como la Ciudadela se había transformado en el mausoleo del primer rey de Haití.


- IV -
I. LA NOCHE DE LAS ESTATUAS

La familia del fallecido monarca se encuentra ahora en Europa, específicamente en Roma, acompañados por el antaño lacayo del rey y más viejo aún masajista de Paulina Bonaparte: Solimán. Éste había tenido amoríos con una sirvienta piamontesa del Palacio Borghese. Una noche, en aquella mansión, los amantes se aventuraron a lugares prohibidos para los empleados. Bajo los efectos del alcohol, Solimán advierte un sinnúmero de estatuas de mármol, y sigue el sendero de ellas, llegando hasta una pieza donde había una de una mujer recostada, desnuda, como pidiendo auxilio. Reconociendo los contornos, comienza a darle masajes, hasta que se da cuenta de que estaba masajeando el mismísimo cadáver de Paulina Bonaparte. Asustado, grita a los cuatro vientos, produciendo gran alboroto y despertando a todos. Sin saber que hacer, rompe una ventana y escapa despavorido.
A la mañana siguiente, y con fiebre, empieza a anhelar una muerte más tranquila, junto a sus dioses y creencias; seguramente en sus tierras.

II. LA REAL CASA

Ti Noel era uno de los que había saqueado el palacio de Sans-Souci. Por eso, él mantenía amueblado de manera tan extraña las antiguas dependencias de su primer amo. Sin embargo, todos esos ornamentos eran nada al lado de lo que le hacía feliz al ya anciano: una casaca de Henri Christophe. Con ella, se sentía todo un monarca, y además le hacía recordar cosas contadas por el manco Mackandal. Comenzaba entonces a cobrar certeza de que tenía una misión que cumplir; misión que le había encomendado el manco, pero que no tenía la más mínima idea de que era. En cambio, tenía la seguridad de que buenos tiempos se acercaban. Haciendo caso de esto, Ti Noel dictaba órdenes al viento; las cuales no amenazaban la paz ni de blancos ni de negros. Para seguir con la alegría, realizaba fiestas en su “palacio”, en donde mantenía contento al pueblo.

III. LOS AGRIMENSORES

Pero una mañana aparecieron los agrimensores. Eran mulatos que con un sinnúmero de artefactos deducían medidas y calculaban terrenos. En un principio, el actual monarca de esas tierras intentó expelerlos, sin resultado alguno. El verdadero miedo se produjo cuando Ti Noel se dio cuenta de que hablaban la misma lengua que los franceses. Por esto, se encerró en su morada, sabiendo que si lo encontraban lo iban a someter a trabajo obligatorio, lamentándose por sus súbditos ante la imposibilidad de actuar.
Recordó entonces nuevamente a Mackandal, y decidió transformarse en animal tal cual él lo hacía. Comenzó probando ser ave, luego potro, siguió siendo avispa y se martirizó siendo hormiga.

IV. AGNUS DEI

Una vez humano nuevamente, un gran alboroto descendió desde los cielos a sus tierras. Eran los gansos de Sans-Souci, despreciados por el sabor de su desabrida carne. Ti Noel empezó a darse cuenta de las similitudes entre estas aves y las sociedades africanas. Decidió entonces transformarse en ganso para así convivir con estos nuevos invasores de sus territorios.

Pero cuando quiso pertenecer al clan, se vio rechazado en repetidas oportunidades. Entendió entonces que la comunidad era totalmente cerrada, al igual que las sociedades humanas aristocráticas, las que al menor roce explotaban en guerra; y comprendió que aunque insistiera durante años, jamás tendría acogida en el clan.
Ti Noel recién ahora comprendería que aquel rechazo de los gansos era el castigo a su cobardía, ya que Mackandal se había disfrazado muchas veces para servir a los hombres, pero en cambio él lo único que intentaba era desertar del terreno de los hombres. Al volver a su condición humana, tuvo un instante de lucidez, en donde por un segundo volvió a ver a los héroes que le habían instruido en las creencias africanas. Se sintió viejo y pobre, y entendió que el hombre nunca sabe para quien padece y espera, es decir, que siguiendo una vida de sufrimiento, no se llega a la felicidad absoluta, ya que ésta está siempre situada más allá de la porción que le es otorgada.

Es por eso que la grandeza del hombre radica en querer mejorar lo que es, y esto se logra en el reino de este mundo, el mundo terrenal; ya que en el reino de los cielos no existe grandeza por conquistar porque ahí se vive en una linealidad, en lo establecido e inmutable.

Extasiado por su descubrimiento, el viejo se alzó sobre su mesa, gritando y vociferando en todas las direcciones en contra de los nuevos mulatos conquistadores, declarándoles la guerra en compañía de sus súbditos. En ese mismo instante, un gran viento verde surgido del océano cayó sobre estas tierras, arrasando con todo a su paso.

Desde aquel día, nadie supo más de Ti Noel, ni de sus sueños y utopías, salvo quizás, los carroñeros encargados de la descomposición de su cadáver.


MUNDO MOSTRADO (Espacios)

Espacio físico

Santo Domingo (Ciudad del Cabo, Millot = Palacio de Sans-Souci, Gorro del Obispo = Ciudadela La Ferrière), Santiago de Cuba, París, Roma.

Espacio histórico

Se esboza a continuación una brevísima secuencia de los principales acontecimientos históricos de Haití, que conviene conocer ya que algunos forman parte de los hechos que se narran en El reino de este mundo.

