lunes, 24 de octubre de 2011

ANÁLISIS DE EL ANILLO DEL PAVO REAL

EL ANILLO DEL PAVO REAL







-Miguel Rojas-

CONTENIDOS

Miguel Rojas (Biografía)
Miguel Rojas, el hombre creador
El anillo del pavo real: género y movimiento
Organización secuencial
Estructura de la obra
-El prólogo
-Ambientación
-Acto I
-Acto II
-Epílogo
Temática
El conflicto
Argumento
Espacios
Personajes
Código apreciativo
Intertexto
Contexto socio-cultural
Símbolo del pavo real
ANEXO
La piedra de Aserrí (Leyenda)
BIBLIOGRAFÍA


MIGUEL ROJAS

Miguel Rojas nació en Curridabat, el 11 de diciembre de 1952, y se graduó en Artes Dramáticas, en la Universidad de Costa Rica, en 1982. Se ha dedicado a labores de docencia, investigación, crítica y difusión teatral; ha participado como actor en más de 30 montajes teatrales. Su trabajo intelectual lo enfoca principalmente hacia el conocimiento de nuestra identidad cultural y hacia la crítica de la corrupción y el estancamiento político y económico de la sociedad costarricense actual.
Autor de numerosos artículos, tiene a su haber las siguientes obras teatrales: “Los nublados del día”, El anillo del pavo real”, “De tiempo en tiempo sin importancia”, “Armas tomar”. Ha escrito también obras teatrales ara niños: “Duendes y zandangas”, “Max, el oso que vino del mar”, “Las flores de la amistad”, “En un lugar del bosque”, “Zapatero a tus zapatos”, “La tropa de Pepe Candela”.

MIGUEL ROJAS, EL HOMBRE CREADOR

David Vargas, Master en Artes Teatrales
Miguel Rojas, en sus estudios, siempre vuelve la mirada a nuestro pasado, investiga y encuentra raíces que nos dan clara e inconfundible identidad, carácter y personalidad única. Aún en la globalización, añade, - “Somos diferentes, somos costarricenses de leche propia: un poco indios, judíos zefardíes, negros, españoles, chinos, nicas, colombianos, y más”. Conciencia lúcida y ojo avizor, su discurso en Alajuela cerró, recordándonos, enérgico, el principio elemental, - “Hay que tener dignidad, como aquellos que murieron en 1856 y nos heredaron el alma inmortal de la libertad. Pero tenemos que ganárnosla todos los días de toda nuestra vida, como llama perpetua que honra a nuestros antepasados, a nosotros mismos y a las futuras generaciones”.

Y es que Rojas no es sólo el investigador. Es un hombre de teatro consumado que lo conoce por dentro y por fuera. Su obra “Los nublados del día” nos pone frente a nuestra civilidad y los intereses de poder, entretiene, pero reflexiona sobre nuestra primera guerra civil, en 1823. La figura de Gregorio José Ramírez es definitiva para entender nuestro civismo, democracia y libertad. En otra de sus obras “Armas tomar”, vuelve a revisar las relaciones de poder. El pueblo promueve los grandes cambios, pero los de clase alta se quedan siempre con el poder económico y político. Aquí la figura de Braulio Carrillo es definitiva para darse cuenta de cómo la política debería ser una ciencia y un arte para servir, no para servirse de ella en beneficio propio. La tercera obra de esta trilogía llamada MI PATRIA, es “La campaña sin fin” (1856-57). Pareciera que Rojas prefiere observar “algo” que sólo él sabrá. Todavía no quiere escribirla. En sus palabras, - “Es una epopeya, sin fin”. Deberían estudiarse en secundaria, deberíamos prestarle atención a nuestro dramaturgo.

¿Qué hay en la mente del creador? Aquí una idea, por allá un trazo. El corazón del artista pareciera ser la sorpresa, el placer de construir mundos, dándole rostro a la conciencia de su tiempo. Pintar bien un instante de su época equivaldría a capturar el ritmo y el corpus íntegro de una civilización, en nuestro caso inmediato, el de la cultura costarricense.

Rojas va lento en el logro de su meta, un teatro de dramaturgia nacional que se proyecte de adentro hacia fuera, un teatro al que se le de reconocimiento, valor y respeto en el concierto universal de las culturas. Lo único cierto es que no tiene prisa, y nadie sabe, ni él mismo, si lo que logrará. Humilde, señala pausado, - “Uno se propone algo y a veces no logra nada. A veces, aparentemente, no logra nada”. Pero hay que destacar esa gran virtud que posee y que todo lo logra: LA PERSEVERANCIA.