 El 5 de diciembre de 1492, a bordo de La Pinta, Cristóbal Colón llega a la isla. Por ser el primer sitio al que arriba en América, la llamó La Española.
 EN la primera mitad del siglo XVI La Española era una tierra floreciente debido a que los españoles la habían convertido en su base de operaciones.
 Hacia 1550 los españoles habían dejado de lado la isla, debido a que las riquezas de México y Perú les resultaban más interesantes para sus proyectos.
 En 1630, la isla Tortuga situada en la costa norte de Haití, estaba habitada por piratas ingleses y franceses.
 En 1697 España no podía detener el acoso de los piratas y, por tal motivo, se vio obligada a firmar un tratado con Francia en el cual le cedían la parte de Saint Domingue, nombre con el que se denominaba a Haití en esa época.
 Durante el mandato francés, se desarrolló la industria azucarera, para la cual se trajeron esclavos negros de África.
 Finalmente, en 1777 se firmó el Tratado de Aranjuez entre España y Francia, en donde Haití pasa a manos francesas definitivamente.
 A finales del siglo XVIII, Haití era la colonia más rica de Francia.
 Dos acontecimientos importantes ocurren a finales dl siglo XVIII. Uno de ellos en 1789, la Revolución Francesa, que a la vez contribuye para que los mulatos haitianos luchen por los derechos que se postulaban en ese momento: libertad, igualdad, fraternidad. En 1791, cuando una revolución de esclavos se desata, queman las plantaciones de azúcar.
 En 1793, tras once años de revueltas, Touissant-Loverture emancipó a los haitianos. Creó una constitución y abolió la esclavitud. Napoleón Bonaparte se opuso a su gobierno, y por tal motivo envió al General Leclerc a Haití a restaurar el gobierno esclavista. En 1802 Touissant-Loverture es capturado y llevado como prisionero a Francia en donde muere al año siguiente.
 En esta época el estado se dividió. El sur estaba en manos de Alexander Sabés Pétion y el norte en manos de Henri Christophe. Luego continuó en el poder Jean Pierre Boyer, quien asumió la presidencia y dominó el país durante 20 años.
 La independencia de Haití se proclamó en 1804 y se convirtió en la primera nación independiente y el primer estado negro del Nuevo Mundo.

Espacio mítico: El vodú

¿Qué es el vodú? Según el Diccionario de religiones de Royston Pike 1964, entre los negros de las Antillas -particularmente Haití- y el sur de los Estados Unidos, culto animista en el que se mezclan la ofiolatría, el satanismo, el falismo y las prácticas mágicas. Es una extraña combinación de brujería africana (que los esclavos llevaron consigo) y algunos elementos de la liturgia cristiana. Entre sus deidades figuran “Barón Samedi” dios de los cementerios y soberano de los muertos y “Maestra Erzulie” diosa del amor. Hasta el siglo pasado el principal sacrificio era el de una muchacha blanca; pero hace ya mucho tiempo ue sustituido por un cabrito, también perros negros, cabras, gallos y gallinas (...). El jefe de un grupo de sacerdotes lleva el nombre de rey. La danza a la luz de la luna, en torno a las hogueras encendidas en la selva, es parte esencial del rito. Los fieles, en éxtasis devoran la carne de los animales recién sacrificados)

Carpentier se regodea en su novela El reino de este mundo en describir los ritos y creencias de los negros haitianos, su religión vodú, que adquiere a través de su obra valor universal a lo largo de la historia humana. Recrea los poderes de la otra orilla con su natural barroquismo, refleja como la religión de los negros haitianos toma fuerza por encima del catolicismo impuesto al toque del tambor se aferran con delirio a su fe, a su Ogún-guerrero, a su Ogún-Changó invocado por sus hijos sedientos de libertad. Con sus caracolees, sus bailes desnudos alrededor de la gran hoguera y los sacrificios de animales, completaban el ritual maravilloso de sus ceremonias.

El reino de este mundo es una novela que recoge magníficamente la revolución d esclavos en Haití. Inserta sus personajes en un marco ambiental que va mas allá de la realidad, lustra el sincretismo manifiesto en la religión de los negros, pero también la sensibilidad, la esencia misma y las esperanzas de estos hombres. Representa el insólito rito del Vodú, que con tanta intensidad viven sus adeptos, lo disfrutan casi bajo el éxtasis de una orgía sangrienta de animales, cantan himnos mágicos, danzan desesperadamente y recurren a lo onírico para que su magia cobre fuerzas para que los dioses negros los favorezcan en sus milagros.
En la novela cobra vida un personaje que realmente existió y que enalteció la religión vodú: el mítico Mackandal, que con sus poderes licantrópicos se metamorfoseaba en diversos animales, Así el negro mandinga ayudaba a sus hermanos que con tanta devoción y confianza reclamaban sus milagros. Mackandal fue para ellos un líder al que los esclavos admiraban con fanatismo enfermizo, hasta el punto de idealizarlo y creer que podía transformarse en las cosas mas extrañas, inauditas que hiperbolizaban sus poderes.

Dotado en el poder de transformarse en animal de pezuñas, en ave, en pez o insecto, Mackandal visitaba continuamente las haciendas de la Llanura (...) de metamorfosis en metamorfosis, el manco estaba en todas partes (...) Con alas un día, con agallas el otro, galopando o reptando, se había adueñado del curso de los ríos subterráneos, de las cavernas d el as costas, de las copas de los árboles, y reinaba ya sobre la isla entera. Ahora sus poderes eran ilimitados.

Esto muy creíble si recordamos que el vodú es una religión politeísta. Esta liturgia fue también parte de su culto, de su creencia y de lo real maravilloso que es al mismo tiempo la realidad del universo caribeño. La abundancia y la variedad de tradiciones culturales de nuestros pueblos y la riqueza cultural que ellos contienen.

Es a través de la impresionante cultura haitiana, que también ha llegado hasta Cuba, que Carpentier aprovecha para hacer llegar a todos los hijos del Caribe, pertenecientes a todas y a cada una de las religiones que profesan los hombres “que su grandeza está precisamente en querer mejorar lo que es. Es imponerse tareas. En el reino de los cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin términos, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de sus miserias, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre solo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este mundo”

Espacio religioso

Tras las faenas de la conquista y de la colonización de los pueblos indoamericanos, no solo se produjo una mezcla de culturas y de razas que ha marcado en forma definida a los hombres y mujeres que habitan este continente, sino que también se produjo un sincretismo (mezcla), en el ámbito religioso. En este sentido, es necesario señalar que en la expansión colonial, que empezó a extenderse como un fenómeno a partir del siglo XIII, no solo participó España. También los ingleses, portugueses y franceses jugaron un papel importante en tierras americanas.
Sin embargo, el país que ocupa nuestra atención en esta oportunidad es Haití, en donde esta mezcla de razas, culturas e ideologías, se evidenció con más fuerza que en otros lugares.

Para empezar, es necesario señalar que en la Francia del siglo XVII, y posiblemente desde el siglo anterior, se desarrollaron distintas formas de religiosidad, como por ejemplo la masonería y las logias. Así mismo, dentro de la religión católica, se dieron enfrentamientos con los sacerdotes jesuitas. Durante este período, Francia crece bajo un signo distinto al del absolutismo que prevalece en España. Por otra parte, Francia empieza a enriquecerse a costa de las exportaciones que realiza a la Península Ibérica. Es en este momento histórico, en el que el sistema capitalista se desarrolla en forma acelerada. Este aspecto, junto con otros, van a contribuir para que los franceses ejerzan un poder hegemónico en Europa.

Mientras que en España los Tribunales y otras instituciones de poder están en manos de clérigos y nobles, en Francia están integrados por gente de cultura, de origen burgués, quienes además, empiezan a crear academias con el propósito de fomentar el pensamiento.

Algunas de estas manifestaciones propias de la época, en la que Haití era una colonia francesa, pueden apreciarse en la novela de Carpentier. Mas, por otra parte, en la obra, se puede observar claramente que los esclavos negros manifiestan un sincretismo religioso importante, ya que mezclan los ritos propios de la cultura africana junto con la religiosidad de la iglesia católica, la que habían asimilado antes del dominio de Francia, cuando la hegemonía la ejercía España.

Precisamente esta mezcla de ritos, de expresiones de la religiosidad, representados por un lado por la cultura occidental, en donde empieza a rendírsele culto a la razón, y el pensamiento mágico religioso de origen africano, hacen que la novela de Alejo Carpentier se convierta en una obra verdaderamente alucinante.


Espacio ético

Se presentan disvalores como la falta de moral (violaciones, orgías, asesinatos) y la ausencia de libertad, a pesar de su promulgación por Asamblea Constituyente.
Económico

Los colonos poseen la riqueza a costa de la explotación de los negros, trabajadores del trapiche, de la tenería, del bucán y del secadero de cacao y de café, el taller de la añilería. Cuando pierden sus haciendas se dan al placer con lo que les queda.
Social

División de clases: la clase alta o burguesía representa a la monarquía como Lenormand de Mezy, Monsieur Blanchelande, Paulina Bonaparte, general Leclerc. Clase media que asciende al poder como Henri Christophe y los Mulatos del sur. Clase baja como Mackandal, Bouckman, Ti Noel y los demás esclavos.


PLANOS NARRATIVOS

Son la historias insertadas dentro de la novela, así:
Relato 1: Historia de Mackandal: Mandinga que organiza la primera sublevación de los negros, en 1757, para lograr la libertad de su pueblo. El arma es el veneno, primero mata al ganado, luego a los señores blancos. Se cierra con la ejecución del ungido por los dioses, a quien los negros creen libre transformado en un insecto, por lo tanto siguen reverenciándolo y esperando su regreso.

Relato 2: Historia de Bouckman. Se inicia poco después de la Declaración de los Derechos del Hombre; la noche del 15 de agosto de 1791, los cabecillas revolucionarios se reúnen en torno a Bouckman, el iniciado jamaiquino, en el Bois Caimán, con la bebida de la sangre de un cerdo negro firman el Pacto Mayor de guerra contra los blancos. Una semana después se producen incendios, saqueos, violaciones; la mayoría de los propietarios se refugian en Santiago de Cuba.

Relato 3: Historia de Paulina Bonaparte. La hermana de Napoleón acompaña a su esposo el general Leclerc al Cabo, él se dedica a imponer orden, ella a seducir a los hombres. El general Leclerc muere de peste, Paulina huye a Roma, y el orden imperante degenera en los horrores del gobierno de Rochambeau.
Relato 4: Historia de Henri Christophe. Primer monarca que practica el despotismo negro para levantar monumentos a su orgullo como el Palacio de Sans-Souci y la Ciudadela de La Ferrière. Los negros se rebelan contra la tiranía, la guardia deserta, se dan los incendios y el saqueo. Henri Christophe se suicida, la reina y las princesas huyen a Roma acompañadas de Solimán, quien fue lacayo del rey.