Sin embargo, padece el ostracismo que le han impuesto los medios locales de producción. Luego agrega, - “Pensar de manera independiente, ser auténtico, es peligroso. Si algo hice bien, tendrá su momento. Y si no, amé la vida y el amor, porque sin pasión de vida nos traga el túnel de la muerte”.

Su trilogía “CLAVOS CALIENTES”, compuesta por tres obras: “Hogar dulce hogar”, “Mi media naranja”, y “Dime lo que hay dentro”, está terminada. Trata asuntos de tipo social contemporáneo desde la célula familiar; con bisturí, con humor, sin concesiones. En la primera nos señala cómo el dinero y la moral se acomodan hipócritamente, con cinismo y a mansalva. Los más sensibles, al final, son las víctimas que nos traen al presente, evocándonos la poca cosa que somos.

Tal vez aquel 30 de enero del 2003, en el Museo Santamaría, llamó mi atención la sencillez y fuerte personalidad de un Miguel Rojas, zapatos negros limpios, vestido de pantalón mezclilla azul y sobria camisa azul de manga larga; un hombre cabal, un artista indomable, creador en la soledad de su entorno, seguro de sí mismo y del rol social de su labor.

Vinculado por parte materna al Cacao de Alajuela, y de Goicoechea, San José, en lo urbano, Rojas dedicó parte de su juventud y adultez temprana a conocer Costa Rica, sus valles y montañas, sus ríos y mares, sus gentes. Se adentró en lo urbano de abajo hacia arriba, contempló y tomó acción en los haceres de la cultura; profesor universitario, viejo zorro de la escena como actor, disciplinado, respetuoso. Con una gran sonrisa, enfoca su mirada, y agrega, - “Conocerse uno mejor, conocer su país primero”.

Mientras le llega su tiempo a la escena, Rojas edifica el proyecto más ambicioso y espectacular de nuestra dramaturgia, en toda su historia. Se trata de la pentalogía “El Aleph América de la Mecánica Celeste”, de las que ya escribió las primeras tres, “El anillo del pavo real”, “Piel de Ángel” y en diciembre del año pasado finalizó la versión final de “El hombre del sol y la luna”. Es la obra de una vida en marcha, cuyo fuego creador comenzó la cuarta, titulada “Garabito” (El Rey Cacique Hüetar). ¿Cuándo terminará? - “Lo ignoro. Supongo que algún día”, contesta el autor.

A unos les gustará su trabajo, a otros no. A lo mejor provoque alguna envidia, no por fama o dinero, pues no los tiene, pero no se puede ignorar lo que ha hecho, lo que intenta conseguir. “Piel de Ángel” es una batalla con nuestros propios demonios, los temores que cargamos dentro, los cuales nos hacen vivir en un infierno, donde al final, si no los enfrentamos, terminan por convertirnos en lo que menos querríamos.
Tres obras de una pentalogía que nos hace sangrar; ni visión apocalíptica ni falsas esperanzas. Rojas toma asuntos varios de nuestros mitos, leyendas, anécdotas, historias reales, y por medio de su obra creadora nos transporta al asunto teatral que le interesa compartir con el lector / espectador contemporáneo. Mirarse a fondo, conocerse, romper cadenas, ir hacia delante con el corazón del futuro en la mano, en un diálogo permanente, unos con otros; realidad de realidades, sin que paremos de soñar.

La quinta obra lleva por título, “La espiral de las revelaciones”. ¿Acaso una indagación contemporánea, postmodernista y futurista? Imposible saberlo. Sólo en el Miguel Rojas creador se cuecen las imágenes y objeto de su arte, provocador, fascinante y para mí en extremo estimulante.

EL ANILLO DE PAVO REAL

GÉNERO: drama
• Movimiento: Vanguardia

Características:
- Presentación de un mundo onírico e irracional
- Destrucción de la lógica.
- Rechaza el pasado con manifiestos.
- Presenta la angustia por la vida, por la soledad, por la comunicación.
- Desencante, pérdida de fe.
- Se presenta la realidad como un caos.
- Erotismo exaltado.
- Búsqueda de un lenguaje novedoso.
- Prosaísmo: tratamiento de temas no propios de la poesía.
- Afirmación de la originalidad; no se permiten límites de la razón o de la conveniencia.
- Confusionismo entre las artes: correlación entre palabra y línea, color y sonido.
- Yoísmo.
Organización secuencial: lineal con ciertas perturbaciones.