REGISTROS DEL HABLA

Alejo Carpentier demuestra en esta novela un vasto conocimiento sobre la Francia de ese período, pero además, utiliza el estilo barroco en el lenguaje, el cual se puede reconocer mediante el uso de las siguientes características.
 Uso de palabras arcaicas
 Descripciones minuciosas en las que abundan los adjetivos, que el autor coloca de manera precisa.
 El lenguaje se utiliza en forma sugerente. El narrador no lo indica todo, sino que deja que el lector descubra, no sin cierta dificultad, algunos hechos.
 El narrador se detiene a establecer contrastes entre culturas, con el fin de comprar las costumbres entre franceses, negros y mulatos de la isla. Es interesante observar los detalles que se exhiben con respecto de la arquitectura francesa del siglo XVIII y siglos anteriores.
 El uso de la ironía y del sarcasmo, para criticar costumbres y usos extravagantes que chocan contra la realidad del pueblo. (Ver anexo p.41)
 Se utilizan en forma combinada las oraciones de período corto y las de período largo. Se recurre al período corto cuando quiere acercar a los lectores a la acción. Y utiliza el período largo cuando describe lugares, edificios o hechos del pasado.
 A la hora de describir una ciudad u otro sitio, el autor hace un gran rodeo y utiliza el lenguaje en forma indirecta. Casi nunca revela lo descrito en forma directa. El estilo lo utilizaron en nuestra lengua Pedro Calderón de la Barca y Góngora en la poesía y Miguel de Cervantes en la novela Don Quijote de la Mancha (barroquismo).
 Toda la novela de Carpentier apela a la parodia, ya para ridiculizar el orden establecido, como por ejemplo, cuando el rey Henri Christophe intenta parecerse al Rey Sol o a Napoleón Bonaparte, ya para sugerir que el ser humano es semejante en todas las culturas.

PERSONAJES

Ti Noel: Este personaje, que aparece a lo largo de toda la novela, va enlazando cada uno de los capítulos de la obra. Representa al pueblo en términos abstractos, ya que él vive cada uno de los períodos históricos en los que se pone de manifiesto la opresión por parte de los franceses, así como el reinado de Henri Christophe en el sector norte de Haití. También forma parte de las revueltas de negros comandadas por Mackandal al principio y en forma posterior con Bouckman. Al final, Ti Noel adquiere conciencia de la necesidad de luchar en forma colectiva.

Monsieur Lenormand de Mezy: Este personaje representa al colono francés en tierras americanas. Ti Noel trabaja para él. Se caracteriza por ser un hombre extremadamente lujurioso, que se casa varias veces y persigue a las negras y a las mulatas jóvenes. Sin embargo, en su vejez decide apartarse del mal camino y se acerca a Dios.

Mackandal: Este personaje es un esclavo negro que inicia la sublevación de sus compañeros. Representa la conciencia negra. A lo largo de toda la obra, Mackandal aparece, ya como la figura que da valor a sus compañeros, ya como un personaje que adquiere distintas formas incluyendo animales. Ti Noel siempre está esperando que Mackandal regrese, pues es quien transmite la fuerza y el poder. Mackandal utiliza el vudú para vencer a los colonos franceses. Los colonos lo apresan y lo matan pues representa un peligro para la estabilidad de los colonos. En realidad Mackandal simboliza la raíz cultural africana con sus ritos, leyendas y costumbres.
Paulina Bonaparte: Es la esposa del General Leclerc y hermana de Napoleón Bonaparte, quienes han sido enviados a la isla para restablecer el orden. Se presenta como una mujer de costumbres libertinas, quien, además se inicia en las artes mágicas con la ayuda de Solimán, un esclavo que está bajo su servicio.
Solimán: Este personaje representa también la cultura negra. Trabaja para Paulina Bonaparte al principio y la introduce en el mundo de la hechicería. En forma posterior trabajará para la esposa de Henri Christophe, el Rey Negro. Solimán muere en Roma.

Henri Christophe: Al principio, es el cocinero negro, cuyos guisos son degustados por los colonos y los nativos. Con el paso del tiempo se convierte en rey del sector norte del país. Intenta imitar las costumbres franceses y manda construir un palacio al estilo Versalles. Para lograr esta enorme edificación utiliza el vudú y esclaviza a su pueblo, que termina rebelándose. Henri Christophe se ve aislado y por último se suicida.


RELACIÓN TEXTO – CONTEXTO

Género literario: Novela.
Se “literaturiza” una serie de hechos históricos, se noveliza la historia a través de la ironía, recurso estilístico propio de la literatura.
Movimiento literario: Realismo (Realismo mágico)
Es la fusión de lo real con lo extraordinario, irreal o sobrenatural.
Características del Realismo Mágico en la novela de Carpentier:
 Presencia de lo real-maravilloso. Se parte de un hecho real transfigurado en un rito mítico, maravilloso o sobrenatural. “Cierta vez, la Mamán Loi enmudeció de extraña manera cuando se iba llegando a lo mejor del relato. Respondiendo a una orden misteriosa, corrió a la cocina, hundiendo los brazos en una olla de aceite hirviendo. Ti Noel observó que su cara reflejaba una tersa indiferencia, y, lo que era más raro, que su brazos, al ser sacados del aceite, no tenían ampollas ni huellas de quemaduras, a pesar del horroroso sonido de fritura que se había escuchado un poco antes.
 Desplazamiento espacial: Se manifiesta con los recuerdos y evocaciones del “Gran Allá” (la Guinea de los mayores) de los relatos de Mackandal.
Contexto sociocultural
La novela narra, con jerarquización propia, acontecimientos de la historia de Haití, desde 1757 (insurrección de Mackandal) hasta después de 1820 (inicio del gobierno de Jean Pierre Boyer).
Santo Domingo se divide a fines del siglo XVII, entre Francia (zona occidental) y España (zona oriental). Durante dos siglos se dio el tráfico masivo de esclavos africanos; contra el colonialismo esclavista se dieron revueltas como la del esclavo mandinga, Mackandal, en 1757, quien lisiado en su trabajo, huyó de su amo y organizó una sublevación cuya meta era destruir o expulsar a los blancos y conformar un reino negro; el arma usada fue el veneno. La rebelión iba triunfando, pero Mackandal asistió a un baile, donde fue reconocido y arrestado por los blancos; es condenado a la hoguera; según los fieles huirá convertido en mosca, logra zafarse del poste cuando es quemado, los soldados lo arrojan otra vez al fuego, pero muchos negros no creen que haya muerto.

Otra revuelta fue la rebelión de 1791, que culminará en 1804 con la independencia de Haití (no concuerda con lo dicho en la novela). La dirige Bouckman, el jamaiquino, quien reúne en un claro del Bois Caimán a todos los cabecillas negros de diferentes haciendas, la noche del 14 de agosto de 1791. Se convirtió en revolución dirigida por grandes líderes, con gran capacidad militar y política, entre ellos: Toussaiunt-Louverture, cae ante el general Leclerc (enviado por su cuñado Napoleón, con 25 000 hombres en 1802); pero sus generales Dessalines y Christophe, secundados por el mulato Pétion, destrozaron a las tropas francesas de Leclerc. Ocupó el puesto de Toussaint, Jean-Jacques Dessalines, quien venció en 1804 a Rochemabau. Cruel sucesor de Leclerc (muerto de peste en 1802).

El país logra su independencia bajo el nombre de Haití (vocablo indígena que significa”montañoso”, el 1º de enero de 1804. Los aliados de Dessalines fueron Henri Christophe (excantinero del Cabo) y Alexandre Pétion. Dessalines se hizo nombrar emperador (1804-1806), después de su reinado el país se dividió en dos. Christophe fue electo presidente y se autoproclamó emperador del Norte, quiso establecer un imperio napoleónico con sus con sus ropas y hábitos de la corte francesa.; construyó cerca del Cabo un palacio imitado del de Sans-Souci e intentó construir en la cima del Monte Gorro del Obispo una fortaleza, la Ciudadela La Ferrière; para lograrlo instauró un esclavismo peor que el de la colonia, lo cual provocó gran odio. Recuperado de un ataque de apoplejía, se suicida el 8 de octubre de 1820, cuando su guardia personal se unió a la sublevación. Fue sepultado en la explanada central de la fortaleza.

El sur, bajo la autoridad de Pétion mantuvo las formas republicanas; son los republicanos del sur, bajo la presidencia de Jean Pierre Boyer, quienes utilizaron Haití.

En cuanto lo cultural, se da la migración de blancos europeos y la dotación de una población negra de origen africano, con su correspondiente relación de esclavos dominados por los blancos.
Los negros desarrollan una cultura propia, sus principales características son: el sincretismo religioso (armonizan los dogmas cristianos con las creencias religiosas de origen africano); además su lengua el créole o criollo tiene como base el vocabulario y sintaxis francesa, pero acumula términos africanos de una fonética particular.

INTERTEXTUALIDAD

El recurso de la intertextualidad es uno de los aspectos más interesantes de esta obra. Por un lado, porque ello permite caracterizar la época en la cual la revuelta de negros haitianos en pos de su libertad ocurrió, y porque muestra –a manera de contrapunto-, las costumbres de los franceses de la época del Rey Sol y la de Napoleón Bonaparte, en forma posterior.
En este sentido, es importante mencionar la intertextualidad que se presenta en la Segunda Parte, Capítulo I, que se titula: “La Hija de Minos y Pasifae”, donde el autor para referirse al anhelo cosmopolita que tiene Francia en ese período, coloca en boca de Madmoiselle Floridor, unos poemas que tratan el tema de la reina Pasifae en sus amores con un toro blanco. Este, que es un mito propio de la cultura griega, aparece aquí para enfatizar la importancia del pensamiento intuitivo y de las fuerzas irracionales que están presentes en todas las culturas. En el fondo, la inclusión de este mito apela al sentimiento de libertad que empezaba a expresarse en Europa en contra de distintas formas de absolutismo.

Por otra parte, el autor menciona obras como la de Pablo y Virginia de Bernardin de Saint Pierre, una obra de Joseph Lavalée y las Vida Paralelas de Plutarco. Así mismo, menciona personajes importantes como María Antonieta, El Delfín, Juan Jacobo Rousseau y Voltaire. Igualmente, son parte de la intertextualidad los epígrafes con que abre cada una de las cuatro partes de la novela.
ANEXO

RASGOS DE IRONÍA EN EL REINO DE ESTE MUNDO

(José Ángel Vargas Vargas)