Estructura de la obra: El dramaturgo la organizó de la siguiente forma:
-Prólogo
-Ambientación
-Acto I
-Acto II
-Epílogo

EL PRÓLOGO: Está escrito en verso y el hablante básico se declara creador de los personajes.

Este bellísimo poema conjura los elementos míticos básicos de la tradición indígena: El Amor como fuerza creadora, la Verdad como plenitud de la vida y la Libertad. En torno a la trilogía se desarrollaba la vida de nuestros antepasados; sin embargo estaban ligados por la voluntad humana. Cada elemento es símbolo de lo telúrico, lo aéreo y lo acuático, generadores de todo el universo.

AMBIENTACIÓN: En la ambientación, el espacio físico estará determinado por la importancia fundamental que se le da a la naturaleza.

Destaca la presencia de un naranjo en medio de la exuberancia del paisaje, porque a pesar de su sencillez, sus frutos se convierten en oro. Este árbol simboliza que en la madre naturaleza todo elemento es importante (es como el árbol de la Sabiduría, del Paraíso Terrenal).

Es un lugar mágico, primitivo y maravilloso. Acá se funden los elementos primitivos: Naturaleza, Espíritu en el esplendor de la Creación. Sin duda semeja una especie de Jardín del Edén del cual surgirán la Eva y el pecado, también.

El ambiente está cargado de misterio, donde la luz embruja y el lector (espectador) comulga con la naturaleza hasta sumergirse en la unión de sus dos elementos.

ACTO I: Se continúa con la descripción del espacio, con el mismo tono que en la “Ambientación”. Entran en escena Zárate y el Gobernador y por medio de sus diálogos se nos plantea el conflicto, entra al final Diógenes Olmedo.

Doce palomas blancas caracterizan el escenario.
La india Zárate, surge cual Venus, de las aguas, radiante de belleza y sensualidad. Aparece el gobernador Alfonso Pérez y Colma, mitad hombre-mitad ave; se le acerca excitado, fascinado por la belleza de Zárate.

Zárate y Alfonso hablan del amor en términos diferentes; para ella es una verdad, un compromiso para siempre. Para él, es un deseo sexual, placer. Como se da un acuerdo, Alfonso intenta violarla y Zárate se defiende hasta lograr escapar. Se esconde detrás de la roca. Ante los ruegos de Alfonso, quien trata de persuadirla de sus buenas intenciones, Zárate sale. Se confiesan su amor y ella le pide su palabra de matrimonio. Para Zárate las palabras pronunciadas se escriben en el cielo y, por lo tanto, adquieren el poder de cobrarlas.

Ante el silencio del gobernador, Zárate lo acosa sexualmente, hasta que él observa la sangre brotar de la roca. Zárate trata de obligarlo a pronunciar la promesa nupcial, pero él se niega. La sangre es símbolo de los indios muertos a manos de españoles, de las mujeres violadas, seducidas y olvidadas.

Zárate le recuerda que esa escena se da desde hace trescientos años. Debido al incumplimiento de su palabra, Alfonso es mitad ave-mitad hombre, pero su parte animal es impotente. Esto, unido al deseo de poseerla, hace que la tortura le provoque un dolor inigualable. Zárate defiende su derecho a ser tratada con igualdad de condiciones: respeto por su palabra y por su dignidad humana.

Zárate provoca los celos de Alfonso, haciéndole creer que seduce jóvenes vírgenes, una cada año, en una noche de luna. El castigo de Alfonso también la alcanzó a ella porque no pudo realizar el amor.

Aparece un enjambre de abejas que hostigan a Alfonso y lo reducen a la impotencia cuando intenta rebelarse. Desesperado por su situación, Alfonso le pide la mano a Zárate, pero ella le contesta con una risa escandalosa y le dice que ya es tarde, que el tiempo no se puede retroceder. Ante esta respuesta Alfonso trata de suicidarse, utilizando una liana que cuelga a su cuello.

En este momento aparece Diógenes Olmedo, es un hombre humilde, muy pobre. Busca a Zárate para solicitarle un favor. Diógenes es el contacto con la realidad que Alfonso esperaba. Le da una serie de instrucciones para poder encontrar a Zárate; a cambio le pide que le quite la vida. Sin embargo, Diógenes no acepta. Alfonso le confiesa que ama a Zárate, un amor que no puede consumarse y que está eternizado en un tiempo inmóvil, perenne.

Zárate y Alfonso se enfrentan otra vez. La escena de amor sexual se sustituye por la ira, a la violencia y la soledad de ambos. Zárate le reclama a Alfonso su falta de fe, el poco valor de sus palabras que aún lo califican como un objeto, sin respetar su igualdad de derechos y su dignidad.

ACTO II: Es de día. Diógenes trata de matar al pavo real, pero alcanza una paloma de la bandada de Zárate. La busca y no logra hallarla. Después la encuentra herida y la paloma le habla desde la interioridad de Diógenes. La fuerza del amor en Diógenes le permite ser escuchado por Zárate. Ella le pone una prueba, también relacionada con el Árbol del Bien y del Mal del Paraíso bíblico: debe llevarse cuatro naranjas verdes y regalarlas entre sus amigos y tres maduras para sí mismo, eso le devolvería a su esposa perdida y la salud de su hijo.

Zárate persuade a Alfonso para que coma hojas de menta. En este acto de obediencia empieza la liberación del pavo real. Alfonso le reclama a Zárate por haber ayudado a un hombre pobre y por haber rechazado la riqueza y el poder real. Para Zárate la fuerza del amor y de la verdad son mayores que el poder político y económico.

Alfonso se siente libre, pero duda. Reaparece Diógenes con un brazo convertido en oro. Desesperado le confiesa a Zárate que tiró las naranjas maduras pues pesaban mucho y lo atormentaba la soledad de sus hijos. La inocencia, la verdad del hombre conmueven a Zárate y le ayuda por segunda vez. Sana su brazo y le devuelve a su esposa.

En la metamorfosis de liberación, Alfonso recupera su cuerpo de hombre, pero en su ser sigue siendo un pavo real: orgulloso, egoísta, cruel; mientras que Zárate conserva su identidad de persona.


Al final Zárate desaparece en la roca mágica y Alfonso con su cuerpo de hombre y su esencia animal reclama sus plumas y su condición de esclavitud. No logra ser un hombre en su integridad personal.

EPÍLOGO: El epílogo está escrito en verso y el dramaturgo se incluye el mismo mundo del lector-espectador, Un mundo que sigue su curso donde los seres humanos están esperando ser absorbidos por un remolino que los lleve hasta la totalidad de los tiempos.

En este drama el tiempo es el presente pero con evocaciones de un pasado que ocurrió hace 300 años. Se logra fundir el pretérito con el presente, gracias a la reiteración de los hechos una vez al año, desde que el Gobernador rompió su promesa.

Narrador: no existe, sino que se trata de acotaciones.

Temática: El Viaje y su regreso; el amor que causa dolor, lo fantástico; La mujer en función del hombre, versus el hombre en función de la mujer; el honor; lo amoral; y la libertad.

El conflicto: El conflicto que se presenta en este texto es la transgresión de los hombres al principio de igualdad y de verdad, que debe regir a los seres humanos. Por eso cuando Alfonso transgrede el orden es castigado. Zárate es la castigadora “divina”, lo que produce un enfrentamiento entre los dos.

El Gobernador no la respeta por ser una mujer indígena; no la considera su igual ni digna de ser su compañera.

El conflicto se resuelve cuando Zárate lo libera, pero aquel a pesar de adquirir su libertad no puede “administrarla”, al no saber vivir, por su egoísmo y soberbia, en armonía con los demás.

Zárate reacciona, haciendo uso de poderes sobrenaturales (hechicería) para someter y castigar a su agresor convirtiéndose a la vez: de víctima a victimaria y de agredida a agresora.


Argumento

Se trata de una relación de dependencia y atadura entre un gobernador y una hechicera. La hechicera Zárate tiene convertido en pavo real al gobernador de Acserrí Alfonso Pérez y Colma. El gobernador desea a la joven y bella Zárate y logra hacerla suya por medio de engaños: le promete que se casará con ella. Al incumplir su promesa, Zárate, que posee poderes mágicos, lo castiga convirtiéndolo en pavo real y encierra al pueblo de Acserí en una inmensa roca y a sus habitantes los transforma en animales.

Una vez al año, durante 300 años, se ha repetido que Zárate sale de la roca a bañarse a una laguna y el gobernador con forma de pavo desea hacerla suya, pero su nueva condición se lo impide.
Un hombre llamado Diógenes Olmedo busca a Zárate, pero se encuentra con el gobernador en forma de pavo. El gobernador solicita a Diógenes que lo mate, pero él no logra acertar. Al final, logra encontrar al Zárate y le solicita que le permita encontrar a su mujer (ésta fue convertida en paloma); Zárate lo prueba dándole unas naranjas y con ellas unas indicaciones; él no logra realizar a la perfección lo solicitado por Zárate, por tal motivo su brazo se convierte en oro; la inocencia y sinceridad del hombre, conmueven a Zárate, por esta razón, sana su braza y le devuelve a su esposa.