La crítica realizada en torno a El reino de este mundo (1949) de Alejo Carpentier ha sido vasta, pero no toda se ha centrado en el análisis del nivel enunciativo, ni ha enfocado aspectos tan específicos como la ironía.
Ha habido un marcado predominio de una crítica que subraya la presencia de lo real maravilloso como rasgo que articula los diferentes discursos textuales, no obstante, este hecho ha limitado otras lecturas en profundidad, las cuales en algunos momentos han actuado como un aparato crítico que no permite otras interpretaciones. Incluso, lo real maravilloso ha aparecido asociado al tema de la libertad y emancipación de los esclavos negros, los cuales parecen surgir como protagonistas de la historia y del progreso haitiano. Por lo anterior, en este artículo se efectuará un análisis detallado de la dimensión enunciativa para observar otras visiones o perspectivas, y en este caso específico, se ahondará en la presentación irónica de la realidad, mediante un discurso que revela importantes contradicciones y paradojas históricas.
Se partirá de las ideas de Barthes quien en Ensayos críticos ha apuntado que es necesario asumir el texto literario como un sistema donde es pertinente reconstruir las reglas de elaboración del sentido, el cual por la naturaleza misma del texto, será un sentido vivo, fugitivo y suspenso de ahí que sin obviar o negar las múltiples lecturas de que ha sido objeto
El reino de este mundo, se enfocarán las estrategias empleadas por el autor para proponer este texto como una construcción irónica sobre la historia y el poder en Latinoamérica.
Es pertinente aclarar que la ironía constituye una figura intelectualizada que exige la participación activa del lector para decodificar las estructuras ausentes, empleando la terminología de Umberto Eco, y de ese modo reconstruir el sentido que subyace en el texto.
Desde la perspectiva del ironista, se trata de un esfuerzo particular reservado a unos pocos lectores: ...la ironía es sana en cuanto libera al alma de las trampas de la relatividad; es una enfermedad en tanto en cuanto es incapaz de tolerar lo absoluto excepto en la forma de nada, y sin embargo, esta enfermedad es una fiebre endémica que solo contraen contados individuos, y que superan todavía menos”, Booth plantea de manera explícita que la ironía, a pesar de significar lo contrario de lo que se dice, apunta hacia la eliminación de las relatividades y, por lo tanto, propone nuevas e inteligentes formas de enfocar y orientar el mundo.
La ironía se presenta, además, asociada al cuestionamiento, subversión y ruptura de diversos códigos de poder que han sido legitimados e institucionalizados en distintas instancias, como el político, el religioso, el histórico e incluso, el literario.

FORMAS DE LA IRONÍA

La construcción irónica del discurso apela a la competencia y a la sensibilidad de los lectores, pues exige de ellos una participación activa de carácter intelectual y decodificador.
En sus dos dimensiones o modalidades, la ironía estable y la inestable, este recurso enunciativo posibilita la aproximación paródica, sarcástica o humorística al texto literario, abordando tanto aspectos simbólicos como sígnicos, cuya imbricación determina la semiosis textual.
La ironía estable se distingue por su carácter efectivo y por la economía en el lenguaje. Su base es la intencionalidad del ironista o sujeto de la enunciación, pues tras el sentido literal se esconde una elaboración encubierta que exige la reconstrucción semántica. Este tipo de ironía apunta hacia una fijeza del sentido, y por ello, la reconstrucción resulta local y limitada, aunque el movimiento interpretativo se orienta hacia algo más ingenioso, sutil y elaborado. Necesariamente, el significado escogido debe ser diferente al significado inicial que aparece en la frase y responde a la esfera de lo implícito debido a que trasciende toda superficie textual.
Frente a los rasgos limitados de la ironía estable, y como complemento de la misma, se encuentran las formas inestables, las cuales ofrecen múltiples potencialidades semánticas, pues forman parte de un relativismo cultural y discursivo en el que dialogan varias voces y se pueden alcanzar diversas inferencias.
Incluso, el autor “...se niega a declararse, por muy matizadamente que sea, a favor de cualquier posición estable, aunque se trata de lo opuesto a una proposición rotundamente negada por su ironía”.
La ironía estable y la inestable son el resultado de la interpretación del texto, de ahí que no deben obviar la ambigüedad de éste, ni reducirlo a verdades o falsedades.
En definitiva, la ironía se vincula a la persuasión y a la argumentación, de ahí que aun queriendo expresar lo contrario de lo que dice, está obligada a responder a los criterios de verosimilitud.
Ambas formas de la ironía funcionan como indicadores de contradicción, lo cual le con.ere a la obra literaria y al lenguaje, en general, una significativa fuerza para sugerir y recrear nuevos signficados. Este hecho se produce gracias a una relación dinámica entre el fenómeno y la esencia, como explica Kierkegaard: “Cuando hablo, lo pensado es la esencia y la palabra es el fenómeno”, lo que obliga al lector a determinar los nexos posibles entre aquello que parece superficial y las estructuras profundas.