El gobernador vuelve a ser en lo físico humano, pero en su interior mantiene el orgullo y el egoísmo del pavo real. Zárate vuelve a la roca y el gobernador queda solo y rogando frente a la roca para que Zárate esté junto a él y le convierta otra vez en el esclavo de ella.

ESPACIOS

-Espacio físico: Es un lugar mágico llamado Aquetzari, o Acserrí por el cacique del lugar. En el espacio geográfico se encuentra una piedra enorme que da origen a la leyenda.
En esa roca, la india Zárate embrujó y encerró a su pueblo como castigo por no haber luchado por su libertad y por someterse al dominio español.
El espacio mágico se refiere a una especie de Paraíso Terrenal, con sus aves, su laguna y su árbol de la Sabiduría (prueba de obediencia para Olmedo). Se conjugan elementos maravillosos, universales: agua, tierra, aire. Allí surgen Eva (Zárate) y Adán (Alfonso), pero el mito no es el de la tradición judeo-cristiana, sino, basado en las creencias auténticas y ancestrales de los costarricenses.

Espacio ético:
-La corrupción
El gobernador es la concretización de muchos disvalores, como por ejemplo, el engaño hacia Zárate, el orgullo, el egoísmo, la avaricia, en fin… Zárate, también es un poco amoral, ya que manipula y seduce a los jóvenes para que tengan relaciones con ella.

-El honor
Radica en la palabra, en la dignidad como mujer, en la virginidad y en el matrimonio. El gobernador no cumple su palabra y deshonra a Zárate, por lo que debe ser castigado hasta que valore a la mujer.

-La libertad
Es muy interesante que el gobernador desee esa libertad en todo el desarrollo del texto, más que al final, no pueda estar y vivir sin esa relación de dependencia. En otras palabras, él prefiere seguir viviendo en la esclavitud.

-La mujer en función del hombre versus el hombre en función de la mujer
Al inicio se puede contemplar el egoísmo, el engaño y la desvalorización del gobernador para con Zárate, a quien engaña con palabras y promesas; no obstante, en el desarrollo del texto, se presenta al gobernador en estado de esclavitud hacia Zárate.

Espacio amoroso:
-El amor que causa dolor
El amor surge como fuerza creadora, universal, capaz de preservar la verdad, la justicia y la igualdad de derechos del hombre y la mujer. Sin embargo, la relación que presenta el texto entre ambos personajes principales, es de esclavitud, de opresión, egoísmo y dolor. Es una relación obligada.

Espacio psicológico:
El gobernador después de ser convertido en pavo real, desea ser liberado y alejarse de esa dependencia y esclavitud hacia los antojos de Zárate. Sin embargo, cuando es liberado, el desea con todo su corazón, volver a Zárate.

Espacio mítico:
El texto presente escenas, acontecimientos y personajes fuera de toda razón. El solo hecho de convertir a un pueblo en una roca, a la gente del pueblo en avispas y al gobernador en pavo, deja mucho material para apoyar la concepción irracional y fantástica.

TIEMPO: Cronológicamente se mencionan trescientos años, pero en realidad el tiempo está detenido en un eterno castigo:
Ej. “El mundo es nuestro en este instante, instante que perdura”.
“El tiempo tuyo es, el nuestro otro.”
“El instante se ha eternizado hasta que se haga justicia”.
Tanto el amor como la venganza son capaces de detener o prolongar el tiempo.

PERSONAJES

Zárate: hechicera que tiene en su poder al gobernador y al pueblo de Acserí. Mujer bellísima. Representa la igualdad de derechos, el valor y el amor por su identidad. Es mitad india. Lucha por sus derechos. En su búsqueda de la justicia convierte al gobernador en pavo real para castigar su orgullo y su autoridad política. Ella es la “raza” indómita, pura y noble.

El gobernador Alfonso Pérez y Colma: español, joven, bello y poderoso. Fue convertido en pavo real como castigo a su engaño. Abusaba del poder político, corrupto. Seducía a las jóvenes indias y luego las rechazaba. Engañó a Zárate, prometiéndole matrimonio y luego se burló de ella. Es orgulloso, imperioso, dominante; a pesar de su metamorfosis.

Diógenes Olmedo: representa el campesino noble y pobre. Su mayor desvelo es la familia. Inocente. Padre amoroso, esposo confiado. Sus buenos sentimientos le permiten ser ayudado por Zárate. Aunque no posee riquezas materiales, su tesoro está en su propio corazón.

Toda la Naturaleza Humana

Las Furias: son un grupo de abejas que acompañan a Zárate. Son los pobladores de Acserí que al ser representados por un ícono como la abeja, remiten a los obreros que protegen a la reina que en este caso es Zárate.

Las palomas blancas: Son en realidad doce mujeres que fueron convertidas en aves para que se purificaran. Entre ellas figura la esposa de Diógenes. Las palomas representan la paz y la pureza. Acompañan a Zárate y funcionan como coro.

Personajes literales: La esposa de Olmedo aparece metamorfoseada en una paloma blanca. Precisamente lo contrario de su condición de mujer adúltera, sin embargo, es perdonada porque se arrepiente de su pecado y se acuerda del esposo en el momento culminante de la muerte.

El hombre pavo real no depone su orgullo, no muestra arrepentimiento y por eso no es perdonado. La paloma y el pavo real son símbolos contradictorios pero complementarios en la idea del perdón y del amor.

La Naturaleza Humana, Terrenal y Cósmica: se muestran con vida, le dan ambientación mágica a la obra.
CÓDIGO APRECIATIVO

Algunos miembros de la sociedad que no saben vivir en armonía con la naturaleza y con sus iguales.

Se pone en evidencia la capacidad del indígena para administrar los recursos naturales y cómo esta ha sido mancillado y menospreciado.

Además, pone al descubierto la problemática de la mujer: cómo debe luchar para lograr una posición de igualdad frente a los hombres que históricamente no han visto a las mujeres como sus iguales.

El dramaturgo propone una sociedad armónica donde los seres humanos aprendamos a vivir sin discriminación.

INTERTEXTO

El antecedente de este drama es la leyenda titulada “La piedra de Aserrí”.

André Jolles apunta respecto de la leyenda:

“Para nosotros leyenda es, la forma simple que… se ha actualizado primero en forma oral y luego en forma escrita y se ha acuñado de tal modo que ha logrado transformar todo aquello que no corresponde originalmente a su índole.”

Miguel Rojas ha utilizado esta leyenda costarricense que explica la existencia de la piedra de Aserrí (población situada al sur de la ciudad de San José, como pre-texto, para producir uno nuevo: El anillo del pavo real.

CONTEXTO SOCIOCULTURAL

La obra se ubica en el pasado colonial costarricense, cuando miembros de la realeza, en representación de la Corona Española, explotaron, violaron y engañaron al pueblo indígena.

El poder real está representado por Alfonso de Pérez y Colma, gobernador de Acserrí, el poder indígena lo posee María J. Zárate, inteligente mujer de gran belleza física.

La tradición popular, recopilada y publicada en 1930 por R. Quirós, presenta varias versiones de una situación histórica: Zárate era una bruja; una mujer dedicada a la medicina natural (lo cual pudo interpretarse como magia o brujería); otras versiones aseguran que Zárate salió de la piedra de Acserrí.

Es la versión de Carlos Rubí titulada “La gran piedra de Aquetzari” (1984), Zárate es una mujer valiente que quiso conducir su pueblo a la rebelión contra los españoles, pero fue burlada en su dignidad de mujer y como líder. Por venganza convirtió a los habitantes de Aquetzari, en animales y los encerró en la piedra.

Esta roca enigmática que aún se conserva, puede abrirse mediante conjuros mágicos por “amor al pavo real”. Este animal preferido de la india es el gobernador Alfonso, su enemigo y amado, al mismo tiempo.

SÍMBOLO DEL PAVO REAL

El pavo real tiene una trayectoria muy larga como símbolo. Es un símbolo solar, debido a su vistosa cola abierta en rueda. En el libro de los muertos tibetano sirve como trono a Amitabha o Amida, con lo cual simboliza también la inmortalidad. Por otra parte, el pavo real había sido en Grecia el ave de Hera y en Roma el ave de Juno.
La iconografía cristiana recoge estas ideas: el pavo real es símbolo de la resurrección de Cristo y mediante ésta de la inmortalidad del alma. También contribuyó a ésto la antigua creencia de que la carne del pavo real era incorruptible. Con este significado aparece con frecuencia en las pinturas de las catacumbas.
Pero también se han asignado a la misma ave algunos significados menos elevados: el pavo real como emblema de la vanidad es fruto de una reflexión acerca de la fugacidad de la hermosura y la escasa viveza del ave en cuestión, que contrasta con su apariencia espléndida.
EL PAVO REAL: Emblema de la soberbia y de la inteligencia de cien ojos, y también de la Iniciación.
Es el ave de la sabiduría y del conocimiento oculto; tiene en la cabeza una svastika, una corona a modo de estrella de seis y a veces siete rayos (doble triángulo); su cola representa el cielo estrellado, y en su cuerpo están escondidos los doce signos del Zodíaco, por lo cual se le denomina Dvâdaza-kara, el de doce manos, y Dvâdazâkcha, el de doce ojos.