PODER E IRONÍA ESTABLE

En El reino de este mundo las formas del discurso relacionadas con la ironía estable aparecen articuladas al tema del poder, especialmente a aquel poder que ficcionaliza los vínculos de colonización establecidos entre las metrópolis europeas y Latinoamérica. La obra parte de una reflexión sobre el poder ejercido por los reyes, para lo que se remonta a la historia de los reyes negros, a quienes el narrador considera auténticos, muy diferentes a los blancos que sumidos en múltiples trivialidades parecen ajenos a los deberes y obligaciones inherentes a sus funciones:
Reyes eran, reyes de verdad, y no esos soberanos cubiertos de pelos ajenos, que jugaban al boliche y sólo sabían hacer de los dioses en los escenarios de sus teatros de corte, luciendo amaricada la pierna al compás de un rigodón. Más oían esos soberanos blancos las sinfonías de sus violines y las chifonías de los libelos, los chismes de sus queridas y los cantos de sus pájaros de cuerda, que el estampido de cañones disparando sobre el espolón de una media luna.
Paralelamente, se presenta una visión irónica de las formas jerárquicas del poder que se amplía a todos aquellos personajes que ejercen relaciones que justificadas artificialmente excluyen a los grupos que no tienen el dominio sobre determinados ámbitos de la vida. Así, los colonizadores son considerados como enemigos ya que mostrándose como seres auténticos que buscan el progreso para quienes están bajo su mando, solo les generan el fracaso. Este hecho se observa, además, en las disputas que los diferentes países tienen por ejercer el dominio absoluto en América y que se hace explícito en el espacio de la religión y del trabajo. Incluso, la ironía sobre el poder de los blancos se descubre claramente con la incapacidad de estos para conocer y comprender la cultura de los negros.
Llegan al ridículo al organizar actividades y espectáculos con sus esclavos que ni ellos mismos logran explicar: ”Eso era lo que ignoraban los amos; por ello habían despilfarrado tanto dinero en organizar aquel espectáculo inútil, que revelaría su total impotencia para luchar contra un hombre ungido por los grandes Loas”
La intencionalidad del autor de crear una imagen negativa sobre quienes ostentan el poder abarca otros ámbitos diferentes a las relaciones específicas entre amo y esclavo, y abren el espacio a la posibilidad de que el personaje quede o llegue al ridículo, como ocurre con Monsieur Lenormand du Mezy, que no logró cumplir sus afanes y la muerte lo fue consumiendo paulatinamente y hasta resulta asediado en el ámbito privado al mostrársele como el hombre que “se había vuelto a casar con una viuda rica, coja y devota, cualidades que estética y materialmente desestabilizan la pretendida imagen ejemplar. Esta imagen también se ve afectada porque el narrador incursiona en la esfera cotidiana, afectiva y sentimental de este personaje, quien sumido en la desgracia, metafóricamente “en el pozo”, llora y reza de manera desconsolada por la pérdida de Madame Floridor.
La configuración irónica del poder supera la referencialidad a las principales potencias colonizadoras del caribe latinoamericano (Francia, Inglaterra y Holanda principalmente) las que se presentan como cultas y civilizadas y sin embargo, propician una esclavitud nefasta e inhumana.
La supera en la medida que también se proyecta sobre el poder surgido en América, especialmente con el personaje Henri Christophe que encarna las primeras contradicciones del poder en Latinoamérica, pues la historia del poder en manos de los latinoamericanos no ha sido tan distinta a la ejercida por las potencias colonizadoras.
Ligia Bolaños, retomando este tema, destaca una connotación amplia de El reino de este mundo: La totalidad enunciada se presenta aún mayor: es sobre literatura, es sobre el continente en su historia compleja, dolorosa, encubierta, es sobre los sujetos que la construyen. El juego entre el poder y el deber se convierte en prioritario, es ahí donde se ancla la Rasgos de ironía en El reino de este mundo responsabilidad individual frente a la sociedad que urge de respuestas imaginativas, activas y compromisos.
De esta afirmación de Ligia Bolaños se infiere que El reino de este mundo, además de desplegar una mirada irónica sobre el poder colonizador exige una percepción amplia de la realidad en la que también se deben cuestionar las formas del poder en Latinoamérica, de tal modo que la ironía no solo focaliza el espacio europeo sino que extiende su efecto a la región latinoamericana.

PODER E IRONÍA INESTABLE

La ironía inestable en El reino de este mundo en primera instancia recoge la esencia del fenómeno literario debido a su carácter irreductible a significados que limitan la naturaleza dialógica de la palabra, como lo ha subrayado Bajtín en Estética de la creación verbal y en Teoría y estética de la novela. Más bien, este tipo de ironía privilegia la mixtificación y la ambigüedad como componentes consustanciales a la literatura. Así, desde la perspectiva de la ironía inestable, esta no se restringe a la frase literal y al discurso especí.co, sino que asume una connotación superior y no se limita a una simple contradicción de la frase, sino al sentido general del texto.
Las asociaciones semánticas producto de la ironía estable cobran nuevas significaciones al entrar en diálogo diferentes voces e intertextos, de manera que la semiosis textual ofrece múltiples posibilidades interpretativas. La típica percepción de los grupos dominantes sobre otros personajes que se encuentran al margen de su poder o excluidos de él no funciona como núcleo de sentido. De este modo, las afirmaciones de los amos sobre Mackandall, recogidas de forma sintética en la oración “Un manco no era más que un manco”, niegan la complejidad cultural de este personaje y lo reducen a categorías simbólicas despreciativas, pues no le reconocen ninguno de los valores intelectuales y humanos que posee.
En el apartado anterior se señaló que la ironía está principalmente al servicio de la denuncia y subversión del poder colonizador, pero la exploración y abordaje de Henri Christophe como artificio literario ofrece nuevos matices. Las imposiciones del poder no solo llegan de la metrópoli y los traidores y tiranos también surgen en la misma América con un interesante y particular proceso evolutivo. Christophe era extraordinario como cocinero y gracias a una pronta prosperidad compró el albergue La Corona a Mademoiselle Monjeon, para quien antes había trabajado. Pero en momentos posteriores e incitado por sus ansias de poder, dejó este negocio “para vestir el uniforme de artillero colonial”, y rápido adquirió tanto poder hasta convertirse en rey. Así, después de haber tenido un pasado de gran sacri.cio y de lucha a favor del pueblo, se ve invadido por esa extraña e inexplicable fuerza que conllevan las relaciones de poder y olvida su naturaleza anterior llegando a asumir la tan criticada divisa de los conquistadores “Dios, mi causa y mi espada”, hecho evidentemente contrario a las aspiraciones de un pueblo que espera la liberación de cualquier fuerza opresiva.
En el nivel conceptual, el texto se comporta profundamente irónico y ahora el propio Christophe es el responsable de la explotación despiadada a los de su misma raza y nación: a
Ti Noel, a los niños, a las mujeres embarazadas, a los ancianos... Distante de un realismo maravilloso y de una manera indiferente, Christophe se aproxima a la gura arquetípica del colonizador blanco imbuido de poder, como se desprende de su actitud cuando camina en la fortaleza:

En el atardecer, el palacio parecía más rosado que antes. Junto a un busto de Paulina Bonaparte, que había adornado de antaño su casa del Cabo, las princesitas Atenais y Amatista, vestidas de raso alarmado, jugaban al volante. Un poco más lejos, el capellán de la reina —único de semblante claro en el cuadro— leía las Vidas paralelas de Plutarco al príncipe heredero, bajo la mirada complacida de Henri Christophe, que paseaba, seguido de sus ministros, por los jardines de la reina.
De paso, Su Majestad agarraba distraídamente una rosa blanca, recién abierta sobre los bojes que perlaban una corona y un ave fénix al pie de las alegorías de mármol.
Es pertinente recordar que como nueva novela histórica El reino de este mundo encarna una visión filosófica sobre la historia, lo cual implica asumirla como un volumen, como un material denso donde no caben las verdades únicas y estáticas, sino hechos relativos y susceptibles de ser valorados desde diferentes ópticas. Por este motivo, la novela debe entenderse como un macrocosmos en el que la identidad caribeña y latinoamericana se construye en diálogo con la cultura occidental, sea para diferenciarse, integrarla o negarla. De este modo, se crea una zona de contacto, una “frontera indómita” en la que conviven elementos dispares como se aprecia cuando el negro “hallaba en las iglesias españolas un calor de vodú” (Carpentier, las damas cubanas recibían lecciones de urbanidad francesa y en general, cada grupo social o étnico busca el progreso, pero ninguno lo garantiza, al menos desde la perspectiva del otro.
La ironía inestable también crea espacio para la incorporación de la ironía del acontecimiento, el cual adquiere un carácter paradojal en sí mismo. El propósito de recuperar y reivindicar la historia latinoamericana desde el pasado colonial para mostrar las peculiaridades culturales de los negros se vuelve irónico pues la novela elabora una ironía sobre los acontecimientos, sobre la historia de nuestra América, una historia que parece condenada a la trágica realidad de no lograr la superación de las estructuras coloniales y destinada a cumplir el reto interminable de alcanzar la auténtica independencia. De ahí que la ironía contemplativa o teorética utilizada por Carpentier en este libro, supera la dimensión explícita y superficial del fenómeno literal para ahondar los espacios más esenciales y neurálgicos de nuestra historia como latinoamericanos, todos ellos articulados por el poder. Es por ello que la ironía como ejercicio conceptual conlleva a la presentación paródica del poder y devela la contradicción histórica sobre los grupos subalternos que por siglos han luchado por el poder, pero fracasan, incluso las ideas de Christophe que en un principio procuraban el progreso del pueblo:
De seguro que ni siquiera Henri Christophe hubiera sospechado que las tierras de Santo Domingo irían a propiciar esa aristocracia entre dos aguas, esa casta cuarterona, que ahora se apoderaba de las antiguas haciendas, de los privilegios y de las investiduras.
A pesar de esta percepción negativa de la historia latinoamericana, críticos como Seymour Menton han resaltado que el hombre se debe imponer ante estas situaciones y no debe cesar por la búsqueda de un mundo mejor, por un universo optimista. Este crítico se fundamenta básicamente en el siguiente fragmento que aparece en las páginas de la novela:
Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada.
Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo, deleite.

No obstante, desde los parámetros de la ironía inestable, la interpretación puede ser diferente.


BIBLIOGRAFÍA
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Carrasco, Lilian. El reino de este mundo (1949), es una novela corta que reescribe el pasado colonial en una corriente reciente de la narrativa latinoamericana. Publicaciones Arqhys. República Dominicana.2009. lilian.carrasco@fayl.uh.cu
Carpentier, Alejo. El reino de este mundo. (1975). México, Talleres Gráficos Offset Grama.
El reino de este mundo; Alejo Carpentier. Literatura hispanoamericana contemporánea. Narrativa y novela cubana. Argumento. Personajes. Esclavitud. En monografías.com
ICER- El maestro en casa (2004) Español 2. Educación diversificada a distancia y Bachillerato por madurez suficiente. San José, Costa Rica. Editorial ICER.
Varela Barboza, Marubeni. Sandino, Wálter. (1997) Español 11. Ediciones Marwal de Heredia. C.R.
Vázquez Portal, Manuel. El reino de este mundo. En cubaNet, 18.12.08
Wikipedia (2007) Alejo Carpentier. Biografía de Alejo Carpentier. Wikimedia Foundation Inc.

2 comentarios:

  1. tu articulo me ayudo un monton, Gracias.

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  2. gracias !!! me sirvió mucho esta información !!! mil y un gracias

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