ANEXO – LEYENDA La piedra de Aserrí (La cual sirve de pre-texto para elaborarla obra)

Había una vez una pintoresca ciudad llamada Aserrí, gobernada por un español ilustre y bien parecido, del cual se enamoró la famosa bruja Zárate. Él la desprecio y entonces ella juró vengar aquel desaire del español.
Días después amanecía la aldea convertida en una enorme piedra, los habitantes en animales de montaña, y el orgulloso Pérez Colma pasaba a la categoría del pavo real. La Zárate era una mujer blanca, gorda, pequeña, ojos negros y grandes, mirada fiera y maliciosa; al hablar movía mucho las cejas y salpicaba su conversación de estridentes carcajadas.

Usaba peinado de dos trenzas, su andar era cadencioso y muy dueña de si misma imponía a todo mundo sus caprichos y también les solía curar enfermedades. Cuando le consultaban casos tristes les obsequiaba frutas, que al llegar a sus casas se convertían en piedras preciosas o en monedas de oro.
Después del encantamiento de la piedra a aquel lugar se le llamo Aserrí.

Nuevos pobladores llegaron a plantar allí sus tiendas sin sospechar que dentro de aquella piedra vivía Zárate con la esplendidez de una de las sultanas de cuentos orientales.

De noche abría la puerta y le daba albergue a todos los animales, inclusive al hermoso pavo real, a quien sujetaba con una cadena de oro atada a una de sus patas.

Cierto día un señor llamado Diógenes Olmedo fue a visitar a la famosa Zárate para ver si la debe suerte y fortuna.

Después de caminar seis horas llegó de noche a la piedra y cansado de dar vueltas alrededor de ella sin encontrar el medio de conversar con la Zárate, resolvió recostarse contra la piedra y esperar: pero era tanto su cansancio, que a poco rato quedóse profundamente dormido.

Horas después deliraba mirando a su lado un árbol en cuyas ramas se posaron unas cuantas palomas blancas, que al mirarlo, se acercaron a la altura de sus hombros y con una voz humana así le dijeron:

“Si quieres hablar con la encantadora Zárate, da tres golpes a la piedra y do las siguientes palabras: bueno, en vano mi ideal...años caminando y siempre en pie, linda Zárate escucha y ábreme por el amor del pavo real”.

Después las palomas confidentes levantaron el vuelo simulando un caprichoso regreso de pétalos de rosa blancas.

En ese mismo instante la piedra se iluminó, tomando el aspecto de una ciudad flotante en un mar de oro y nácar; luego oyó un abrir y cerrar de puertas de bronce, ladridos de perros y risas sonoras. tornóse la noche en un día clarísimo iluminando aquella campiña, en medio de la cual vio aparecer la Zárate vestida de negro, con un chal tinto cruzado por los hombros; traía entre los dedos un cigarrillo encendido con la otra mano una cadena de oro con la cual sujetaba un lindo pavo real.

La Zárate se dirigió con mucha serenidad hacia el pobre que temblaba de pavor como quien ve levantarse el telón y principiar una tragedia.

_¿Qué deseas de mi, buen hombre, ñeque puedo complacerte?
Diógenes, tomando valor se acerco y la saludo con una inclinación; luego contóle su doliente historia, su viudez, sus hijos enfermos y sin pan, etc.

_Ella no murió, contestóle Diógenes; hace años salió de paseo en compañía de unas amigas; fueron a la montaña a bañarse al río y hubo misterio... Su nombre era Lupita Olmedo. La bruja miró fijamente a Diógenes, que en aquel momento ahogaba un profundo sollozo y no podía contener las lágrimas; acercándose a él, tomóle una mano y con un acento de persuasión le dijo: “Ya sé cuál es..”.

Luego principió a mover las cejas, aspiró el cigarrillo, lanzó una bocanada de humo seguida de una estrepitosa carcajada que enfrío la sangre del pobre hombre, y repuso: “conmovida por tu amargo sufrir y por que me has pedido por el amor de mi ave favorita, te voy a dar todo lo que necesitas”.

Avanzó unos pasos e invitó a Diógenes a seguirla camino a la montaña. Aquella mañana estaba preciosa; el pavo real apenas sintióse libre en media campiña, sacudió sus alas, abrió con majestad el lúcido abanico de su cola y lanzó un grito que fue saludo a todos los seres de la montaña, los árboles contestaron moviendo sus copas, los cabritos y las gacelas atriscaron desde la enramada de los árboles.

Caminaron una hora; la Zárate iba fumando Diógenes pensando.

Por fin llegaron a una planicie donde se asentaba una hermosa laguna rodeada de bambú, toronjas y limones.

La Zárate se acercó a un toronjo tomando una cantidad de sus frutos le dijo: “Toma, aquí tienes el aliento de tus hijos”. Diógenes abrió la alforja que llevaba y las echó dentro.

En aquel instante una manada de palomas blancas posóse sobre las bambúes la Zárate las contó, eran doce; las dijo: puedes marchare ya; esas palomas te darán mañana sorpresa muy mía.

Diciendo esto, con aire de triunfo a Diógenes, repitió sus alegres carcajadas y seguida del pavo real se lanzó a la laguna y desapareció entre las aguas...

Regresó el pobre hombre pensativo y desilusionado llevando sobre los hombros un cargamentos de toronjas y en el alma la promesa de una mujer coqueta y repugnante.
¿Para que tanta fruta inservible y tantas palabras vanas?

Diógenes así llego a la mitad del camino; allí no más, a dos pasos, estaba un despeñado; nada más fácil que abrir una que abrir una de las alforjas y vaciar su contenido aliviándose hasta caer al río y desaparecer...

Más aliviado siguió su camino, sus hijos lo divisaron, echaron a correr hacia él y les acariciaba preguntándole qué les había mandado la señora Zárate.

Diógenes fingiendo alegría les contó que ella les mandaba unas hermosas toronjas para que divirtieran jugando y que al día siguiente llegarían doce palomas blancas a darles una sorpresa muy agradable. Los niños no durmieron esa noche pensando en madrugar para divertirse con las lindas toronjas y atrapar las palomitas que vienen a sorprenderlos.

Al día siguiente las toronjas amanecieron convertidas en toronjas de oro puro, y más tarde Diógenes y los niños percibieron el eco de ladridos de perros, pisadas de caballos y clamor de voces femeninas: todos se lanzaron a la calle y cuál no sería su sorpresa al ver que regresaban las doce paseantes que una mañana, felices fueron a la montaña y no regresaron.
Lupita Olmedo venía adelante galopando para estrechar pronto a sus hijos y a su inconsolable esposo; aquel encuentro inesperado fue el desborde de felicidad.

Y contaban que la Zárate, al verlas bañándose en el río, tuvo la ocurrencia de convertirlas en palomas blancas que formaban su corte de honor.

En cuanto el pavo real, la tiene prometido que tan pronto consienta en ser esposo, le devuelve en su forma primitiva; pero el honorable andaluz dice que para conservar su abolengo es preciso resignarse a ser pavo real prisionero, antes que ser esposo de la hechicera en libertad.

Aquí termina la historia de la piedra de Aserrí y de la encantadora Zárate, la cual –dejando entre paréntesis el encantamiento y el amor no correspondido del ilustre Bayardo- fue en realidad una buena mujer que practicó la caridad con sus semejantes, al extremo de colocar su nombre como ninguna, pues la leyenda la inmortaliza y el pueblo, de generación en generación, transmite sus hechos prodigiosos y bendice su nombre.

Tomada de: Leyendas costarricenses- Elías Zeledón. (Compilador)


BIBLIOGRAFÍA

-ICER. (1994) Educación diversificada a distancia y bachillerato por madurez suficiente. Español 1. Icer. Convenio MEP-ICER. San José, Costa Rica, Editorial ICER.

Lara, María Fernanda. Aportes de Miguel Rojas al teatro costarricense. Diap. S.f.

Mora CH., Elvis Ricardo. El anillo del pavo real de Miguel Rojas. Diap. Int. S.f.

-Varela B., Marubeni y Sandino A., Walter. (1996) Español 10º Año. Ediciones Marwal, Heredia Costa Rica.

Vargas, David. Miguel Rojas, el hombre creador. Doc.Internet. S.f. 13.05.10

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada